Señor director:
Después de que Felipe Calderón Hinojosa tomara posesión forzada entrando por la puerta falsa a un Congreso desquiciado, trató de imitar a Bush hijo cuando aprovechó el atentado del 11 de septiembre para lanzar su war on terror (guerra contra el terrorismo) contra Afganistán a efecto de hacerle olvidar a su pueblo que asaltó la presidencia con menos votos que Al Gore; pero como Calderón no podía declararle la guerra a ningún país, pretendió legitimarse imitando la war on drugs (guerra contra las drogas) lanzada por Nixon en 1971.
Ahora que ya lo conocemos, tenemos la certeza de que fue el avieso consejo de una mente más astuta el que lo indujo a colombianizar a México, abusando de nuestros impuestos sin consultarnos, para fabricar un macabro juguete con búnker y todo: una guerra civil que –a pesar de ser abogado– no le declaró a entidad legal alguna, sino a un concepto impersonal, a los 10 días de estar en el poder, involucrando irresponsablemente a las Fuerzas Armadas en tareas que les están expresamente prohibidas por la Constitución, y exponiéndolas al ridículo. Dos días después me permití enviar a usted mi primera carta al respecto, publicada en el número 1574 del 31 de diciembre de 2006, bajo el título Con el narco, Calderón entró en el mismo callejón sin salida que Fox, cuyo texto reza:
“Entre la infinidad de órdenes ociosas pero espectaculares que de acuerdo con su modo gerencial de entender lo ‘ejecutivo’ del poder dio Vicente Fox durante su sexenio, que no gobierno, una de las primeras –en Tijuana, si mal no recuerdo– fue la de suprimir el narcotráfico en el perentorio término de seis meses en esa localidad. Los resultados están a la vista no sólo en Tijuana, sino en todo el país.
“Hoy por hoy Felipe Calderón se ha metido en el mismo callejón sin salida en su estado natal, sin tomar en cuenta ya no las lecciones de la historia, que sería mucho pedir, sino por lo menos la experiencia en la cabeza ajena de su antecesor.
“No se necesita ser adivino para saber que en breve tendremos a la vista los mismos contraproducentes resultados, porque no se puede resolver el todo atacando sólo una de sus partes, ni es por el costoso y fracasado camino de la fuerza bruta donde se encontrará la solución del problema.”
A seis años de distancia, resulta que lo que hizo fue multiplicar el número y peligrosidad de los cárteles de la droga; los adictos a las sustancias peligrosas aumentaron en números absolutos, aunque mañosamente la Conadic no lo diga en su informe, si bien reconoce que las adicciones a las permitidas (alcohol y tabaco, que son las más peligrosas) se siguen incrementando; las ganancias del narco crecen, y las de los bancos que las lavan también; los efectivos militares y civiles se duplicaron; el presupuesto militar de todo el sexenio llegó a la escandalosa e inútil cantidad de 19.2 billones de pesos, y a pesar de eso, como dijo Murillo Karam recientemente, “también aumentaron los delitos”; y los muertos, que fueron 2 mil 21 en el sexenio de Fox, mientras que en el de Calderón éste asegura que fueron 60 mil, pero el INEGI dio la cifra de 95 mil 632 sólo hasta 2011; aparte de las 20 mil desapariciones forzadas, los 250 mil desplazados y demás afectados, que suman cientos de miles de mexicanos, cifra que algunos estiman es de más de 1 millón y medio de personas.
Cumplido su sexenio, Calderón se fue tranquilamente dejándonos la basura de su guerra absurda y entrampadas las Fuerzas Armadas en el túnel en que las encajonó, porque lo único que pueden hacer para salir es recular, lo cual es una papa caliente en las manos de su sucesor, quien necesita resolver el problema porque también arribó al poder en circunstancias críticas.
Pero tanto por sus declaraciones en campaña como por las primeras acciones tomadas en funciones, Enrique Peña Nieto tampoco parece tener interés o capacidad para resolver el problema en sus causas, pues continúa obstinado en acciones de largo plazo, costosas y de efectos superficiales.
La situación es preocupante, porque lo que menos le conviene al pueblo mexicano es que el texto de la carta que Proceso publicó hace seis años continúe vigente.
Atentamente
Netzahualcóyotl Aguilera R.E.
Aguascalientes, México, América Latina
tlacuilo.netz@yahoo.com








