Señor director:
Desde hace varias semanas estoy arreglando los papeles de mi Afore para recuperar el dinero que me corresponde luego de 25 años de trabajo como profesora de francés en la Alianza Francesa de México y en el servicio cultural de la embajada de Francia, el IFAL.
Pues bien, tras presentarme en el Infonavit, en varios bancos, en el IMSS y el SAT, finalmente supe que mi Afore había pasado de Banamex a ING, de ahí a Bital, y de éste a Sura, donde se quedó.
El problema, donde nuevamente se ve la mano negra, es que, sin explicación alguna, ha disminuido mi saldo. El último estado de cuenta antes de mi retiro, en junio de 2002, reporta un saldo de 109 mil 365.50 pesos.
Posteriormente, en Sura se me informó que me quedaban nada más 72 mil pesos por haber cobrado yo 52 mil pesos del SAR en octubre de 2002, lo cual es falso. Ahora me aseguran por teléfono que eso es cierto, pero que no tienen al respecto ningún recibo ni mi firma, y que ese movimiento lo realicé en el Banco Santander, al que nunca he ido en mi vida.
El 5 de noviembre me presenté en Infonavit para que me depositaran esos 72 mil pesos. Me dieron una hoja en la cual tuve que firmar que aceptaba la cantidad de 42 mil 473.32, que en abril de 2013 se iba a abonar a mi cuenta de la pensión que recibo mensualmente.
Me quedé muy sorprendida, y varias personas que estaban en la fila conmigo se hallaban en la misma situación. No se entregaba a nadie la cuenta que se había calculado con anterioridad, sino siempre menos. Casi siempre entre 30 mil o 20 mil pesos menos de lo previsto.
¿Adónde irá a parar el dinero que nos quitan? ¿Quién se quedará con él? Lo que falta en algún lado debe aparecer en otro. No hay pierde.
No sé a quién dirigirme, y espero que la revista Proceso, como siempre, podrá lograr que estos casos se investiguen y que se llegue a esclarecer este nuevo engaño.
Atentamente
Lilian Vérine de Díaz M.








