Acoso, intimidación y malos tratos en Sitios y Monumentos

Mantenimiento a una de las torres de la Catedral Metropolitana.
Foto: Marco Antonio Cruz

La situación de los trabajadores de la Dirección de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural se ha hecho insostenible desde que asumió la coordinación administrativa Alberto Meza Hernández. Las quejas son múltiples: Intimidaciones, malos tratos, obstrucción en el desempeño y hasta remociones, que han sido expuestas por los sindicalistas en todos los frentes, sin hasta ahora recibir atención. Ello está incidiendo de manera grave, acusan, en la protección del patrimonio.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Cansados de no obtener respuesta a sus denuncias por acoso laboral y hostigamiento, trabajadores de la Dirección General de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) advierten que la situación no sólo afecta su desempeño sino pone en riesgo la conservación de los más de 20 mil inmuebles de carácter histórico propiedad de la nación que están a su cargo.

El pasado 9 de agosto un grupo de cerca de 40 colaboradores de esa área dirigieron un oficio a la titular del Conaculta, Consuelo Sáizar Guerrero, en el cual le solicitan “urgentemente su intervención” para terminar con el acoso, intimidaciones, malos tratos, humillaciones e insultos de los cuales son víctimas por parte de Alberto Meza Hernández, coordinador administrativo de Sitios y Monumentos.

Le explican que acudieron al arquitecto Raúl Delgado Lamas, director general, pidiéndole detener los abusos de poder, y al no obtener respuesta decidieron dirigirse a ella, apegados al Código de Conducta del Conaculta, en el cual se establece claramente que los funcionarios no deben “tener conductas y actitudes ofensivas, ni usar lenguaje soez, prepotente o abusivo” con sus colaboradores, ni “emplear cualquier forma de hostigamiento, acoso, amenaza y discriminación”.

Apelan también a la Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos, que en su artículo 8 Fracción VI dice que éstos deben “observar buena conducta en su empleo, cargo o comisión, tratando con respeto, diligencia, imparcialidad y rectitud a las personas con las que tenga relación con motivo de éste”.

Hasta ahora Sáizar no les ha dado ninguna respuesta. Peor aún, dicen en entrevista con Proceso, las hostilidades e intimidaciones se han incrementado luego de que varios de los trabajadores acudieron al Órgano Interno de Control del Conaculta a ratificar sus denuncias. Incluso se les amenazó con el despido.

En su peregrinar en busca de respuestas, acudieron también a la Secretaría de la Función Pública, encabezada por Rafael Morgan Ríos; a su delegación sindical (Sección 11 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación) y a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, presidida por Raúl Plascencia Villanueva, en donde se les dijo que no atienden asuntos laborales, y se les recomendó dirigirse a la Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo.

En un pequeño cubículo de las oficinas de Sitios y Monumentos, a donde dice han sido relegados pese a necesitar de un espacio para juntas y reuniones de los trabajadores, el secretario general de la D-111-225 del SNTE, Jaime Ortega Flores, representante sindical de esa dependencia, expone junto con un grupo de trabajadores que la situación comenzó luego de la salida del director Xavier Cortés Rocha.

En noviembre de 2009 llegó a sustituirlo Delgado Lamas quien, acusan los denunciantes, se jubiló para luego ser recontratado como director general, situación que a ningún otro empleado se le permitiría (artículo 96 de la nueva ley del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado).

En aquel momento la coordinadora administrativa era Leticia Enríquez Cruz, y Meza Hernández trabajaba en el Auditorio Nacional, de donde –dicen– fue despedido y los trabajadores aprobaron con pancartas su salida. Delgado pidió entonces su renuncia a Enríquez para “meter a su amigo” y fue “cuando llegó el terror”.

Desde entonces, cuentan, han padecido gritos, insultos, maltratos y humillaciones, sin que nadie ponga un alto al administrador. Además de esta situación, denuncian que se obstruye su desempeño pues varios de ellos han sido removidos de sus puestos, en los cuales tenían hasta con más de 20 años.

También se les ha retirado de los espacios donde laboraban enviándoles a lugares sin luz apropiada, sin mobiliario, equipos de cómputo, teléfonos ni herramientas necesarias para su labor.

“Otros compañeros han sido presionados a renunciar a sus plazas de confianza, para asignarlas posteriormente a recomendados y familiares del licenciado Alberto Meza, aun cuando no reúnan el perfil, nivel académico, ni experiencia requeridos, pasando por alto el orden escalafonario a pesar de representar un derecho de los trabajadores.”

Según éstos, la ley marca un plazo de 15 días para recibir respuesta, pero aunque desde los días 13 y 14 de agosto entregaron el oficio en las diferentes dependencias del Conaculta, la Secretaría de Educación Pública (SEP) y el SNTE, no han tenido noticias. Ortega Flores dice incluso que cuando habló con Delgado Lamas le pidió respetar sus condiciones generales establecidas en la Ley Federal del Trabajo. La respuesta del arquitecto fue, dice, “pues aquí no se aplica eso”.

 

Los riesgos

 

Con más de 30 años de existencia en los cuales ha estado a cargo de la preservación, restauración, catalogación y demás cuidados de los inmuebles artísticos e históricos de propiedad federal, calculados en más de 20 mil, la Dirección General de Sitios y Monumentos estuvo adscrita a diversas secretarías de Estado, entre ellas Desarrollo Social y SEP.

Pasó al Conaculta en marzo de 1997 sin alterar su misión dentro de la cual su titular por varias décadas, Sergio Zaldívar Guerra, hizo importantes obras de restauración en diversos inmuebles, entre ellos Palacio Nacional y la Catedral Metropolitana, en donde revirtió el hundimiento que presentaba en 90 centímetros y logró su estabilidad estructural.

La plantilla laboral ha disminuido de entonces a la fecha de entre 900 u 800 a solamente 100 miembros, admite el propio Delgado Lamas. Y afirma que quedan muy pocos ingenieros y arquitectos. Los trabajadores entrevistados lamentan que ahora no haya siquiera ingenieros estructuristas en instalaciones eléctricas y en procesos de conservación, por lo cual la dirección está “coja” y así no puede hacerse la restauración integral de los inmuebles.

Pero además, señalan, ya no se hace el número de rescate de edificios como antes de la llegada de Delgado. A veces ni siquiera pueden realizarse los levantamientos y vigilancia del estado de conservación de los monumentos, pues no se les otorgan viáticos ni recursos para ir al interior del país. Citan, por ejemplo, que había un programa de conservación de catedrales de los estados que ha disminuido drásticamente. Tampoco se ha avanzado mucho en la catalogación de los inmuebles y de las obras de arte que ahí se encuentran, un alto porcentaje de ellas de la época virreinal.

En ocasiones se encarga un informe de la situación de un determinado inmueble y la elaboración de un proyecto para su restauro, pero éste nunca se ejecuta. Otras veces se contrata por fuera la realización del proyecto, aunque con menos personal, Sitios y Monumentos tiene las facultades y la obligación, por ley, de ejecutarlo.

Ellos dicen tener sueldos de entre 6 mil y 14 mil pesos, cuando el director general gana 85 mil 777 pesos y el administrativo 20 mil 134. Y la Dirección paga a un contratista hasta 500 mil pesos por un proyecto.

El arquitecto que estaba como responsable de la ejecución de obras en la Biblioteca de México José Vasconcelos, para instalar la Biblioteca de José Luis Martínez, comprada por el Conaculta, relata que luego de haber trabajado por más de 14 años en la Dirección con el régimen de honorarios, fue invitado a concursar por una plaza para jefe de Departamento. Al final, sin darle respuesta, fue hecho a un lado y se le retiró del proyecto de la Biblioteca, donde se está creando la llamada Ciudad de los Libros.

Tras pelear por algunos meses su derecho a recibir por lo menos una respuesta, positiva o negativa, fue notificado finalmente y aceptado para el cargo, pero nunca se le ha permitido ejercerlo adecuadamente y dice ser víctima también del maltrato de Meza. Algunos de los proyectos para restauración en los cuales había trabajado anteriormente, han quedado abandonados.

Rememora que ingresó a Sitios y Monumentos cuando se realizaba el proyecto de Palacio Nacional y participó en la restauración del Jardín de la Emperatriz, así mismo en la del Retablo de Los Reyes de la Catedral Metropolitana, la Basílica de Guadalupe, la Casa de Alvarado para instalar la Fonoteca Nacional, la Casa Martí, la de Arenal 40, donde están las oficinas centrales del Conaculta y las crujías para la biblioteca de José Luis Martínez en la Ciudadela. Pero cuando iba a inaugurarse esta última, se le desplazó y se le ordenó que no se parara más por el sitio, sin ninguna explicación.

Proceso solicitó una entrevista al arquitecto Delgado Lamas para que respondiera a los señalamientos. Por teléfono dijo que con mucho gusto lo haría, pero que se tramitará a través del área de Prensa del Conaculta. Se le habló entonces a Edson Alamilla, quien pidió se le detallara el asunto y se le dijera quiénes eran los denunciantes. Se le aclaró que no se trataba de delatar a los trabajadores, sino de dar oportunidad a Delgado de exponer su punto de vista. Nunca hubo respuesta.

“La conservación y preservación de nuestro patrimonio está metido en un hoyo”, concluyen los trabajadores.