Después de que se les adjudicaron las instalaciones y la maquinaria de Industrias Ocotlán tras cinco años de huelga, los sindicalistas enfrentan dificultades para sacarle provecho a ese patrimonio. Aunque su dirigente, Felipe Velázquez, habló de formar una cooperativa que reanude la producción textil a gran escala, sus exasesores de Tradoc denuncian que ha ocultado información sobre las posibilidades reales de lograrlo y se rodea de gente de dudosa reputación que lo llevará al fracaso.
Con tecnología obsoleta, sin capacidad para competir con la industria china y carente de recursos para reiniciar sus labores en 2013, la cooperativa fundada con parte de lo que fue Industrias Ocotlán se dirige al fracaso, advierte el exdirigente del Sindicato de Euzkadi, Jesús Torres Nuño, quien apoyó temporalmente a los trabajadores textileros.
Un factor que él considera como agravante es que aparece como asesor de la naciente cooperativa el exguerrillero Mario Rechy Montiel, ahora ligado a la secta ultraderechista El Yunque y expulsado de varios movimientos de huelga.
Torres Nuño aclara que, a diferencia de la cooperativa Trabajadores Democráticos de Occidente (Tradoc), que surgió cuando ellos ganaron el pleito laboral a la llantera, desde el estallido de la huelga en mayo de 2008 el sindicato de Industrias Ocotlán se alió con el patrón, Isaac Saba –fallecido en julio de ese año– y permitió el saqueo de la empresa cuando se aproximaba la quiebra.
Y es que Rechy Montiel apareció en la escena después de cinco años de huelga, justo cuando se anunció que se les adjudicaron a los trabajadores bienes y máquinas por 307 millones de pesos y afloran las divisiones en el movimiento textilero.
Según varios sindicalistas consultados por Proceso Jalisco, Rechy tiene antecedentes de guerrillero y, paradójicamente, ha sido colaborador de líderes ultraderechistas como el ya fallecido Carlos Abascal Carranza, quien fue secretario del Trabajo del presidente Vicente Fox, y el exsenador panista Jorge Ocejo Moreno, representante de organizaciones cristianas. “Es un sujeto de una historia muy perversa, tenebrosa. Se dedica a extorsionar empresas. Golpea con la izquierda y cobra con la derecha”, enfatiza Torres Nuño.
Relata que después del triunfo de los trabajadores de Euzkadi, Rechy pretendió cobrarles en acciones todos los servicios que había prestado a los trabajadores, no obstante que colaboraba con ellos como asesor externo enviado por Abascal. “Lo corrimos de nuestras asambleas después que se le ocurrió pedirnos la parte que supuestamente le correspondía; el caso se le reportó al propio Abascal, quien giró la instrucción de no entregarle ni un solo cinco”, dice Torres Nuño.
Los huelguistas de la empresa National Casting, que construye vagones de ferrocarril, y los de la embotelladora de refrescos Pascual, también corrieron “por centavero” a Rechy, quien desde entonces se presenta como experto en asuntos de cooperativas.
Federico Martínez, otro integrante de Tradoc, recuerda que en una manifestación de los exempleados de Euzkadi frente a las instalaciones de la Secretaría del Trabajo, Rechy se presentó sin que nadie lo convocara e incitó a la violencia.
“Nos decía a grito abierto: ‘¡Compañeros, es momento de realizar acciones radicales para que nos hagan caso! ¡Es momento de subir al cuarto piso para matar a Carlos Abascal, que se encuentra en ese lugar! Sólo así llamaremos su atención’, nos decía. Por supuesto que nadie le hizo caso, pero la sorpresa fue que los funcionarios de la secretaría que estaban con nosotros, atendiendo la manifestación, nos informaron que Rechy fungía como asesor de Abascal.”
En un boletín de la Procuraduría General de la República fechado el 10 de mayo de 2002 y que sigue disponible en el sitio web de la dependencia, consta que Rechy se identificó como representante del Partido de los Pobres en una reunión para instalar la unidad de enlace y acopio de datos de la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado, en Acapulco, Guerrero.
“Casi imposible” reinicio
Para Jesús Torres, los extrabajadores de Industrias Ocotlán pretenden echar a andar una planta productiva como la que estaba en manos de Isaac Saba, pero antes de que la desbancara la competencia china hace cerca de 30 años. “Es una “verdadera locura”, dice.
En este sentido la industria mexicana está en desventaja porque los chinos venden el metro de tela en dos pesos y los mexicanos tienen que ofrecerlo en 10 para que la producción sea rentable.
Felipe Velázquez, el líder de la Sección 8 del Sindicato de Trabajadores de la Industria Textil, Confección, Similares y Conexos de la República Mexicana, anunció que pretende abrir la cooperativa –dice Torres Nuño–, pero no entiende esta situación, no tiene un plan de negocios ni sabe de dónde puede obtener recursos para echar a andar nuevamente la planta productiva.
Federico Martínez comenta que los chinos llegaron con tecnología de punta para el sector y pagan salarios “tirados por los suelos”, y los obreros de Ocotlán quieren competir con 70% de su maquinaria obsoleta. “En Euzkadi teníamos maquinaria y equipo que, cuando mucho, tenía ocho o 10 años de antigüedad; algunas máquinas eran realmente caras y todavía hoy son altamente competitivas”, agrega.
Para el cooperativista de Tradoc, Felipe Velázquez “no lo quiere admitir, pero la mayoría de los trabajadores de Industrias Ocotlán lo único que pide es su liquidación”.
Según él, la dirigencia de los textileros tampoco quiere aceptar que el mercado correspondiente no puede absorber la tela que ellos pretenden producir, y para mayor desventaja la mayoría de los empleados tiene entre 45 y 50 años.
En entrevista con este semanario (Proceso Jalisco 418), Felipe Velázquez dijo que durante varios años los miembros de Tradoc los asesoraron gratuitamente, pero que el grupo encabezado por Torres Nuño salió cuando se comprobó que apoyaba al grupo antagónico a Velázquez cuando éste llegó a la dirigencia.
Torres Nuño califica esa versión como una mentira, ya que, afirma, su cooperativa siempre apoyó a los textileros de Ocotlán económicamente y con camiones para realizar sus movilizaciones a huelguistas de Industrias Ocotlán, sin pedir nada a cambio.
Señala que desde que asumió la dirigencia de los textileros, Velázquez se dedicó a ocultar información sobre el proceso de huelga y el uso de los recursos colectivos. Además, dice, les prometió engañosamente la entrega de un terreno que en realidad no puede adjudicarse a los exempleados de Saba porque forma parte de una concesión de tierras ganadas al río Zula. Añade que en el comité de huelga ocotlense los viejos trabajadores han sido desplazados sin explicación alguna por incondicionales de Velázquez.
E insiste en que es casi imposible comenzar a producir textiles con las viejas máquinas en la deteriorada fábrica que está a un costado de la carretera Ocotlán-La Barca, donde el miércoles 12 Velázquez y otros dirigentes realizaron una misa.
En opinión de Martínez, los sindicalistas ocotlenses deben tomar las cosas con calma para no llevarse una gran desilusión en su intento de reanudar la producción, ya que no cuentan con maquinaria suficiente.
“Ellos hablan de más de 700 máquinas, pero no aclaran que se trata de pequeños telares que tienen bajo valor ni que menos del 20% se encuentra en buenas condiciones para reiniciar actividades.”
A decir de Torres Nuño, Velázquez les ha ocultado a los trabajadores información sobre su manejo de las finanzas y ha suspendido los derechos de más de 22 sindicalistas que le exigieron cuentas.








