Ahora es en el Consejo Estatal para la Prevención de Accidentes donde los trabajadores señalan la existencia de anomalías como el amiguismo y el desvío de recursos públicos para fines particulares. Ahí, dicen, una pareja de funcionarios y sus respectivas familias le sacan provecho al presupuesto y, para colmo, denigran al personal.
La doctora María del Rocío Morquecho Macías, secretaria técnica del Consejo Estatal para la Prevención de Accidentes en Jalisco (CEPAJ), es señalada por sus subalternos de abuso de autoridad porque presta vehículos oficiales a sus hijos con fines particulares, de utilizar recursos públicos para paseos familiares e incluir gastos personales al presupuesto, entre otras anomalías.
Además, apuntan que el también médico José Julio Santiago Romero, empleado del consejo y pareja de Morquecho –ambos son divorciados– les falta el respeto a los demás trabajadores y también hace uso indebido de los vehículos oficiales, pues utiliza un Matiz JHZ 3593 que no le fue asignado.
Los denunciantes entregaron a Morquecho Macías el oficio CA 43/2012, fechado el 12 de noviembre pasado, para informarle que el 21 de octubre anterior, a las 16 horas, una trabajadora recibió una alerta en su teléfono móvil en la que Santiago Romero la insultó.
La afectada relata que el 19 de octubre se le pidió a Santiago Romero que devolviera el mencionado vehículo oficial para que pudiese utilizarlo el encargado del Sistema de Atención Médica de Urgencias (SAMU), Rodolfo Suárez Martínez, pero la pareja de Morquecho se negó, y advirtió que sólo entregaría el auto si le asignaban otro.
Al hacerle la observación de que el Matiz le corresponde al coordinador del SAMU, y que los otros dos vehículos que tiene la dependencia están asignados al área de mensajería, Santiago Romero respondió “que no dejaría nada y salió de la oficina sumamente molesto”.
Se trataba de un trámite normal. En el oficio, la afectada le recordó a la titular del CEPAJ que cuando algún funcionario es separado del cargo o cambia de adscripción se le solicita por reglamento que devuelva el vehículo y el teléfono celular o radio que se les hayan asignado.
La trabajadora comenta que Santiago Romero ya no coordina el SAMU, percibe el mismo sueldo “aun cuando se le quitó una gran responsabilidad y ahora dichas funciones las realiza una persona de base sin pago extra. El vehículo es para facilitar las funciones inherentes al cargo, no es premio ni castigo, sino una herramienta de trabajo para desarrollar las labores de cada puesto”.
No fue la única vez que el señor tiene ese comportamiento. La entrevistada relata que cierta ocasión que su jefa, Morquecho Macías, le pidió que lo apoyara para “sacar su trabajo de un convenio de alcoholímetros, el cual estaba retrasado desde hace más de un año”, el susodicho le gritó.
A manera de defensa, Santiago Romero envió un oficio a la titular del CEPAJ en el cual intenta exculparse del insulto a la trabajadora, diciendo que extravió su radio-teléfono la noche anterior a la llamada, el 20 de octubre a las 23 horas, pero que reportó el hecho a la compañía al siguiente día porque tenía la esperanza de recuperarlo…
También calificó de infantil la postura de la trabajadora insultada, quien señala que reconoció la voz de su agresor porque lo conoce desde hace 12 años. A su vez, Santiago Romero se queja de que por “órdenes del sindicato, el personal de base del CEPAJ” no puede tener contacto con él y afirma que se puso en contacto con el secretario de conflictos del sindicato de trabajadores de la Secretaría de Salud, Felipe Covarrubias, quien negó que existiera tal indicación.
Otra afectada por la agresividad de Santiago Romero es Claudia Muñoz, quien el 26 de agosto de 2011 le dirigió un oficio a Morquecho Macías para quejarse de la “actitud muy violenta” de quien aún coordinaba el SAMU. La secretaria técnica del CEPAJ sólo le envió al señalado un “severo extrañamiento consistente en esta amonestación escrita, con copia a su expediente personal”. Muñoz fue reubicada por su propia petición.
Trabajadores del CEPAJ confirmaron a este semanario que nadie quiere apoyar a Santiago Romero por su mala actitud y por inepto. Incluso entregaron copias de las actas administrativas que han levantado en su contra por su ineficiencia. Una de éstas, fechada el 31 de octubre de 2002 (DAJ-1493/2002), muestra que se le acusó de incumplir órdenes y se le encontró culpable, por lo que se le suspendió 30 días sin goce de sueldo.
Después, el 17 de marzo de 2005 se le levantó otra acta por incumplir con el programa establecido para el año 2004 de la unidad departamental a su cargo y se le suspendió otro mes sin goce de sueldo. En ese entonces Santiago Romero era jefe del departamento de Enseñanza y Capacitación.
Autos oficiales, fines particulares
A la titular del CEPAJ se le asignó una Jeep Liberty placas JAL3506, pero no la usa ella sino su hijo Lucio, y para aparentar que él es su propietario pegó en un cristal una calcomanía del estacionamiento de la universidad privada donde estudia.
El colmo es que carga al erario los gastos de mantenimiento y gasolina. Cuando el muchacho chocó la camioneta en diciembre de 2011, la funcionaria asumió la “responsabilidad” y no se presentó a laborar durante más de un mes, con el pretexto de estar en una comisión.
La hija de Morquecho Macías, Rocío, asiste a los cursos organizados por el organismo, le entregaron una laptop propiedad del CEPAJ y, cuando tuvo a su bebé, la titular de la dependencia se ausentó de las oficinas para cuidar a su nieta.
Del 20 al 22 de agosto de 2009, en el Encuentro de Prevención de Accidentes celebrado en San Juan de Los Lagos, la titular de CEPAJ acudió al evento acompañada de sus hijos y de su hermana, Lourdes Morquecho. A todos se les dio transporte, hospedaje y alimentación con cargo al erario. Además Lourdes le vende comida a la dependencia a través de su empresa Maxin, que no está en el padrón de proveedores. José Julio Santiago también llevó a sus hijos a dicho evento, por supuesto con los gastos a cargo del consejo.
Algunos asistentes al encuentro relatan que ahí se consumieron bebidas embriagantes y, “en un acto sumamente irresponsable, José Julio Santiago se hizo de palabras con unos invitados de San Luis, mentándose la madre. Y en un alarde de molestia contra los trabajadores pidió que se hiciera una alcoholimetría a todo el personal de este consejo. El único que dio positivo fue él mismo, pero esto no tuvo ninguna consecuencia”.
La historia se repitió del 30 de junio al 1 de julio de 2011, cuando Morquecho acudió al Encuentro de Prevención de Accidentes, en Puerto Vallarta, junto con sus dos hijos y sus parejas. Nuevamente los gastos se cargaron al presupuesto del CEPAJ.
En octubre pasado, el consejo organizó el Encuentro Nacional de SAMU en Guadalajara, al que se supone que asistirían 50 personas. Morquecho Macías, que vive en la capital jalisciense, se hospedó una noche antes en el Hotel Hilton. Finalmente asistieron 14 personas, todos del CEPAJ, excepto una proveniente de Guanajuato.
Además, los subalternos de Morquecho la acusan de descuidar programas importantes como los Comités de Prevención de Accidentes, el Apoyo Médico Inmediato al Paciente Accidentado y el Sistema de Atención Médica de Urgencias del Estado.
A decir de las mismas fuentes, cuando Santiago Romero coordinó el SAMU, implantó un “plan de mejoras” en el que pretendió que el despacho de ambulancias ya no estuviera a cargo del Centro Regulador de Urgencias Médicas (CRUM), sino de su área.
Esto originó que el 31 de julio de 2012personal del SAMU dirigiera una carta al líder de la Sección 28 de la Secretaria de Salud Jalisco, Ernesto Villanueva, para denunciar que, “en un claro desconocimiento de nuestras actividades, José Julio Santiago y María del Rocío Morquecho pretenden que nos hagamos cargo de dicho despacho de ambulancias”.
Argumentan que “es una actividad de mucha responsabilidad y que requiere su propio personal, infraestructura y capacitación, mismo que nosotros no contamos, situación que había sido planteada desde hace más de tres años, y que en su oportunidad, Alfonso Petersen (exsecretario de Salud) había negado, considerando que efectivamente no se daban las condiciones necesarias para hacerse cargo (…) Y ahora, el doctor José Julio, aun conociendo dicha disposición, pretende que ‘en nuestros ratos muertos’ nos hagamos cargo”.
Al principio la inconformidad no tuvo eco. El 8 de agosto Morquecho Macías envió el oficio DG 211/12, dirigido al comandante José Martín Muñoz, encargado del despacho del Ceinco (Centro Integral de Comunicaciones), para agradecerle su respaldo en el adiestramiento del personal del CRUM, “así como el apoyo de equipos de radiocomunicación para hospitales y unidades de atención prehospitalaria y la reubicación” del despacho de ambulancias. Actualmente ese despacho está a cargo de personal de Protección Civil que no recibe sueldo.
Al incrementarles la carga de trabajo, la inconformidad de los empleados creció hasta que el secretario de Salud, Antonio Muñoz, removió a Santiago Romero del SAMU y en su lugar se quedó el doctor Rodolfo Suárez, quien recibe el mismo sueldo “a pesar de su gran responsabilidad”, dicen los entrevistados.
En esta ocasión Morquecho Macías volvió a proteger a Santiago Romero y lo envió a coordinar el programa Iniciativa Mexicana de Seguridad Vial, destinado a reducir la incidencia de lesiones y muertes causada por la falta de cinturón de seguridad y por conducir en estado de ebriedad. Ahí la secretaria técnica “le ha dado a él toda la atención y recursos”, a costa de minimizar a los demás programas, afirman los denunciantes.
Asimismo, señalan que el coordinador operativo de CEPAJ, José Parra Sandoval, delega prácticamente todo su trabajo “y hace de los diferentes operativos su negocio”, ya que pide recursos económicos extras y justifica los gastos “con facturas que consigue”.








