Sobre Los Pocitos, negocio de políticos, empresarios y zetas

De Jesús Ramírez Rangel

Señor director:

Acudo ante usted en relación con la nota publicada en Proceso 1880, del 11 de noviembre, bajo el título Los pocitos, negocio de políticos, empresarios… y zetas, donde el periodista Arturo Rodríguez García hace referencia a un servidor, en la página 14.

Afirma que como abogado de los productores de carbón cobré 45 millones de pesos. Además, el título de la nota podría hacer creer que su servidor vive de la producción del carbón o forma parte de esos negocios. Ambas cosas son falsas.

Hago las siguientes aclaraciones. Fui abogado de los productores del carbón y es una de las luchas de las que me siento más orgulloso. Logramos aumentos consecutivos a un producto subvaluado por la Comisión Federal de Electricidad. El servicio profesional lo presté mientras me desempeñaba en el ejercicio libre de mi profesión. No era servidor público y cobré mucho menos de lo que señala el reportero.

En un tono mucho más ofensivo del que usa el periodista, el gobierno del estado de Coahuila montó una campaña de desprestigio en mi contra, ya siendo legislador federal, cargo que dejé el 1 de septiembre del año en curso. Ante ello me convertí en el único político en el estado de Coahuila que hizo público su patrimonio. No tengo absolutamente nada que esconder. Dicho evento lo puede encontrar en:

https://www.youtube.com/watch?v=-7GJZb2Vo&feature=relmfu

https://www.youtube.com/watch?v=E63oTigzr4&feature=relmfu

Al finalizar el mes de octubre entregué mi declaración patrimonial, y con ello confirmo, con la frente en alto, que me voy con muchos menos recursos económicos de los que tenía cuando asumí el cargo. Hoy estoy de regreso en la iniciativa privada y felizmente debo trabajar para forjar el patrimonio de mis hijos.

Anexo carta que en su momento envié al gobernador Jorge Torres López, a efecto de que se firmara un convenio entre el gobierno del estado, los productores y un servidor para hacer público el contrato de prestación de servicios profesionales, ya que existe una cláusula de confidencialidad. De la misma nunca tuve una respuesta. Asimismo, anexo carta en donde fijo mi posición al respecto ante la Organización Mundial de Parlamentarios en contra de la Corrupción, de la que formé parte.

Finalmente, comparto con usted mis artículos de opinión en el periódico Vanguardia de Saltillo y puntos de acuerdo en el Congreso con respecto al mundo del carbón.

Me pongo a las órdenes de usted y de su reportero, a fin de aclarar, comentar e incluso enriquecer su nota.

Atentamente

Jesús Ramírez Rangel

 

 

Respuesta del reportero

 

Señor director:

 

E

n atención a la carta precedente, me referiré sólo a los aspectos que atañen al texto aludido.

1. El monto de la comisión que habría recibido el señor Ramírez Rangel por conseguir que mejorara el precio del carbón fue publicado en medios locales y confirmado al reportero por dos empresarios carboneros, aunque él ha negado que hayan sido 45 millones de pesos. La información oficial al respecto no se ha hecho pública debido a la cláusula de confidencialidad que él mismo menciona.

2. El texto no afirma que dichas negociaciones las haya realizado Ramírez Rangel mientras era servidor público, y aun cuando la defensa legal de la que se dice orgulloso le hubiera aportado digamos la mitad de la cifra publicada, habría sido muy buen negocio, palabra que el Diccionario de la RAE define, en su primera acepción, como “ocupación, quehacer o trabajo”, y, en la quinta, como “utilidad o interés que se logra en lo que se trata, comercia o pretende”.

Atentamente

Arturo Rodríguez García