Señor director:
Lo que no se dijo acerca de Cienciología:
En relación con el escrito de Juan Pablo Proal acerca de la religión de Scientology publicado en Proceso No 1878, le solicitamos atentamente nos permita emitir nuestra enérgica protesta e indignación, por la visión prejuzgada y discriminatoria del articulista acerca de las religiones y la libertad religiosa. La referida nota del Sr. Proal, contrasta significativamente con el trabajo habitual de la revista Proceso, que seguimos regularmente y cuya labor a favor de causas justas, generando equilibrios informativos, siempre bien documentados, es mas que conocida y merece nuestro total y absoluto respeto.
Siendo el tema que trata la nota un asunto que merece equidad y no-discriminación, como lo es la libertad religiosa, el trabajo del articulista tuvo numerosas omisiones que nos orilla a tener que aclararle a las y los lectores de Proceso lo que no se dijo sobre Cienciología.
El Sr. Proal decidió no informar a los lectores de Proceso que Sientology (Cienciología) es una religión del mundo que está experimentando un fuerte crecimiento con la apertura de 12 nuevas Iglesias tan sólo en lo que va del año, llegando así a un total de más de 11,000 Iglesias de Scientology, Misiones y grupos en el mundo con millones de feligreses en 167 naciones, quienes consideran Scientology como su opción religiosa.
A pesar de que toda la documentación fue puesta a disposición del Sr. Proal, no entendemos porque el articulista no informó acerca de los 112 académicos, investigadores y expertos de renombre en el campo de la religión, sociología, antropología, teología y filosofía de algunas de las más prestigiosas universidades del mundo que han llevado a cabo estudios serios acerca de la religión Scientology, su sistema de creencias, su organización eclesiástica, sus actividades de recaudación de fondos, y su orden religiosa. Mientras que se hace referencia a especialistas e investigadores, no se dan nombres, mientras que nosotros proporcionamos al articulista lista completa de nombres, apellidos, credenciales y títulos de los trabajos de investigación publicados por estos 112 académicos.
El articulista simplemente no informó acerca de estas muy relevantes fuentes y en lugar de ello tuvo que recurrir a extranjeros que se llaman así mismo “autoridades”, para poder regurgitar las mismas calumnias que ya han sido desacreditadas una y otra vez en el pasado.
Tampoco mencionó el hecho de que el crecimiento exponencial de la Iglesia de Scientology ha ido de la mano con la expansión sin precedentes de sus programas de ayuda a la comunidad y sus iniciativas de mejoramiento social en campos tan cruciales como los derechos humanos, la prevención de drogas y la rehabilitación del drogadicto, el combate al analfabetismo, el mejoramiento de las condiciones sociales a favor de los grupos vulnerables en la sociedad así como la rehabilitación de los valores morales, entre muchos otros. De hecho los programas de mejoramiento sociales patrocinados por Scientology están entre los programas de mayor envergadura mundialmente y que son de hecho aportaciones sociales efectivas a los problemas que más afectan a nuestro México. El Sr. Proal tuvo acceso a toda la documentación al respecto con lo cual pudo haber informado verazmente a los lectores de Proceso, pero prefirió omitir todo esto por completo en su nota.
Aunque se agradece las breves citas de nuestras respuestas, se omitió informar a las y los lectores sobre el reconocimiento religioso oficial que la Iglesia de Scientology tiene en un gran número de naciones del mundo, incluyendo decisiones históricas por parte de la Corte Europea de Derechos Humanos y países de nuestro entorno jurídico como son: Brasil, Colombia, Venezuela, Argentina, Ecuador, Costa Rica, Nicaragua, España, Portugal, y la República Dominicana.
No se menciona tampoco el hecho de que los ciudadanos Mexicanos vivimos en un Estado de Derecho que es Laico, en el que está amparada la libertad de creencias y de culto por nuestra carta magna, la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos; por lo que cada Mexicana y Mexicano, sin importar la fe que profese, tiene el derecho a la libertad religiosa, de creencias y de asociación. Por lo que como ciudadanos Mexicanos tenemos el derecho a escoger la religión que nos plazca o a no tener ninguna adscripción religiosa en absoluto, si así lo deseamos. Sin embargo el articulista arremete de manera indocumentada contra nuestra búsqueda legítima de equidad y no-discriminación dentro del marco de nuestro Estado Laico.
Es importante destacar que creemos en la Libertad Religiosa, pero no sólo para una sino para todas las iglesias y agrupaciones religiosas, con equidad y no discriminación. El restringir el registro de asociaciones religiosas como algunos individuos de extrema derecha mencionados en la nota pretenden, favorece únicamente a un monopolio. La libertad debe ser con equidad.
Si los lectores de este semanario desean saber lo que es Scientology, lo pueden hacer cualquier día del año, ya que la Iglesia de Scientology (Cienciología) de México da la bienvenida a propios y extraños, sin importar su adscripción religiosa, color o ideología. Usted puede visitar nuestras instalaciones localizadas en el Centro Histórico de la Ciudad de México en la Calle Balderas esquina con Avenida Juárez, justo a un costado de la estación de metrobus Hidalgo. Invitamos a las y los lectores del semanario Proceso a que averigüen por si mismos lo que realmente es Scientology.
Atentamente,
Rev. Jonathan M. Rico
Vocero Iglesia de Scientology
(Cienciología) de México
Email: portavoz@scientologylatam.org
(Nota de la Redacción: La carta precedente
se ha reproducido literalmente)
Respuesta del reportero
Señor director:
E
s preciso aclarar que el reportaje de referencia se concentró en informar lo relacionado con el registro de agrupación religiosa que la llamada Iglesia de Scientology (Cienciología) de México pretende obtener.
Las opiniones emitidas por los especialistas entrevistados no autorizan al vocero de ese grupo a señalar que tengo “una visión prejuzgada y discriminatoria (…) acerca de las religiones y la libertad religiosa”; tampoco, a asegurar que arremeto “de manera indocumentada” contra sus trámites ante Gobernación, pues, de nuevo, son los entrevistados quienes, con amplia documentación, consideran que ese movimiento no debe ser registrado como agrupación religiosa.
Por último, el hecho de que no haya escrito lo que al vocero Jonathan M. Rico le hubiera gustado, a manera de promoción de su grupo, no significa que no se haya dado una “información veraz” al recoger sobre el tema voces diversas: de académicos, disidentes, autores de libros y altos representantes de la Iglesia católica y de Cienciología, como el propio Jonathan M. Rico.
Atentamente
Juan Pablo Proal








