Anecdotario de Jalisco

El año pasado la Universidad de Guadalajara publicó una antología con el titulo Jalisco 1910-2010. Anecdotario circunstancial de la historia matria. Se trata de la continuación de otro libro sobre la historia de Jalisco entre 1810 y 1910, es decir, el inicio de la guerra de Independencia y la Revolución. El coordinador de los dos tomos es el narrador e investigador literario Marco Aurelio Larios.

La antología se compone de 12 cuentos de autores actuales y tiene mucha información sobre escritores, músicos, arquitectos, escultores y otros protagonistas de la vida cultural del siglo pasado.

Encontramos en esta obra, por ejemplo, pequeñas biografías y caricaturas de Agustín Yáñez, Juan Rulfo y Juan José Arreola, tres de los más grandes escritores modernos de la literatura mexicana e hispanoamericana. Arreola aparece conduciendo una moto. Del poeta Elías Nandino no encontramos ninguna caricatura en el libro, sino algunos poemas. En cambio, los textos sobre Arturo Rivas Sáinz, Adalberto Navarro Sánchez y Ernesto Flores, tres maestros que formaron muchas generaciones de literatos jaliscienses, están acompañados de sus respectivas caricaturas.

La antología incluye un poema del narrador y poeta religioso Rafael Kuri y una página completa de periquetes de Arturo Suárez –Arduro Suaves.

Marco Aurelio Larios explora los valles y las cimas del paisaje cultural de Jalisco. Aparece el Mariachi Vargas al lado de Francisco Rojas González y los poemas sobre Dios de Alfredo R. Plascencia, el gran poeta católico de México; sigue un breve relato sobre las bodas de María Félix en Chapala.

Pintores de fama internacional, como el Dr. Atl y el muralista José Clemente Orozco, están presentes en el libro, igual que talentos del teatro local, como Diego Figueroa, Félix Vargas e Ignacio Arriola. Llama la atención un fragmento de Poemas perrunos, del poeta rebelde Enrique Macías, así como otro de la novela Matanchén, de Augusto Orea Marín, narrador de gran talento cuya obra desafortunadamente hasta ahora no tiene difusión nacional.

El libro incursiona también en la ciencia y la tecnología. Presenta a tres médicos y al ingeniero Jorge Matute Remus, quien hace más de seis décadas desplazó el edificio de la Telefónica Mexicana, en el centro de Guadalajara, sin que sus operarias y operarios dejaran de laborar en ningún momento. Sin embargo, la parte más importante de la obra son los 12 cuentos sobre diversos aspectos de la cultura jalisciense del siglo XIX.

El autor del primero de ellos, en el cual se narra la entrada de Pancho Villa, Pedro Zamora, Julián Medina y otros generales revolucionarios a Guadalajara en diciembre de 1914, es Marco Aurelio Larios. Medina se convirtió en gobernador y nombró a Mariano Azuela –el autor de Los de abajo– director de Instrucción Pública. Gabriel Gómez López relata cómo el presbítero Severo Díaz, un gran científico de Jalisco, pasa revista de su vida en su lecho de muerte. Este sacerdote destacó como astrónomo y meteorólogo.

La ciudad y su cruz se llama el cuento de Ulises Zarazúa, cuyo tema es la remodelación del centro de Guadalajara, donde ahora las plazas forman una cruz alrededor de la catedral. Esta cruz la debemos al arquitecto Ignacio Díaz Morales, fundador de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Guadalajara y caballero del Sacro Sepulcro de Jerusalén. Mucha gente no le perdona que en la concepción de la cruz de las plazas sacrificó muchos edificios coloniales de gran valor artístico.

Estos son algunos ejemplos de la amplia temática del libro, que es una excelente introducción a la historia cultural de Jalisco en el siglo XX.