Para varios historiadores de la Revolución Mexicana, con las fiestas “efímeras” y “banales” del centenario organizadas hace un par de años por el entonces director del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), José Manuel Villalpando, se perdió la oportunidad de una verdadera reflexión sobre el pasado, presente y futuro del país.
Hoy, a cargo de la historiadora Patricia Galeana, el instituto inicia un nuevo periodo con la conmemoración de la Decena Trágica ocurrida en febrero de 1913. Para la autora de 31 obras de historia política, diplomática y de género, especialista en historia del siglo XIX, coyunturas como ésta ayudan a hacer un alto en el camino y evaluar qué pasó, pues la reflexión y revisión histórica deben ser un proceso permanente.
De manera muy sintética, la directora resume a la Decena Trágica como un movimiento contrarrevolucionario. Y recuerda al presidente Francisco I. Madero como “un personaje admirable” que quiso hacer una revolución pacífica, sólo con su libro La sucesión presidencial, del cual incluso envió un ejemplar al propio Porfirio Díaz.
Recuerda que pese a haber apoyado la publicación del periódico Regeneración, de los hermanos Flores Magón, se separa de ellos porque consideraban que la forma de hacer el cambio era tomando las armas y Madero no estaba de acuerdo. Intenta entonces hacerlo con la distribución de su libro. Cuando llegan las elecciones y Díaz lo manda a aprehender, se da cuenta que no es posible y convoca a las armas.
Todo ocurre muy rápido, dice, pues apenas en septiembre de 1910 Díaz celebra con delegaciones de varios países del mundo las fiestas del Centenario de la Independencia. Hay en Chapultepec una Garden Party, que incluso causa escándalo y extrañeza entre los invitados extranjeros por su lujo y fastuosidad. A los pocos meses estalla la revolución y un año después Madero asume la presidencia del país.
Su problema, expone la historiadora, es que previamente dejó en un interinato al secretario de Relaciones Exteriores de Díaz, Francisco León de la Barra, y “ese interregno es letal para Madero porque en ese periodo se debilita mucho su imagen, la prensa lo hace pedazos. Era una prensa mayoritariamente porfirista, acostumbrada al control y subvención del Estado. Y se lanzan contra él, lo debilitan, hay que ver las caricaturas de Multicolor, por ejemplo”.
Por otro lado, mientras él está negociando con Zapata para que deje las armas, De la Barra lo combate, lo cual da pie para que el llamado Caudillo del Sur lo considere un traidor y a las dos semanas de iniciado el gobierno maderista, promulgue el Plan de Ayala, donde “es más duro con Madero que con Porfirio Díaz, es impresionante”.
Con el llamado a la revolución, Madero abrió la “caja de Pandora”, pues todas las fuerzas reprimidas durante 34 años por la dictadura salieron y le fue imposible conciliarlas. De un lado estaban los revolucionarios, como Zapata, y en el otro los porfiristas Félix Díaz, Aureliano Blanquet, Victoriano Huerta y Bernardo Reyes, que encabezaron el cuartelazo.
Pese a las advertencias de que quitara a todos los porfiristas del gobierno, no lo hizo:
“Madero quería gobernar para todos… Quiso conciliar pero no pudo porque tenía por un lado a los revolucionarios y por otro a los contrarrevolucionarios, y entre los dos acabaron con su gobierno.”
Triunfo
La Decena Trágica se refiere sólo a los días del levantamiento de los militares porfiristas, precisa la historiadora, días realmente trágicos pues las reseñas hablan de que en el primer día de enfrentamientos en la Ciudad de México hubo 400 muertos. Ahí murió el maderista Lauro del Villar y Madero dejó el mando a Huerta:
“Todos sabemos lo que pasó. Lo traiciona, lo aprehende y le aplica la famosa ley fuga que tanto se aplicó durante la dictadura. Lo asesina en la parte posterior del Palacio de Lecumberri, donde me tocó –como directora del Archivo General de la Nación– hacer la ceremonia conmemorativa cada año, para recordar justo en el lugar donde fueron ultimados Madero y Pino Suárez.
“Esto nos deja una lección: Él, que era un hombre pacifista, tuvo un movimiento revolucionario que lo rebasó y un movimiento contrarrevolucioanrio que lo acabó.”
Otra lección que opina debe rescatarse es que es preferible conciliar con un movimiento pacífico, pues tanto la Independencia como la Revolución muestran que cuando se cierra la vía pacífica surge un movimiento armado con “una parte muy dramática y la cantidad de sangre que se derrama, luego lo difícil es restablecer el orden jurídico, las instituciones y demás”.
Y contrario a quienes opinan que Madero fracasó, Galeana sostiene que triunfó en tanto “acabó con la dictadura porfirista”. Y luego de Díaz no ha habido “un gobernante que se perpetúe en el poder”.
Disiente también de aquellos que consideran la muerte de Madero como el inicio de un régimen que se perpetuó por más de setenta años en el poder (y ahora ha vuelto). Para ella la idea “no tiene sustento histórico”, y basta comparar los distintos gobiernos para ver las diferencias entre Plutarco Elías Calles y Álvaro Obregón, con Lázaro Cárdenas o Manuel Ávila Camacho; o a Adolfo López Mateos con Gustavo Díaz Ordaz. Tampoco son lo mismo el PNR, el PMR y el PRI, e incluso el PRI de hace algunos años y el actual:
“Son etapas distintas, entonces me parece de un reduccionismo que falsea la historia… Creo que no debemos caer en estas simplificaciones porque no son exactas, tergiversan la comprensión de los procesos históricos.”
Las actividades conmemorativas iniciaron el 6 de febrero pasado, con el ciclo de conferencias Centenario de la Decena Trágica, con la ponencia “La crisis del maderismo”, de Santiago Portilla. Continuará el día 13 Gloria Villegas con “Panorama general de la Decena Trágica. Asesinato de Madero”, el 20, “Luis Garfias con La contrarrevolución y el nacimiento del Ejército Mexicano”, y finaliza el 27 Daniel Barceló con “La actuación del Poder Legislativo. Todas las charlas serán a las 18:00 horas en las instalaciones del instituto, en Francisco I. Madero 1, San Ángel.
Posteriormente, los días jueves 21 y viernes 22 se llevará a cabo en el mismo sitio el coloquio Crónica de un cuartelazo anunciado, coorganizado por el INERHM, el Instituto Nacional de Antropología e Historia, la Universidad Nacional Autónoma de México y El Colegio de México. Participarán, entre otros especialistas, Felipe Ávila, Rafael Barajas El Fisgón, Rosa Casanova, Javier Garciadiego, Josefina Macgregor, Carlos Martínez Assad, Pedro Salmerón y Adolfo Gilly (quien acaba de publicar en Ediciones ERA Cada quien morirá por su lado. Una historia militar de la Decena Trágica).
Galeana informa también que planea organizar una exposición mensual con materiales de la fototeca del INERHM, que además de presentarse en su sede, se difunda en planteles educativos, congresos de los estados, e incluso consulados y representaciones de México en el extranjero.
Otro proyecto es la edición en versiones facsimilares, con nuevos estudios introductorios, de las obras Los últimos días de Madero, de Manuel Márquez Sterling, a la sazón embajador de Cuba en México, y Radiografía del cuartelazo, de Diego Arenas Guzmán, periodista de El Diario del Hogar y El Constitucional, para su distribución gratuita.








