Señor director:
Me permito distraer nuevamente su atención, para referirme al número 1893 de la Revista Proceso, puesta en circulación el 10 de los corrientes, en la que aparecen en la sección Palabra de Lector, la carta en la que consta mi queja sobre un artículo de su reportero Isaín Mandujano en Chiapas y la respuesta de esta misma persona sobre mi comunicación.
Por equidad, le solicito atentamente se sirva dar paso a mi contra respuesta, dadas las afirmaciones de Mandujano, esperando terminar con este lamentable sesgo que el reportero efectuó en un tema que no corresponde a mi padre, sino a Sabines Guerrero.
Dice el reportero que la frase a que hace referencia el suscrito, fue tomada del libro de Sarelly Martínez Mendoza, (1966), Periodismo Contemporáneo en Chiapas, (2006), quien asevera: “El sustituto de Salomón González Blanco fue Juan Sabines Gutiérrez, un político bohemio y dicharachero, que utilizó los recursos públicos como si fueran propios, y los repartió entre sus amigos, muchos de los cuales eran periodistas”.
“En mi reportaje indico que Juan Sabines Gutiérrez hizo famosa esa frase durante su efímero gobierno en Chiapas, más no que él la haya creado o acuñado.”
Vayamos al fondo del diferendo, señor director:
Sarelly dice algo que no sabe, ni aclara, ni de dónde la sacó al igual que Mandujano. Dice el autor “que utilizó los recursos públicos como si fueran propios y los repartió entre sus amigos, muchos de los cuales eran periodistas”. ¿Por qué en su tiempo, mi padre no fue acusado ni juzgado de tales conductas? La respuesta por su propio peso acalla el infundio.
Por otra parte, ¿desde cuando es delito ser amigo de periodistas? ¿quién, como, cuando determinó ese ukase? ¿hay que ser enemigo de ellos? Este otro comentario no tiene asidero lógico, ni mucho menos periodístico.
Mandujano repite, refritea, dicen los periodistas, a pie juntillas, lo dicho por Sarelly, quien no tuvo ningún rigor periodístico. De esa forma, dolosa, infundada y por tanto falsa y perversa, donde asoma la infamia, tratan de manchar el recuerdo que los chiapanecos tienen de mi padre y no digamos en mi familia.
Los reportajes de Mandujano se han referido como punto central a los pasivos dejados por Sabines Guerrero; no a mi padre, pues estaría desfasado 30 años, al igual que también Martínez Mendoza, puesto que el libro en comento tiene fecha de 2006.
Los artículos que Mandujano ha escrito y que Proceso le ha publicado sobre la deuda pública estatal de Chiapas, en el sexenio de Sabines Guerrero, se refieren a un total de 20 mil millones de pesos que heredó a Velasco Coello. Debe mencionarse que Salazar Mendiguchía le dejó un pasivo de 978 millones de pesos.
Ese total es el correspondiente a los pasivos que al término de aquel gobierno estaba registrado en Hacienda y en Banobras por su aval con base en participaciones en impuestos federales que le tocaban a la entidad.
Por tanto, no hizo mención alguna a otros 20 mil millones de pesos de adeudos no garantizados con participaciones para hacer un gran total de más de 40 mmdp.
En su origen, Mandujano atacaba a Sabines Guerrero por esa descomunal deuda, que no se ajustó a los requerimientos de la Carta Magna Chiapaneca.
Lo anterior nos lleva a que Mandujano desvía la atención del problema: De ser una información por supuestos malos manejos de Sabines Guerrero, a querer confundir a la opinión pública, con un ataque a mi padre. Eso no se vale.
Los campos están delimitados, señor director; a mí me impele el mantener limpia la trayectoria de mi padre, que siempre lo fue y de que no se le agreda impunemente, ni de ninguna manera y a Mandujano ¿qué lo impulsa a distraer la opinión, con datos no comprobables, dolosos, de mala sangre y perversos?
Nuevamente le agradeceré señor director me dispense la oportunidad de dar a conocer el contenido de esta comunicación, en aras de la precisión y la verdad. (Esta carta se publica textualmente)
Atentamente
Carlos Manuel Sabines Venegas
Pablo Ucello 28-Bis
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México 03700. D. F.
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Respuesta del corresponsal
Señor director:
Entiendo la sensibilidad del señor Carlos Manuel Sabines Venegas al pretender limpiar la memoria de su padre 30 años después de que gobernó Chiapas.
Si bien no es mi intención enfrascarme en una serie de debates y señalamientos como los que él me hace, considero que si el señor Sabines Venegas cree que los actos de corrupción y malos manejos en los tiempos del partido hegemónico de Estado en Chiapas podían ser denunciados y juzgados de manera ejemplar e impoluta, entonces peca de ingenuidad o de falta de memoria histórica.
Eran, aquéllos, tiempos de una cerrazón gubernamental implacable que impedía acceder, en Chiapas y en todo el país, a la más mínima información pública; eran tiempos de complicidad sistemática para ocultar todo tipo de excesos cometidos al amparo del poder y la impunidad.
A esos vicios de origen prohijados y fomentados por el priismo caciquil podían sumarse actos de represión como los que culminaron en la masacre de Golonchán del 15 de junio de 1980, cuando fueron acribillados 12 indígenas tzeltales.
Como sea, el juicio de la historia ha puesto ya en su lugar al exgobernador Juan Sabines Gutiérrez (1979-1982) y al exgobernador Juan Sabines Guerrero (2006-2012).
Atentamente
Isaín Mandujano








