Desde la llegada del priista Ramiro Hernández García al ayuntamiento de Guadalajara el pasado 1 de octubre, alrededor de 3 mil policías municipales viven en la incertidumbre laboral y económica; a muchos de ellos la nueva administración les retrasa su pago quincenal y sus vales de despensa; otros simplemente son cesados.
Un oficial de Guadalajara, quien pide el anonimato, comenta a la reportera: el pasado 29 de noviembre él y sus compañeros fueron citados para el día siguiente a las 11 de la mañana en el edificio de la Dirección de Seguridad Pública, ubicado en la colonia Oblatos.
Ahí, dice, les entregarían su cheque quincenal, cuando lo normal es que ellos los reciban en el lugar donde laboran. El director administrativo les explicó que ese “cambio de estrategia” era para detectar a los aviadores. Ahí estuvieron los uniformados durante seis horas, hasta que llegaron sus cheques.
Pero una vez recibidos, sus jefes les advirtieron que debían cobrarlos “hasta el lunes 3 de diciembre”. Hubo quienes se aprovecharon de la situación y ofrecieron a los policías hacérselos efectivos previo pago de una comisión de 10%. “No es justo, comenta, menos aun cuando nuestro salario es bajo”.
Agrega: “Situaciones como esta mueven a muchos compañeros a buscar chamba en el otro bando (el de las bandas delincuenciales) para mantener a la familia y pagar las deudas”.
Los policías salieron del inmueble indignados por la larga espera, pero sobre todo porque, asegura el entrevistado, a ninguno de los 3 mil uniformados se les entregaron sus 500 pesos en vales de despensa. Desde hace dos meses no los reciben. Si la situación se prolonga, dice, “tomarán medidas más radicales”.
“En los 13 años que llevo en la corporación, es la primera vez que pasa, dice otro de los uniformados, la mayoría de los cuales aun no pasa las pruebas de confianza, por lo que su plaza peligra, pues el próximo año puede quedarse sin empleo.
Varios elementos se quejan porque los vales de despensa son de gran ayuda, sobre todo para los “de línea”, cuyo sueldo es de apenas 5 mil 700 pesos a la quincena.
Las pruebas
Los policías municipales de Guadalajara atraviesan un momento crítico, pues el próximo año deberán enfrentarse a las evaluaciones y no saben si las aprobarán.
El 2 de enero vence el plazo para que los uniformados de todas las corporaciones presenten los exámenes de confianza, tal como lo indica la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Es factible que 60% de los policías no los aprueben, aseguran especialistas consultados por este semanario (Proceso Jalisco 420).
El director de Recursos Humanos del ayuntamiento tapatío, Felipe de Jesús López García, informó que el proceso de depuración de la corporación implicará un gasto de 140 millones de pesos en pago de indemnizaciones.
El funcionario estima que por lo menos 800 elementos (27% de la plantilla municipal) no pasarían los exámenes médico, toxicológico, psicológico, poligráfico y socioeconómico.
Los policías se quejan porque, dicen, a varios de sus compañeros los desarman antes de que se sometan a las cinco pruebas; ni siquiera llegan a la cuarta. Y cuando piden una explicación, los directivos de la Dirección Operativa y de Control de Confianza se echan la bolita.
Algunos permanecen en la base, pero a la mayoría los envían fuera como vigilantes de módulos o en servicios establecidos, ello pese a que el Reglamento Interno de la Policía de Guadalajara especifica que ningún elemento debe de salir desarmado.
Los entrevistados calculan que hasta ahora han sido desarmados 80 policías, mientras que 28 perdieron su empleo. Aunque detallan: fueron liquidados no tanto porque reprobaran las pruebas de confianza, sino porque sus puestos se va a entregar “a los amigos de las nuevas cabezas de la corporación”.
Pone como ejemplo el caso del subcomandante Sevilla, de la zona 6, quien se fracturó un dedo y estuvo incapacitado durante varios días. Al intentar incorporarse ya había sido despedido. “Eso está mal porque debieron de abrirle un proceso y eso nunca pasó”, menciona uno de los uniformados; otro comenta que la semana pasada seis comandantes fueron despedidos.
Cuando se pregunta a los policías sobre la propuesta del alcalde tapatío de reubicar en Inspección y Vigilancia o en la Secretaría de Servicios Públicos a quienes no aprueben su examen de confianza, dicen que dudan que eso se concrete.
La semana pasada el director de Recursos Humanos del ayuntamiento tapatío declaró a El Informador (domingo 4) que la reubicación es la única opción para el ayuntamiento, ya que no se cuenta con los 140 millones de pesos para liquidar a los elementos que serían cesados.
A los uniformados que aprobaron las pruebas de confianza se les prometió un bono, aunque desconocen el monto y la fecha en la que lo recibirán.
“Anda volando el dinero de los policías que pasamos los exámenes de confianza. Sabemos que a 13 de tránsito ya se los dieron. Nos preguntamos al bolsillo de quién se fue el dinero”, dice uno de los inconformes.








