La FIL Guadalajara llegó a su XXVI edición inmersa en el escándalo y las improvisaciones. El sábado 24 no se otorgó, como antaño, el premio de Literatura en Lenguas Romances, luego de la airada protesta de una parte de la comunidad intelectual que cuestionó al jurado por haber dado el reconocimiento al peruano Alfredo Bryce Echenique. Con esa decisión se jodieron los escritores y los periodistas a los que les usurpó artículos, e incluso se dañó a la FIL, dice a Proceso Jalisco María Soledad de la Cerda, quien ha documentado la mayoría de los plagios de Bryce.
En contra del protocolo establecido desde su establecimiento, el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2012 no se entregó el día de la apertura de la Feria Internacional del Libro. Esta vez no hubo ceremonia, pues las acusaciones de plagio en contra del escritor peruano Alfredo Bryce Echenique obligaron a los organizadores a desplazar a una persona a la residencia del galardonado en Lima, Perú, para darle el reconocimiento en especie.
Dulce María Zúñiga, directora técnica del premio, llevó personalmente a Bryce el cheque de 150 mil dólares el 24 de octubre pasado hasta esa ciudad para evitar alguna contingencia durante la inauguración de la XXVI edición de la FIL. Era tradicional que, aparte de recibir el reconocimiento, el agraciado develara ese día una escultura de bronce en la antesala del Paraninfo de la Universidad de Guadalajara.
Esta vez el espacio de Bryce Echenique está vacío. En lugar de la habitual ceremonia, el sábado 24 se realizó un homenaje post mortem al desaparecido Carlos Fuentes. En su página oficial, los organizadores de la feria, considerado el principal encuentro de autores y editoriales del mundo de habla hispana, no explican las razones de ese inopinado cambio.
María Soledad de la Cerda, la investigadora chilena que ha documentado la mayor parte de los plagios periodísticos de Bryce Echenique, lamenta la falta de ética del peruano, pero sobre todo la ofensa con que respondió a sus detractores. El martes 6, inmerso aún en el escándalo, el autor respondió al diario español El País: “No he plagiado… Nunca lo he hecho”.
Y se lanzó contra sus detractores: “Es un grupo de extrema derecha. Hay gente que quiere todos los premios para ellos. Son unos frustrados”; incluso habló de la “inconsistencia” de las 16 acusaciones de plagio y de seis o siete casos de los cuales, dijo, lo han absuelto los tribunales de su país.
En entrevista efectuada en la inauguración de la VII Conferencia Internacional Literatura y Automóvil, organizada por la Fundación Eduardo Barreiros y MAPFRE en Madrid, Bryce Echenique remató: “Todo ha sido por la maldad de alguien. Por envidia”.
De la Cerda, periodista y catedrática universitaria, comenta a Proceso Jalisco vía telefónica que no se siente aludida por las expresiones de Bryce Echenique. E insiste: sus declaraciones lo retratan como un autor acorralado, como un individuo que bajo ninguna circunstancia iba a renunciar a los 150 mil dólares que le fueron entregados un mes antes de la inauguración de la FIL 2012 en su residencia limeña.
–¿Qué piensa usted de la expresión “¡Que se jodan!”, con la cual se refirió Bryce Echenique a sus detractores? –se le pregunta a De la Cerda.
–Creo que el que se jodió fue el premio, por retomar la expresión del galardonado: se jodieron los escritores y los periodistas a los que les usurpó artículos, e incluso se dañó a la FIL.
El dinero entregado a Bryce Echenique –150 mil dólares– proviene sobre todo de instituciones públicas y pudo destinarse a la educación de los niños de México, dice De la Cerda, quien ha sido entrevistada por este semanario en dos ocasiones durante las últimas semanas.
La académica de 61 años dice que Bryce Echenique es muy ególatra. Le hubiera gustado leer su discurso y recibir el premio en una ceremonia oficial en la FIL, verse homenajeado, pero nada de eso pudo ser. Para él, insiste, la situación es humillante, sobre todo porque, dice, “estaba muy entusiasmado, incluso ya preparaba su viaje a Guadalajara”.
El estigma
Proceso Jalisco buscó a los organizadores de la FIL para conocer su opinión al respecto. En la oficina de Comunicación Social adujeron que era imposible pues la agenda estaba saturada. No obstante, la directora de la feria, Nubia Macías, sostuvo entrevistas posteriores con algunos medios.
Es necesario cambiar las reglas para evitar otro escándalo. “Ojalá alguien tenga la autoridad suficiente para decirle al jurado: no debió haber otorgado el premio a una persona que no reunía las condiciones… Aquí estamos hablando de un escritor que robó escritos y los presentó como suyos”, sentencia.
Después de la entrega a Bryce Echenique, el premio queda “golpeado”. Los organizadores deberán hacer un gran esfuerzo para reparar el daño, comenta la entrevistada. Y adelanta: “Para 2013 el premio FIL de Literatura deberá entregarse a una persona intachable, a un gran escritor. Bryce Echenique será una mancha para el galardón. Es probable que aún haya quien le pregunte sobre los plagios (que cometió)”.
Le llama la atención la forma en que el diario El País salió en defensa del escritor cuestionado. El periódico pertenece al Grupo Prisa, poseedor también de Editorial Santillana, principal cliente de la FIL.
De la Cerda se queja también de la forma en que el rotativo español aludió de manera sesgada a las críticas sobre el autor peruano que ella divulgó en su página en internet.
En 207, recuerda, empezó a seguirle la pista a Bryce Echenique. Al principio con motivos académicos, pero el asunto cobró relevancia al conocerse las decenas de plagios. Fue entonces, dice, cuando decidió difundir las andanzas del autor de Huerto cerrado, Un mundo para Julius y La vida exagerada de Martín Romaña, entre otros libros:
“Yo he podido documentar 33 plagios de este escritor, pero la lista es de más de 40”, puntualiza.
Le duele que Bryce Echenique haya acusado a sus críticos de pertenecer a un grupo de extrema derecha. “Yo no soy de extrema derecha ni soy fujimorista –sostiene–. Yo sólo preparaba mis clases para informar a mis alumnos sobre los beneficios y riesgos del uso de internet cuando leí una denuncia de plagio a Herbert Morote por parte de Bryce. Seguí investigando y me di cuenta de que efectivamente (el quejoso) tenía razón”.
–Pero usted logró desenmascarar a Bryce Echenique en este aspecto?
–Mire. Tengo 61 años, tres hijos y cuatro nietos; soy bibliotecaria y llevó más de dos décadas al frente de un centro de documentación de un periódico muy importante en mi país que se llama La Tercera. Ahí escribí muchos reportajes de investigación, lo mismo que en la revista ¿Qué Pasa?, del mismo consorcio.
“También escribí el libro Chile y los hombres del Tercer Reich. En internet publique Chile en el siglo XX. Cada año tenía la historia más importante de lo que había ocurrido en ese ciclo, alguna historia internacional y algo de humor.
“Yo no soy escritora, nunca lo he pretendido ni he buscado un premio por mi trabajo, excepto el cariño de los alumnos a quienes dediqué mucho de mi tiempo. No me gusta figurar, no he participado nunca en nada, ahora trabajo en una empresa de comunicación y no tengo ninguna frustración. Estoy feliz con la vida que llevo y con lo que he hecho.
El “marketing” editorial
María Soledad de la Cerda se queja de la forma en que las grandes editoriales imponen sus intereses a las ferias del libro, aun a la FIL Guadalajara, la más exitosa del habla hispana y a la que acuden alrededor de 120 editoriales y tiene un promedio de 650 mil visitantes cada año.
En contraste, Jorge Souza Jauffred, director de literatura de la Dirección General de Actividades Culturales de la Secretaría de Cultura de Jalisco, estima que Bryce Echenique sí reunió las condiciones literarias para ser galardonado.
No obstante, considera que la decisión del jurado no fue muy inteligente porque era de suponerse que su nominación despertaría una controversia, toda vez que se encontraba inmerso en un litigio por presunto plagio, asegura el también docente del departamento de Letras del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) de la Universidad de Guadalajara.
Recuerda el caso del escritor Sealtiel Alatriste, quien ganó el Premio Xavier Villaurrutia 2012 por sus “libros espejo”: Ensayo sobre la ilusión (Alfaguara) y Geografía de la ilusión (Taurus), al que tuvo que renunciar luego de que se le acusó de plagiar párrafos completos de otros escritores.
Según Souza Jauffred, en la comunidad artística existe un valor entendido sobre la honestidad literaria, que se traduce en el respeto a la obra de otros autores. En su opinión, existen motivos fundados para haberle entregado a Bryce el Premio FIL de Literatura 2012 por su calidad narrativa, pero también los hay para no entregárselo.
“A mí me parece que efectivamente es un buen escritor, tiene mucho de un lenguaje coloquial muy interesante y tiene mucho del reflejo de una clase social interesante, pero también está el otro aspecto que tiene que ver con la literatura, pero al mismo tiempo tiene que ver más con las actitudes morales de las personas.”
Souza Jauffred sostiene que la Secretaría de Cultura aporta una cantidad para la dotación del premio, por lo que le correspondía responder en este aspecto al titular de la dependencia, Alejandro Cravioto Lebrija. Y sobre Bryce y los escritores en general, comenta que deberían señalar en que autores u obras se apoyan para desarrollar sus propias creaciones, pues existe una frontera muy delgada en la que unos artistas abrevan de otros textos, aunque admite que también están los que simplemente copian y pegan.
Otra polémica desatada en la FIL 2012 es la supresión del Premio Nacional de Periodismo Cultural “Fernando Benítez”, un galardón que iba acompañado de una bolsa de 50 mil pesos y que, según los organizadores de la feria, desapareció a causa de la baja calidad de los trabajos presentados en ese certamen destinado a los trabajadores de los medios de comunicación.
En septiembre último, la directora de la feria, Nubia Macías, declaró: “Casi nadie se involucraba o participaba, la presencia era muy baja y de muy baja calidad. Un año se declaró desierto (el premio) por esa baja calidad. En la mayoría de las actas está el referente de ‘incentivar más’, y se hace referencia a que (los reportajes) no pasan por un proceso de edición”.
Mauricio Ferrer, el reportero de La Jornada Jalisco que se adjudicó la presea Fernando Benítez en 2011, tiene su propia versión: “No coincido con el criterio del comité técnico del premio Fernando Benítez en el sentido de que faltaba calidad en los trabajos. Nubia Macías dijo que el comité técnico había tomado tal decisión cuando, hasta donde tengo entendido, al comité le corresponde sólo determinar al jurado que califica los trabajos”.








