Choque Liga Mexicana- Ligas Mayores, por un joven pitcher

Un escándalo estalló en la Liga Mexicana de Beisbol a partir de la supuesta falsificación de contratos en que incurrieron los Diablos Rojos del México. El promotor de jugadores David González acudió ante la justicia estadunidense para interponer un juicio contra el conjunto escarlata, que no permite que el joven pitcher Daniel Pesqueira se integre a ningún equipo porque alega poseer la titularidad de su contrato. El conflicto le ha impedido al muchacho jugar en Grandes Ligas.

David González, padre del ligamayorista Adrián González, anunció que interpondrá una demanda contra la Major League Basseball (MLB) porque provocó que al joven pelotero mexicano Daniel Pesqueira se le escapara la oportunidad de jugar con los Medias Rojas de Boston y de firmar un contrato con Rays de Tampa Bay.

La oficina del comisionado de la MLB impidió que Pesqueira se contratara con algún equipo de la llamada gran carpa, luego de que la Liga Mexicana de Beisbol (LMB), a través de la National Association –a la que está afiliada–, le comunicó que el equipo Diablos Rojos del México posee los derechos del pelotero, con quien habría firmado un contrato en 2010.

Desde hace poco más de dos años David González, dueño de la Academia de Beisbol González; Roberto Mansur, presidente ejecutivo de Diablos Rojos, y la LMB entraron en disputa por Pesqueira, pitcher zurdo de 18 años. El primero alega que desde 2010 tiene los derechos de representación del muchacho, mientras que Mansur y el presidente de la LMB, Plinio Escalante, sostienen que desde ese año el lanzador está debidamente registrado en la liga a nombre de Diablos Rojos.

Por su parte Alberto Pesqueira, padre del pelotero motivo de discordia, asegura que nunca firmaron contrato con los Diablos. Dice que en 2009 signó un papel en blanco. Le dijeron que sería la carta responsiva para que su hijo, entonces menor de edad, pudiera viajar en avión a la academia que el club tiene en Oaxaca.

En entrevista con Proceso, Pesqueira dice que un año después ese documento apareció en las oficinas de la Liga Mexicana de Beisbol convertido en un contrato entre el joven y el México.

“Nos sorprendieron y se aprovecharon de nosotros. Así están las cosas en el beisbol mexicano”, acusa Pesqueira. Afirma que “son falsos” los papeles exhibidos por Diablos Rojos y la LMB y que el único contrato que reconoce es el que firmó con su hijo para la empresa de David González en 2010.

Luego de dos años de preparación en la Academia González, Daniel Pesqueira, originario de Tijuana, recibió en febrero pasado la oportunidad de entrenarse con los Medias Rojas de Boston. Permaneció en esa ciudad hasta que el 9 de marzo la LMB reclamó los derechos del pelotero y dijo al equipo estadunidense que si deseaba contratarlo debía dirigirse a los Diablos Rojos.

“Como presidente de la Liga Mexicana de Beisbol tengo la obligación de avisarle al equipo Boston, por conducto de las oficinas correspondientes del beisbol de ligas menores y el beisbol de ligas mayores, que ese jugador que está en el campo de entrenamiento pertenece a la lista de reservas de los Diablos”, alega el presidente de la Liga Mexicana de Beisbol, Plinio Escalante.

 

Como esclavo

 

El pasado 6 de marzo la National Association fijó su postura: “Los Medias Rojas no lo tienen en el campo efectivo de inmediato y lo enviarán de vuelta a México tan pronto como sea posible. Reiteraron que su único propósito de contar con él en Fort Myers fue por un favor a Adrián González. Sobre la base de nuestras discusiones con la MLB creemos que esto fue un error honesto por parte de Medias Rojas y considera este asunto cerrado”.

Escalante Justifica: “Pesqueira fue devuelto a México inmediatamente porque no pueden firmar a ningún pelotero que pertenece a la lista de reservas de un equipo que forme parte del beisbol organizado”.

Ahora el pitcher, quien es además el mejor prospecto de la Academia González, afronta un veto en el beisbol organizado de México: el equipo Diablos Rojos lo ha puesto en su “lista de restringidos”, lo que le impide jugar y contratarse en el beisbol profesional, a menos que voluntariamente se presente al campamento del club México.

En defensa del conjunto escarlata, el presidente de la LMB insiste en que el contrato es legal y que le pertenece al equipo México. Sin embargo, admite que la única firma existente del jugador es la que aparece en el documento de 2010. Explica que si bien el contrato tiene vigencia por un año éste se renueva “automáticamente” si el jugador no responde a la invitación del club para presentarse a la pretemporada.

Ahora el caso deberá ser resuelto por la justicia estadunidense, a la que ha recurrido David González.

“No sé qué vaya a pasar, pero Ligas Mayores no puede decir que el muchacho le pertenece a Diablos Rojos. Si Ligas Mayores está de acuerdo en que los equipos de México afiliados a la National Association permitan ese tipo de cosas, pues entonces van a tener un problema muy serio porque es esclavitud agarrar un muchacho y no autorizarle jugar con otro equipo cuando no lo necesitan. Es un abuso de autoridad y de muchas cosas”, advierte el empresario.

Convencido de que ha elegido el mejor camino, González insiste en que el panorama no luce favorable para los equipos de beisbol de México ni tampoco para las Ligas Mayores.

Sostiene: “Ante la justicia estadunidense habrá un intercambio de cuestiones legales que no sabemos en qué va a terminar. No lo hago por David González; actúo porque quiero que si un equipo mexicano firma un día a mi hijo de 14 o 15 años, que al menos se lo lleve a entrenar un máximo de seis meses y que no lo deje un año o dos sin darle seguimiento ni preparación. No es válido, no es justo. Eso es lo que está pasando en el beisbol mexicano”.

–¿Cómo podrían resarcir al pelotero? –se le pregunta.

–Dentro de la demanda solicitaremos una compensación por daños y perjuicios. El monto aún no ha sido calculado; dependerá del tiempo que lleve el juicio. Si el daño es completo en el sentido de que Daniel ya no pueda lanzar en el beisbol de Estados Unidos por culpa de Diablos Rojos y le cortan una carrera a un pelotero que pudo haber cobrado 300 mil, 500 mil o 1 millón de dólares, todo deberá evaluarse a su debido tiempo.

En entrevista con este semanario, González reconoce que Pesqueira no alcanzó a firmar contrato con Boston, y explica: “El equipo me lo pidió para pruebas, y si les gustaba llegaríamos a un acuerdo económico. Las primeras impresiones fueron excelentes; además, ya había recibido una oferta de compra de Tampa Bay. No se llegó a la negociación porque los Diablos dijeron que el contrato era de ellos. Boston estaba interesadísimo, ya iba a pitchear un juego en la pretemporada, aunque no con el equipo grande, pero le habían dicho que jugaría. Fue cuando lo regresaron, un día antes de lanzar”.

Lo peor, añade, es la existencia de tres supuestos contratos, todos ellos con fechas distintas: uno de 2010, otro de 2011 y uno más de 2012, siendo que su representado y el padre de éste firmaron un documento en 2008 que nunca fue considerado como un contrato laboral.

González duda de la autenticidad de esos papeles, pues el hecho de que presenten las rúbricas un tanto borrosas lo hacen suponer que hubo un montaje. Según él, “la LMB no sella ninguna hoja ni de recibido ni de enterado. Son cosas muy raras que pasan ahí y no se entienden”.

Además, el propietario de la academia de beisbol revela que, de acuerdo con la documentación proporcionada por la LMB, dos de los contratos están firmados por padre e hijo y otro sólo por el muchacho. “Eso quiere decir que el tercer papel lo hicieron de la hoja en blanco firmada por padre e hijo”.

Comenta que en el supuesto contrato de prestación de servicios profesionales presentado por los Diablos Rojos se fija una beca por 2 mil pesos al jugador Daniel Pesqueira Arellano. Lo anterior, dice, aparece en la carátula del convenio, en el que por cierto no están las firmas del presidente del club ni del titular de la LMB.

Asegura que agotará todas las instancias. Anuncia que incluso en México “estamos viendo la posibilidad de acudir al Congreso y al Senado. Estamos hablando con muchas personas porque los Diablos Rojos están cometiendo una enorme injusticia: quieren a un muchacho que no les pertenece y el chico no quiere pertenecer a ellos, ni el padre ni la madre”.

 

Bloqueos

 

Hace dos años, y respaldado en la figura mediática de su hijo Adrián, que milita en Ligas Mayores, David González diseñó un proyecto para establecer dos academias de beisbol: una en Tijuana y otra en Chulavista, California. De esta manera pretende que jóvenes peloteros mexicanos lleguen a las Ligas Mayores.

El empresario cobra una comisión de 30% por cada beisbolista que logra colocar en las Mayores. Este porcentaje contrasta con el 75% que reclaman los equipos mexicanos sobre los derechos del valor de cada pelotero. Dice que cuando comenzó su trabajo como representante de jugadores, la LMB le indicó que no podía hacerlo porque ella “tenía un acuerdo con las Ligas Mayores y era la única que podía hacerlo”.

Refiere que su labor consiste en buscar peloteros en toda la República Mexicana. “Los requisitos que pedimos son los mismos que buscan los scouts de Estados Unidos. Me piden peloteros de seis pies para arriba: de 1.80 metros en adelante. Buscamos deportistas con esas características”.

“El problema del beisbol mexicano –dice González– es que los equipos firman a muchos peloteros de 14 años, pero no tienen ningún compromiso con ellos. Los hacen firmar un contrato que no es tal; los obligan a ello simplemente para asegurarlos. ¿Qué va a hacer la Liga Mexicana con un muchacho de 14 años? No puede venderlo a Estados Unidos hasta los 16 años y medio, y tampoco puede jugar en la Liga Mexicana. No puede hacer nada con él.”

La LMB, acusa Alberto Pesqueira, se vale de prácticas deshonestas en la contratación de jugadores. Comenta que en el caso del supuesto contrato con su hijo la liga y el equipo sólo presentan una carátula y posteriormente tras la rúbrica le anexan tres hojas, “todo favorable a ellos… Además nos mandaron unos documentos que no reconocemos. Queremos que nos justifiquen cuándo firmamos los documentos”.

Y añade: “Mi hijo ha estado bloqueado por dos años y medio. No puede llevar una carrera limpia porque luego salen con que tienen contrato con él. No se ha podido aclarar nada y no ha podido firmar con ningún equipo. Estoy en pláticas con ellos tratando de arreglar que mi hijo quede limpio, pero también está David González, el representante legal de mi hijo. Lo único que quiero es que no lo afecten y que lo dejen jugar”.

Por su parte, el presidente de la LMB insiste en que el documento firmado por Pesqueira es legal: “Es un contrato anual que firmó en 2010 y que le da al club el derecho sobre el jugador. En 2011 el equipo le volvió a enviar su contrato como corresponde, como marca la regla, y no lo devolvió firmado. En 2012 sucedió lo mismo y Diablos Rojos lo colocó en la lista de restringidos por negarse a reportar siendo parte de la lista de reservas del equipo”, acota el directivo.

Escalante agrega que “el señor González no es nada en el beisbol; no es una organización, no es un equipo, no es una liga. Sin embargo, se han atendido sus requerimientos. Pero todo tiene un límite. Ya lo hizo notarialmente, ya se acreditó ante notario; ya lo hizo judicialmente, y ya se acreditó ante el juez. Que ya le pare a su carrito”.

–Pero resulta que su carrito ya llegó hasta las Ligas Mayores, que ahora deberá responder ante la justicia estadunidense –plantea el reportero.

–Es muy libre de hacerlo, pero no tiene la razón. Y si la tuviera en un momento dado y alguna autoridad le requiere al club México para que devuelva el contrato, se hará, pero de acuerdo con nuestros abogados la cuestión es totalmente legal, y de acuerdo también a las reglamentaciones de las leyes mexicanas y del beisbol. Si el señor González quiere seguir haciendo trámites, que los haga. En esa medida responderemos.

Según Escalante, David González abusa al pretender llevarse a un jugador sin tener los derechos sobre el contrato. “Pero el club México tiene sus derechos, y está cumpliendo con la ley. De ninguna manera está abusando”.

Y acerca de Pesquiera, aclara: “De ninguna manera está suspendido. El pelotero puede reportar y juega. Está en la lista de restringidos. En el momento en que él se reporte, Diablos Rojos tiene todo el derecho de ponerlo en su lista de activos, en la lista de reservas de la Liga Mexicana o en la lista de reservas de novatos de la academia”.

Sentencia que sólo si el pelotero se reporta con Diablos Rojos “juega y empieza a ganar dinero”, y advierte que difícilmente un equipo de Grandes Ligas negocia los contratos de jugadores con alguien que no sea un equipo de beisbol. “Así ha sido siempre”.

Para el presidente de los Diablos, Roberto Mansur, las reglas están claras: “por un pelotero no falsificaríamos papeles. No podemos falsificar el acta de nacimiento ni la firma ni la credencial de elector del papá. Él firmó para pertenecer a Diablos y al no reportarse el equipo lo mandó a la lista de restringidos. Año con año se le manda una copia a la liga del contrato original firmado por él.

“David quiere buscar peloteros para venderlos. ¿Y quién les va a dar trabajo cuando los corran de Estados Unidos? Que forme una liga para que les dé trabajo, porque en el beisbol 1% de los peloteros firmados llegan a Grandes Ligas. Entonces a 99% de los que él mande, ¿quién les va a dar empleo?

“No buscamos peloteros para vender a Estados Unidos. Buscamos peloteros para hacer beisbol en México”, sentencia Mansur, quien considera que David González se vale de la fama de su hijo. “Si no fuera el papá de Adrián González, no sería nadie”.

Y por absurdo que parezca admite: “en lo personal no conozco a Daniel Pesqueira porque no me hago cargo de las sucursales”.