Primero la familia

La enfermera Clara Gómez Caro es un personaje singular. No solamente logró enquistar a sus familiares en la sección 13 del Sindicato Nacional de trabajadores del IMSS, del cual es secretaria general, sino que sigue acumulando cargos públicos, entre ellos la secretaría general del propio sindicato y, a partir del próximo 1 de noviembre, se convertirá en diputada local.

En el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) la mayoría de los trabajadores se quejan porque, dicen, mientras la institución se niega a darles su contrato de base, los familiares de la secretaria general de la sección 3 del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS) Clara Gómez Caro gozan de privilegios.

A los consanguíneos de la lideresa la institución no les pone ningún reparo, dicen los inconformes, pues ingresan a la nómina sin problemas, aun cuando no tengan la antigüedad requerida, o bien los comisiona. Los allegados a Gómez Caro –quien se integrará a la próxima Legislativa local como diputada por el PRI– son verdaderos aviadores, insisten.

Francisco Édgar Ruiz Gómez, hijo de Gómez Caro, y tres hijos de su hermana Blanca Gómez Caro, ya fallecida: Édgar Eduardo, Alfonso y Michel Paulina Trejo Gómez, sólo se presentan a cobrar su cheque cada quincena, sostienen los integrantes del Movimiento de Resistencia Sindical de los Trabajadores del Seguro Social (Moresiss).

Con excepción de Édgar Eduardo, quien tiene poco más de seis años en la institución, sus parientes no reúnen el tiempo que marcan los estatutos del sindicato para ser comisionados. Francisco Édgar y su primo Alfonso llevan tres años en el Seguro, mientras que Paulina ingresó el 28 de mayo pasado.

De acuerdo con los lineamientos, los afiliados deben tener al menos cinco años de base efectiva para participar en asambleas y congresos o competir por algún cargo sindical.

El hijo de Gómez Caro, según los integrantes del Moresiss, tiene 125 días de comisión este año. Lo cierto, dicen, es que nadie lo conoce en su centro de trabajo porque nunca se ha presentado. Al principio fue designado auxiliar de soporte técnico en Ciudad Guzmán –quizá “para que no se notara su ausencia”–, aun cuando carecía de la licenciatura en informática o una carrera afín. Hoy está adscrito a la Coordinación de Informática Delegacional.

Con respecto a Édgar Eduardo, quien tiene 225 días de comisión este 2012, afirman los inconformes, obtuvo un crédito hipotecario para la compra de vivienda y automóvil y un crédito a mediano plazo. Su hermano Alfonso, quien gozará este año de 231 días de comisión, sólo fue visto por sus compañeros de trabajo cuando recibió su nombramiento.

De Michel Paulina, los integrantes de Moresiss señalan que ingresó al IMSS el 28 de mayo último como mensajera y ya tiene 65 días de comisión. Lo curioso es que en el hospital de especialidades donde está adscrita “nadie sabe que existe”, aseguran.

El Moresiss tiene un listado en el cual aparecen más de 300 empleados de las unidades médicas estatales que han sido sancionados por diversas causas: suspensión de uno a ocho días, supresión de sus derechos sindicales por periodos que van de 15 a 30 días, e incluso castigos  extremos que oscilan entre los cinco y los 12 años. Varios trabajadores han sido suspendidos hasta seis veces.

Lidia Negrete, representante del movimiento, expone que los estatutos del sindicato marcan que cuando un trabajador fallece, sus familiares tienen derecho a solicitar una plaza en el IMSS “para no quedar en la orfandad económica”. Clara Gómez Caro ha sabido “utilizar” esa cláusula a su favor.

Los deudos de los trabajadores fallecidos que acuden a ello por lo general no son atendidos; y cuando los recibe les da un trato humillante. Eso sí, comenta Negrete, Gómez Caro benefició a su hijo, su nuera y a sus sobrinos; ella es la que decide quién debe ser sancionado o despedido; a quién dar el contrato de base, expone.

Lo que le recriminamos a Gómez Caro, apunta, son las canonjías que da a sus familiares, “mientras se niega a apoyar a los trabajadores que sí pagan sus cuotas sindicales”.

Lo que le preocupa a ella y a sus compañeros del Moresiss es el poder acumulado por Gómez Caro, sobre todo desde el arribo a la dirigencia nacional del sindicato del IMSS de Manuel Vallejo Barragán, quien la designó secretaria de Acción Social, de tal suerte que continuará sus actividades en la Ciudad de México, como lo hizo en el último trienio cuando fungió como diputada en el Congreso de la Unión.

No obstante, Negrete se pregunta: ¿Cómo le va a hacer Gómez Caro para cumplir con sus tres encargos: como legisladora local, cargo que ocupará a partir del próximo 1 de noviembre; como secretaria de la sección 3 del SNTSS, y como secretaria de Acción Social?

“Dime a qué hora va a atender a la gente. No creo que tenga el don de la ubicuidad. Va a estar peor que cuando era diputada federal”, dice la representante del Moresiss.

Una líder singular como pocas…

 

Lidia Negrete resalta que Gómez Caro se ha unido a la pléyade de caciques reacios a la transparencia sindical, como lo manifestaron desde antes del inicio de las discusiones sobre la iniciativa laboral preferente enviada por el Ejecutivo al Congreso.

Recuerda que durante el proceso para elegir a los congresistas que votarían por el nuevo secretario nacional del sindicato del IMSS en sustitución de Valdemar Gutiérrez, encontraron hasta 4 mil trabajadores comisionados a la sección 3 del SNTSS.

“Ellos se encargaban de cuidar las instalaciones del sindicato; ellos eran los que determinaban quién entraba y quién salía. Durante las votaciones recurrieron incluso a la fuerza bruta para intimidar a los representantes de casilla; los mandaron hasta el rincón. Incluso pusieron una valla para dejar a los representantes sindicales hacer el conteo de votos a su gusto”, relata Negrete.

Refiere que Moresiss alcanzó a inscribir 27 planillas para que igual número de representantes acudieran al Congreso Nacional del sindicato el domingo 14 de octubre en Cancún, Quintana Roo, en un intento de apuntalar a Miguel Ángel van Dick, el oponente de Vallejo, un especialista en medicina del trabajo. Sólo dos llegaron a esa instancia.

Apenas terminaron las elecciones, la Comisión de Honor y Justicia del SNTSS comenzó a llamar a los trabajadores disidentes para recriminarlos por “formar una planilla contraria a la de Vallejo y a Gómez Caro”, dice Negrete, quien “ya está en la lista de empleados a los que quieren fuera del sindicato”.

E insiste en que, aun cuando no existe un tiempo específico para que un empleado obtenga su plaza definitiva –Negrete tardó 11 años–, al Moresiss le extraña que los familiares de Gómez Caro siempre ganen.

Van Dick, el candidato perdedor, recurrió a los juzgados para anular la elección pues, según él, lo único que mueve a Vallejo es tener el control absoluto del sindicato. Para él, la reforma laboral que se discute en el Senado legaliza las condiciones precarias en que se desempeñan los empleados del IMSS.

Refiere que el SNTSS era uno de los pocos gremios democráticos, hasta que Javier Lozano llegó a la Secretaría de Trabajo y Previsión Social y le extendió la toma de nota a Valdemar Gutiérrez para que siguiera al frente de la dirigencia nacional hasta 2018. Sin embargo, el gremio aprovechó la enfermedad de Gutiérrez y convocó a elecciones el domingo 14 en las que Vallejo fue designado como nuevo secretario general.

“Asesinaron la democracia”, sentencia Negrete. Y concluye: “Las gentes que quedaron al frente del sindicato no lo van a soltar”.