Con el nombramiento de sus principales colaboradores, el presidente Enrique Peña Nieto refrendó las expectativas de la clase política priista e incluyó a casi todos los que venían trabajando a su lado. En esa red de intereses conciliados hay políticos de prosapia y noveles militantes, entre ellos exgobernadores del Estado de México, Hidalgo, Coahuila y Yucatán, en cuyos orígenes se observan los hilos del mítico Grupo Atlacomulco y del expresidente Carlos Salinas de Gortari.
El 27 de julio de 2005, el expresidente Carlos Salinas de Gortari asistió al funeral del ingeniero Gilberto Enrique Peña del Mazo, padre del entonces gobernador electo del Estado de México, Enrique Peña Nieto. Para sorpresa de los asistentes, Salinas llegó acompañado de Emilio Chuayffet, quien también fue mandatario en la entidad y jefe de Peña Nieto en 1993.
Como símbolo de “unidad” frente a la tragedia personal del joven sucesor de Arturo Montiel, Salinas se dejó fotografiar con éste y con Alfredo del Mazo González, su antiguo adversario en la sucesión presidencial en el gabinete de Miguel de la Madrid en 1987.
Ambos, Montiel y Del Mazo, eran los dos “tíos” más encumbrados de Peña Nieto y, junto con Chuayffet, los exgobernadores más poderosos.
En ese funeral quedó claro que, por encima de las diferencias, una de las máximas de los grupos políticos de Toluca era la unidad. El propósito, sobre todo para el mítico Grupo Atlacomulco, era uno solo: recuperar para el PRI la Presidencia de la República, más allá de las diferencias generacionales.
Ese pacto se concretó ya con la integración del gabinete de Enrique Peña Nieto. La mayoría de sus integrantes tiene dos características fundamentales: su vínculo con las dinastías priistas en el Estado de México o con el exmandatario priista más polémico: Carlos Salinas de Gortari.
El propio Emilio Chuayffet –presidente del IFE con Salinas, gobernador y secretario de Gobernación con Ernesto Zedillo, y diputado federal en las LIX y LXI legislaturas– revivió con una de las posiciones de mayor poder en el gabinete peñista, pues fue nombrado titular de la Secretaría de Educación Pública.
Chuayffet fue responsable de las negociaciones con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), el más poderoso del país, encabezado por Elba Esther Gordillo, su adversaria en 2003, cuando ambos disputaron el control de la fracción parlamentaria del PRI en la Cámara de Diputados. Chuayffet era aliado de Roberto Madrazo, quien quiso desplazar a Gordillo como interlocutora ante el gobierno de Vicente Fox.
La trayectoria de Chuayffet en el Estado de México no se explica sin el padrinazgo de Carlos Hank González, el otrora hombre fuerte que unificó, a través de los negocios y del reparto de espacios de poder, a los distintos grupos políticos priistas en la entidad.
Desde el fallecimiento de Hank González en 2001 muchos de sus herederos han pretendido erigirse en el nuevo vértice de la política mexiquense y de su proyección nacional. Hoy, en la conformación de su gabinete, Enrique Peña Nieto concreta esa antigua aspiración.
“Hank ha muerto, pero no termina el ciclo que inauguró por dos razones: construyó una alianza político empresarial que retroalimenta las obras del poder político con los negocios privados”, afirmó el político tabasqueño Humberto Hernández Haddad (Proceso 1294).
La vieja guardia de “Los Tolucos”
Nacido en Toluca, Emilio Chuayffet es el político con más experiencia en cargos nacionales y con una sólida formación intelectual, en medio de una generación que ha privilegiado la mercadotecnia televisiva o el conocimiento tecnocrático, incluidos el propio Peña Nieto y Luis Videgaray, convertido hoy en un “supersecretario” de Hacienda.
La biografía de Chuayffet lo vincula juvenilmente con Jesús Reyes Heroles, el patriarca ideológico del PRI, y con Carlos Hank González, el símbolo de la cleptocracia priista. Gracias al aval de este último, Chuayffet fue titular de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco); en 1990 llegó a la dirección del recién creado Instituto Federal Electoral (IFE), producto de la reforma salinista derivada de la crisis electoral de 1988.
En 1993, Chuayffet fue el sucesor de Ignacio Pichardo Pagaza en el gobierno mexiquense. Su habilidad política le permitió tener el apoyo tanto de los hankistas como de Alfredo del Mazo González, en cuya administración fue secretario de Educación estatal.
En la campaña electoral de ese año, el joven Peña Nieto, originario de Atlacomulco, se sumó al equipo de Juan José Guerra Abud, secretario de Desarrollo Económico en la primera parte del gobierno de Chuayffet. Peña Nieto fue su secretario privado. Ahí se integró a un selecto club de “secretarios privados” que en el gobierno de Arturo Montiel serían conocidos como los Golden boys.
Durante el gobierno de Chuayffet y su interino César Camacho Quiroz, Arturo Montiel se perfiló para la gubernatura. Dejó en el camino a políticos de mayor trayectoria, como Humberto Lira Mora y Mauricio Valdez.
De los gabinetes de Chuayffet y Montiel proviene Guerra Abud, el primer jefe de Peña Nieto en la burocracia mexiquense, quien hoy es el titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).
Ingeniero mecánico, Guerra Abud es un próspero empresario en el área de la infraestructura y el transporte. Fue director general de la compañía Krone Comunicaciones (1990-1992), presidente de Unitec Boelhoff (1992-1994) y presidente de la Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (ANPACT) de 2001 a 2009.
Ese año, Guerra Abud se convirtió en diputado federal por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), con el claro apoyo político y financiero de la administración peñista. Fue el coordinador de la bancada del PVEM en la LXII Legislatura. Durante la campaña electoral de 2012, Guerra Abud fue coordinador de los temas ambientales.
Otro político-empresario mexiquense proveniente de los viejos grupos priistas es Gerardo Ruiz Esparza, nuevo titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT). Él fue uno de los funcionarios consentidos del presidente Miguel de la Madrid durante su gestión en Los Pinos y aliado de Alfredo del Mazo González.
Ruiz Esparza fue secretario general de Gobierno en la administración de Alfredo Baranda, interino nombrado por Del Mazo González cuando ascendió a la Secretaría de Energía, Minas e Industria Paraestatal (SEMIP) en 1987. Cuando Del Mazo fue el candidato priista a la jefatura de Gobierno del Distrito Federal 10 años después, Ruiz Esparza fue su coordinador de campaña.
Durante el gobierno de Peña Nieto en el Estado de México, Ruiz Esparza fue el secretario de Comunicaciones, cargo que combinó con el de presidente del consejo de administración de la Administradora Mexiquense del Aeropuerto Internacional de Toluca (AMAIT), el mismo sitio a donde llegaron 25 millones de pesos en efectivo enviados por el gobernador veracruzano Javier Duarte al inicio de la precampaña peñista.
En la contienda de 2012, Ruiz Esparza fue nombrado coordinador de compromisos del candidato Peña Nieto. Al interior del equipo priista era identificado como uno de los recolectores de donativos empresariales más importante.
Otra designación con el sello de Toluca es la de Alfonso Navarrete Prida –cercano al exrector de la UNAM Jorge Carpizo–, quien durante el gobierno de Arturo Montiel jugó un papel protagónico como titular de la Procuraduría General de Justicia del Estado.
Navarrete Prida fue el responsable de las investigaciones sobre el crimen de Enrique Salinas de Gortari, en diciembre de 2004, y del expediente en el que se implicaba a Arturo Montiel por el presunto desvío de recursos y lavado de dinero, ya en la gestión de Peña Nieto en el Estado de México.
Ahora, Navarrete Prida ocupa la Secretaría de Trabajo y Previsión Social. Su papel como diputado en la LXI Legislatura federal fue determinante para desatorar la reforma laboral avalada por Peña Nieto y por el gobierno saliente de Felipe Calderón Hinojosa.
La “nueva guardia”
Los dos secretarios más poderosos en el gabinete pañista son Luis Videgaray, al frente de Hacienda, y Miguel Ángel Osorio Chong, en la renovada Secretaría de Gobernación que ahora se encargará de controlar la seguridad pública.
De 43 años, Videgaray comenzó su ascenso durante el sexenio de Arturo Montiel, quien lo nombró titular de Finanzas y responsable de la renegociación de la deuda estatal. Proveniente de la consultora Protego y alumno y socio aventajado de Pedro Aspe, secretario de Hacienda con Carlos Salinas, Videgaray repitió en el mismo cargo con Peña Nieto.
Es el “más político de los tecnócratas”, según lo definen algunos integrantes del equipo peñista. Videgaray hace política las 24 horas al día, sobre todo desde que se convirtió en presidente de la poderosa Comisión de Presupuesto en la Cámara de Diputados federal en 2009. Desde esa posición consolidó los “amarres” financieros y las alianzas políticas con la mayoría de los gobernadores priistas que apoyaron a Peña Nieto.
Y aun cuando incluso aspiró, sin éxito, a la candidatura para gobernador del Estado de México, Peña Nieto lo mantuvo a su lado. Fue coordinador general de la campaña de Eruviel Ávila, el candidato del PRI a la gubernatura mexiquense en 2011. Terminada esa encomienda, Videgaray se convirtió en el poderoso coordinador general de la campaña de Peña Nieto.
En el equipo peñista Videgaray impulsó a Aurelio Nuño, un joven egresado de la Universidad Iberoamericana, quien fue nombrado jefe de la Oficina de la Presidencia el viernes pasado. Nuño también fue recomendado por el expresidente Salinas para elaborar los discursos de Peña Nieto.
Otro espacio de poder importante de Videgaray es el nombramiento de Ildefonso Guajardo, exdiputado federal y vínculo del peñismo con grupos empresariales, al frente de la Secretaría de Economía. Guajardo formó parte del equipo negociador del Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN) durante el sexenio salinista.
El hidalguense Miguel Ángel Osorio Chong fue el primer exgobernador en sumarse al “proyecto Peña Nieto”. La alianza entre los priistas de esa entidad con los del Estado de México es histórica. Proviene desde los tiempos de Sánchez Vite y de Hank González.
El otro exmandatario hidalguense que ocupa un papel importante en el gabinete de Peña es Jesús Murillo Karam, ahora como titular de la Procuraduría General de la República. En 2005, durante la campaña de Peña Nieto por la gubernatura, Murillo Karam fue el delegado del CEN del PRI en el Estado de México. En reciprocidad, Peña Nieto lo apoyó para que fuera el secretario general del PRI durante el periodo de Beatriz Paredes.
Un tercer exgobernador incorporado al gabinete peñista es el coahuilense Enrique Martínez Martínez, designado como titular de Agricultura. Sus vínculos con los políticos mexiquenses no son nuevos, pues durante cuatro años Martínez fue el delegado especial del CEN del PRI, cargo que dejó en 2011, cuando Eruviel Ávila ganó la gubernatura.
Las redes de Salinas
El expresidente Carlos Salinas impulsó claramente a dos mujeres para el gabinete peñista: su sobrina Claudia Ruiz Massieu Salinas, quien quedó al frente de la Secretaría de Turismo, y a Rosario Robles Berlanga, quien fue jefa de Gobierno capitalino cuando aún militaba en el PRD, y hoy es una adversaria frontal de Andrés Manuel López Obrador.
La relación entre Robles y Salinas se estrechó en 2004, a raíz de los videoescándalos, tal como relató el empresario Carlos Ahumada en su libro Derecho de réplica. La propia Robles ha admitido en público y en privado que el expresidente es un “factor de poder” muy importante.
Robles compartió con Salinas la mesa principal durante la comida de la boda de su hijo Juan Cristóbal Salinas Occelli con Natalia Esponda. Robles encabeza la poderosa Secretaría de Desarrollo Social.
Otro funcionario que se dejó ver en esa ceremonia fue el entonces secretario de Hacienda del gabinete de Felipe Calderón, José Antonio Meade, quien quedó al frente de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
El nombramiento de Meade fue sorpresivo por su nulo conocimiento en los asuntos diplomáticos y porque algunos columnistas políticos mencionaron para ese cargo a Eduardo Medina Mora, actual embajador ante el gobierno del Reino Unido de Gran Bretaña.
Otra designación con el sello salinista es la del director general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), José Antonio González Anaya, concuño del exmandatario.
González Anaya fue subordinado de Ana Paula Gerard en la oficina de la Jefatura de la Presidencia, coordinada por José Córdoba Montoya. Salinas se divorció de Cecilia Occelli y se casó con Ana Paula Gerard, al tiempo que González Anaya contrajo nupcias con Gabriela Gerard Rivero.
En su libro México, un paso difícil a la modernidad, Salinas elogió la capacidad de González Anaya como subsecretario de Hacienda porque, escribió, “revisó con esmero las partes relativas a la situación económica y su talento economista profesional permitió avanzar en la precisión de los textos conducentes y documentar alegatos particulares”.
González Anaya desplazó a otros aspirantes, entre ellos a Santiago Levy, asesor de Peña Nieto en esta materia y cercano al equipo del expresidente Ernesto Zedillo, abierto enemigo de Salinas.
La huella salinista también se observa en los casos de los directores de las dos principales paraestatales: Francisco Rojas, quien esta al frente de la Comisión Federal de Electricidad, y Emilio Lozoya Austin, nuevo titular de Pemex.
Rojas fue director de la paraestatal durante ocho años, incluyendo todo el sexenio de Carlos Salinas. Lozoya Austin es hijo de Emilio Lozoya Thalmann, amigo personal de Salinas, quien junto con Manuel Camacho Solís fundó en su juventud la agrupación Acción Política A.C. Ellos formaron el llamado “grupo compacto” que llegó con Salinas a Los Pinos.
Las otras alianzas
La Secretaría de Energía queda en manos de Pedro Joaquín Coldwell, uno de los políticos priistas con mayor trayectoria propia: gobernador de Quintana Roo, embajador en Cuba, secretario general del PRI y presidente del partido, cargo que asumió a raíz de la polémica generada por Humberto Moreira por la deuda heredada durante su gestión en Coahuila.
Joaquín Coldwell renunció a la presidencia del PRI para atender su nueva gestión. De inmediato sonó el nombre del exgobernador mexiquense César Camacho Quiroz, cercano a Chuayffet, para sustituirlo; también se mencionó a la exgobernadora de Yucatán Ivonne Ortega Pacheco, otra de las aliadas de Peña Nieto, para ocupar la secretaría general del PRI.
Jorge Carlos Ramírez Marín, otro político yucateco, quedó como “encargado de despacho” de la Secretaría de la Reforma Agraria (SRA); ahí estará hasta que concluya la reforma administrativa propuesta por Peña Nieto para esta dependencia.
Ramírez Marín, quien formó parte del equipo de Beatriz Paredes Rangel, cobró relevancia durante los momentos más críticos en la campaña electoral de 2012.
Otro “encargado de despacho” en la Secretaría de Seguridad Pública es Manuel Mondragón y Kalb, exjefe de la policía capitalina. El vínculo de Mondragón y Kalb con los priistas mexiquenses data de hace décadas. Mondragón es amigo de Jorge Jiménez Cantú, uno de los impulsores del pentatlón mexicano; él mismo es un reconocido pentatleta.








