WASHINGTON (apro).- En un cerrado debate el presidente estadunidense Barack Obama y el candidato republicano Mitt Romney se lanzaron ataques y acusaciones mutuas sobre asuntos económicos, desempleo y reforma migratoria integral.
Bajo el formato de un foro abierto con la participación del público, Obama dejó atrás la posición defensiva que asumió en el pasado debate presidencial del 3 de octubre y, desde el inicio, se dedicó a atacar y refutar a Romney.
“No son ciertas muchas de las cosas que usted está diciendo en este debate, porque ha dicho lo contrario en lo que lleva de su campaña y durante la Convención Republicana”, soltó Obama a Romney.
Al arranque del segundo de los tres debates presidenciales que habrá antes de las elecciones del próximo 6 de noviembre, la disputa verbal entre Obama y Romney, en respuestas a las preguntas de los votantes, se concentró básicamente en los asuntos económicos, aunque en el tema migratorio se dieron un duro agarrón los aspirantes al poder ejecutivo.
Al ser cuestionado sobre su posición en el tema migratorio y su propuesta de que los inmigrantes se “autodeporten”, Romney advirtió que, de ganar la Casa Blanca, no proporcionará una “amnistía” a los indocumentados.
“No daré amnistía a los indocumentados, ni crearé magnetos para atraer a otros y tampoco permitiré que obtengan licencias de manejo”, subrayó el candidato presidencial republicano durante el debate celebrado en la Universidad de Hofstra, en Nueva York.
En el debate del tema migratorio, Obama aprovechó el momento para acusar a Romney de estar cambiando nuevamente su posición.
“Él ha dicho que de ganar la presidencia vetaría el Acta del Sueño, que aplicará la deportación voluntaria y que además la ley antiinmigrante de Arizona es un modelo para la nación”, reviró Obama.
Arrinconado, Romney reaccionó criticando al presidente y acusándolo de incumplir la promesa que hizo como candidato, en el sentido de que durante su primer año de gobierno sometería al Congreso federal un proyecto para reformar las leyes migratorias.
“Nunca dije que la ley de Arizona era un modelo para la nación, sólo la parte en la que los empleadores verifiquen la situación migratoria de los trabajadores”, buscó aclarar Romney.
Sin embargo, Obama respondió que el asesor de Romney en asuntos migratorios fue precisamente el creador de la ley antiinmigrante del estado de Arizona.
En el tema económico y sobre la creación de empleos Obama, contrario a lo que hizo en el primer debate, comenzó a defender su récord como mandatario de los últimos cuatro años, e indicó que él está haciendo lo que puede para sacar al país de la recesión que heredó precisamente de los republicanos.
Romney atacó a Obama argumentando que ahora la situación es más precaria de lo que era hace cuatro años.
En ese sentido, sin dar detalles de cómo lo logrará, el candidato republicano prometió que, de ganar las elecciones, reduciría los impuestos para todos y crearía 12 millones de empleos en sólo cuatro años.
El debate, aunque muy formal, permitió a Obama restablecer su posición de buen orador y político astuto, ya que incluso en el tema de política exterior –en particular sobre el reciente ataque al consulado estadunidense en Bengasi, Libia, y que costó la vida al embajador Chris Stevens– puso en evidencia la falta de consistencia en las declaraciones y acusaciones hechas por Romney.
El abanderado republicano acusó a Obama de no haber declarado como un ataque terrorista las acciones en Bengasi, pero en este punto incluso la moderadora, la reportera Candy Crowley, corrigió a Romney.
Frente a la reacción del auditorio, que estalló en risas, Romney ya no supo qué decir.
Obama, cumpliendo con las expectativas, logró así acorralar a Romney, consiguiendo el objetivo de verse más como estadista ante un candidato republicano que le había arrebatado terreno electoral de manera momentánea.
En el tema de la facilidad con la que se venden las armas automáticas de asalto, Romney se salió por la tangente y evadió la pregunta, desviando el tema al caso de Rápido y Furioso, al indicar que este asunto que permitió el tráfico ilegal de armas a México, es una de las “grandes tragedias” del gobierno de Obama.
Sin embargo, el presidente respondió al ataque al explicar que Romney no se expresa en contra de prohibir la venta de armas de asalto por temor a perder el respaldo de la Asociación Nacional del Rifle.
Las primeras reacciones al concluir el segundo debate coincidieron en destacar que Obama se vio mucho mejor en este debate y que incluso fue el ganador de la contienda.
La cadena de televisión CNN destacó que Obama, en términos generales, fue el ganador del segundo debate, mientras que la cadena NBC subrayó que el presidente salió a la ofensiva y asestó golpes muy certeros al candidato republicano.
Antes de los comicios del martes 6 de noviembre, Obama y Romney se enfrentarán una vez más en el debate del próximo 22 de octubre, en Boca Ratón, Florida.








