Luis Mandoki concluyó, luego de cinco años y ocho meses, “La vida precoz y breve de Sabina Rivas”, basada en la novela La Mara, de Rafael Ramírez Heredia. El filme, que se estrena a finales de este mes en el Festival Internacional de Valladolid, España, gira en torno a una adolescente hondureña, y muestra de manera cruda este fenómeno migratorio en la frontera entre Centroamérica y México. El cineasta retrata la tragedia que las autoridades no ven, y la resume en esta entrevista.
MÉXICO, D.F. (Proceso).- La trata de blancas y quienes las regentean, prostíbulos, migrantes centro y sudamericanos, el tren La Bestia, la Mara Salvatrucha, la infiltración de Los Zetas, el tráfico de drogas, la corrupción militar, policiaca y de las autoridades migratorias y gubernamentales, la intervención de estadunidenses son tópicos que aborda en la nueva película de ficción del reconocido Luis Mandoki.
Se titula La vida precoz y breve de Sabina Rivas, la cual retrata la frontera sur de México con Guatemala.
Luego de haber sido mencionado en los medios por supuestamente formar parte de un grupo cercano a Andrés Manuel López Obrador que “pasó la charola” a los empresarios en su apoyo durante la campaña presidencial, Mandoki está hoy entregado a su largometraje que se estrena a nivel internacional el jueves 25 en la 57 Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), España, donde México es el invitado especial.
La vida precoz y breve de Sabina Rivas (Proceso, 1878), basada en la novela La Mara, del ya fallecido escritor Rafael Ramírez Heredia, participa en la sección de competencia.
El cineasta espera que esta historia “aporte conciencia, que despierte un poco más a la gente”.
En México, Videocine de Televisa distribuirá el filme el próximo 9 de noviembre.
Polémico también por los documentales sobre López Obrador, ¿Quién es el Sr. López? y Fraude: México 2006, ya no desea hablar sobre la supuesta petición de aportaciones a empresarios:
“Eso ya pasó. Ahora estamos en la película.”
–¿No le gustaría agregar algo al respecto?
–No, porque no pasó nada, fue una llamarada de petate que se usó para pegarle a López Obrador.
Una súper producción
Tras una trayectoria de 30 años de televisión, radio y medios impresos, el periodista Abraham Zabludovsky decide incursionar en el cine, a través de su empresa productora Churchill y Toledo S. A. de C. V. para llevar a la pantalla grande La vida precoz y breve de Sabina Rivas, y su esposa, la especialista cinematográfica Perla Ciuk, es la productora ejecutiva.
Zabludovsky siempre pensó en Mandoki para dirigir el largometraje, por eso lo invitó al proyecto. En noviembre de 2007, el realizador aceptó e invitó a Diana Cardozo, guionista y realizadora uruguaya radicada en México, a escribir la adaptación. La vida precoz y breve de Sabina Rivas abarcó cinco años y ocho meses, desde la preproducción hasta la primera copia compuesta del negativo digital.
Toda la trama gira alrededor de una migrante hondureña, aún adolescente, Sabina Rivas, que enfrenta “el terrible infierno que es el paso de los centro y sudamericanos indocumentados por la frontera sur de México con Guatemala, en su camino a Estados Unidos, es decir, el cruce del Río Suchiate que divide a México con Guatemala, a través de las poblaciones vecinas de Ciudad Hidalgo en Chiapas, y Tecún Umán en Guatemala.
Los actores son Beto Benites, Joaquín Cosío, Tony Dalton, Miguel Flores, Argel Galindo, Dagoberto Gama, Tenoch Huerta, Nick Chinlund, Greisy Mena, Fernando Moreno, Angelina Peláez, Tito Vasconcelos, Luis Yee, Asur Zagada y Mario Zaragoza, entre otros. En total fueron 34 actores y 2 mil extras, de los cuales 400 se utilizaron en los trenes. Se rodó en 65 locaciones del Distrito Federal, Tapachula, Ciudad Hidalgo, Río Suchiate (Chiapas), Tuxtepec (Oaxaca) y Tecún Umán (Guatemala).
Mandoki cuenta que entre los extras había migrantes que iban de paso.
–Usted dice que el filme con el personaje Sabina, de 16 años, la película viaja a través de un mundo de extremos, violencia, corrupción pero también de fantasías y de sueños, ¿cómo buscar una ficción que pudiera tener ese grano de realidad?, y si es así, ¿le resultó difícil lograrlo?
–Sí, es complicado. El objetivo fue tener una balanza entre la ficción y lo real, y la verdad es que conté con un gran equipo, desde Antonio Muñohierro, el diseñador de producción, quien casi produjo la película conmigo y se entregó en cuerpo y alma completamente a la película. Con Damián García, el director de fotografía, y Javier Clave, el asistente de dirección, hicimos un núcleo de equipo con Mariana Rodríguez, la editora. Les propuse analizar el guión en preparación en mesa, escena por escena, de cómo la íbamos a filmar, cómo se iba a ver, qué cosas no funcionan, que cosas no tenían lógica, y nos pasamos como dos semanas, y diseñamos el largometraje. Entonces cuando llegamos ya a la filmación íbamos como un equipo con una misma visión. Eso ayudó mucho porque además era una película muy grande para filmarse con un presupuesto pequeño y con los tiempos encima.
La vida precoz y breve de Sabina Rivas costó 60 millones de pesos.
–¿Es cierto que usted hizo una investigación de la situación de la migración de los centro y sudamericanos que pasan por México?
–Sí, hicimos un trabajo de investigación y fuimos a la zona también. Fuimos a Tecún Umán, al otro lado, y vimos los burdeles y la desolación. Estas niñas que se prostituyen, allí sentadas a mediodía, esperando, sin futuro, que te desgarran. Es como un lugar sin ley, se sentía un ambiente siempre de peligro, de que estabas en la orilla, no se sentía un orden, el orden era el orden de esa vida de tráfico de todo tipo. Entonces, te empapas de todo eso y vas construyendo el filme que no es documental pero que parezca.
–¿Qué opina de toda la corrupción que existe en la frontera sur?
–Qué está muy bien armada desgraciadamente. Los migrantes son carne de cañón, sirven para beneficio de los que llenan sus bolsillos por medio de la corrupción y la impunidad.
–Toca el tema de la presencia de Estados Unidos en la frontera sur y que está en la novela, ¿qué opina de eso?
–Cuando estábamos trabajando el guión, cuestioné lo de los gringos en los puestos migratorios de la frontera sur, después fuimos a Tapachula, hablamos con un padre italiano, Flor María Rigoni, quien tiene un refugio de inmigrantes allí y le preguntamos qué tan real era lo de los estadunidenses, y nos digo que sí existen. Y luego sale todo ese reportaje de la presencia de la DEA, la CIA y el FBI en un edificio de Reforma 265, en el DF, que publicó Proceso en agosto de 2011.
–¿Qué opina de esa intervención de Estados Unidos en México?
–Que la hemos permitido, que los gobiernos la han permitido y que por lo tanto, aquí está.
–¿Qué siente filmar hechos que sucedieron, como esa escena donde los policías entregan a los migrantes a los maras para que los asalten y violen a las mujeres?
–Es muy duro. Estás preparando la película y lees que eso sucede como el secuestro de 50 centroamericanos en diciembre de 2010 en Oaxaca. Me impresionó porque teníamos en guión una cosa parecida y al principio me pareció exagerado, pero luego leí esa nota y parecía que explicaban la escena.
Televisa y el #YoSoy132
Las otras compañías productoras de la película son Conaculta, Fidecine, gobierno del estado de Chiapas, Eficine, Televisa, HSBC, Grupo Kasa Automotriz, Tubos y Barras Huescas, S. A.
Zabludovsky recuerda que la cinta nació con la participación de Emilio Azcárraga Jean y Bernardo Gómez:
“Los fui a ver y fueron los primeros en apoyar. Les llevé el guión y el libro.”
–Por qué buscar a Azcárraga Jean?
–Porque nos costó trabajo el financiamiento, entonces siendo una película dura, muy politizada, era obvio que ellos lo iban a entender o no, pero no nos íbamos a tardar mucho en tener una respuesta. Los fui a ver, les interesó y gustó porque creyeron que debe saberse esto.
–Que Televisa sea productora dada la situación en el país con el movimiento #YoSoy132 que cuestiona a esa televisora a nivel nacional, ¿no perjudica a la película?
–Sería una injusticia porque hay que ver el filme. Digo públicamente que ellos le entraron desde el principio porque sin ellos no hubiera sido posible hacer el proyecto, porque nos costó mucho trabajo obtener los recursos. Todas las empresas privadas que buscamos no quisieron ligarse, como Banorte por ejemplo, fueron como 50 empresas que no quisieron saber del tema. Televisa dijo que sí y en los hechos ayudó.













