La prensa antimaderista ¿Dureza o libertad de expresión?

Contrario a lo que opinan las historiadoras Patricia Galeana y Rebeca Monroy Nasr acerca del peso que tuvo la prensa en la caída del régimen de Francisco I. Madero, para el periodista Felipe Gálvez y el politólogo Arnaldo Córdova si bien lo tundió, no lo tiró.

Entrevistados por Proceso, en noviembre de 2001, sobre el tema, los investigadores coincidieron en que las causas de su derrocamiento se encuentran más en que no rompiera con el antiguo régimen porfirista, y desde luego la razón principal fue el golpe militar de Victoriano Huerta.

A decir de Córdova la prensa fue dura con Madero, “lo estaban golpeando continuamente, pero continuamente, y hasta sus propios partidarios”. Luego precisó:

“Bueno, no es que lo golpearan, simple y sencillamente lo llamaban a que se diera cuenta de que estaba en medio de una revolución y tenía que actuar en consecuencia.”

Y aunque el diario El Mañana reconociera que su propósito fue la caída del presidente y hasta publicara encabezados como “La única salvación es la renuncia” y “Urge la renuncia”, o el semanario Multicolor aludiera en sus caricaturas a la salida del presidente, Córdova indicó:

“Fueron causas mucho más directas, el complot de la embajada de Estados Unidos, el golpe del jefe del Ejército que era Victoriano Huerta, y cosas más directas. Eso (la prensa) no influyó, Madero siempre tuvo un gran seguimiento de la gente, lo querían y en eso no cambió mucho la situación.”

Gálvez, quien posee la colección de diarios de El Mañana, dijo a su vez que la caída de Madero se debió a que no rompió con el régimen porfirista. Y puso énfasis en que la libertad de expresión no reclama el respeto a institución o persona alguna, y la prensa está obligada a señalar las fallas, lo cual no significa que sea enemiga de nadie:

“Los gobiernos siempre preguntan: ¿Por qué no subrayan lo positivo, lo que sale bien? Bueno, porque en el periodismo las buenas noticias no son noticias. Además para eso se les paga… ¿No se despachan con la cuchara grande en los cargos públicos? Reciben una sueldada que uno no sabe realmente a cuánto asciende.”

A Madero se le hacia burla por su estatura, por su debilidad física y de carácter, y hasta por su “espiritismo”. Aunque según Córdova en la época no era una tontería, como se ha visto en la actualidad, pues mucha gente gustaba de esa práctica.

Algunas de las caricaturas, rememora Monroy, se metieron también con su esposa Sara Pérez a quien se le llamó “El Sarape de Madero”. Ernesto El Chango García Cabral la dibujaba como un perro faldero, dice, pero cuando se le preguntaba a quién representaba el perro negaba y decía que sólo era un elemento para completar la composición. (J. Amador)