Acerca de Muerte en la prepa 6 Del director general de Comunicación Social de la UNAM

Señor director:

 

Con relación a la nota Muerte en la Prepa 6, aparecida en Proceso 1885, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) precisa:

1. Como se informó el día 7 de diciembre pasado, respecto del lamentable suceso del estudiante Marco Antonio Gómez Espinosa, de la Preparatoria 6, el alumno realizó una inmersión en la fosa del plantel. Al percatarse de que no salía del agua, fue rescatado por algunos de sus compañeros. Posteriormente fue trasladado a una clínica del Seguro Social, donde el joven falleció.

2. Desde entonces, se reitera que la Universidad ha estado al tanto. En el momento de los hechos, y como en otros casos, de inmediato se informó de lo sucedido a los padres del alumno Gómez Espinosa. También se ha otorgado apoyo económico y jurídico a la familia.

3. La autoridad ministerial correspondiente inició una averiguación previa, de cuyo curso la Universidad está atenta; ha ofrecido la colaboración para el desahogo del caso, como la declaración de los funcionarios que han sido requeridos, y ha entregado la documentación solicitada. Al respecto, ya se han realizado varias diligencias. El Ministerio Público, después de recabar información sobre el profesor Daniel Gómez Rosales, responsable del grupo de natación al que pertenecía el joven alumno, señaló que ya fue citado para comparecer.

4. Paralelamente, desde el día 6, esta casa de estudios comenzó una indagatoria administrativa para dilucidar los términos del percance y las consecuencias laborales que se deriven.

 

Atentamente

Enrique Balp Díaz

Director general de Comunicación Social
de la UNAM

 

Respuesta de la reportera

 

Señor director:

 

Aunque la carta de Enrique Balp Díaz no desmiente nada de lo publicado en este semanario el 16 de diciembre, permítame precisar a nuestros lectores lo siguiente:

–No aclara el director general de Comunicación Social de la UNAM por qué el maestro de educación física Daniel Gómez Rosales –según los testimonios recogidos por esta reportera– se negó a entrar a la alberca para rescatar al chico de 15 años que se ahogaba, ni por qué, una vez fuera, mostró impericia en las técnicas de reanimación.

–En cuanto al supuesto “apoyo económico y jurídico” por parte de la escuela, el reportaje incluye el testimonio de la familia de Manuel Antonio Gómez Espinosa en el sentido de que el respaldo económico recibido fue insuficiente para pagar su funeral, y de que el apoyo jurídico fue para la escuela, pues los parientes de Manuel Antonio tuvieron que contratar un abogado.

–Cabe precisar, igualmente, que si el Ministerio Público inició una averiguación previa fue porque el papá de Manuel Antonio presentó una denuncia penal por homicidio, y no a iniciativa de las autoridades de la Preparatoria 6, cuyos abogados, de acuerdo con nuestros declarantes, presionaron a los padres de Manuel Antonio para que aceptaran por escrito que la muerte de su hijo fue un accidente.

–Por último, la carta del señor Balp Díaz habría sido innecesaria si él u otras autoridades de la UNAM hubieran aceptado las solicitudes de entrevista que desde el 6 de diciembre ha formulado esta reportera para que, entre otras cosas, expliquen por qué no hay un salvavidas con conocimientos de primeros auxilios en una instalación acuática que cuenta con una fosa de seis metros de profundidad y donde en cada clase hay alrededor de 30 alumnos adolescentes.

 

Atentamente

Beatriz Pereyra