Los retos del chavismo

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez.
Foto: AP

Con el triunfo electoral de Hugo Chávez, su proyecto de la “Revolución Bolivariana” tiene un doble reto: en lo económico, resolver los problemas de inflación, déficit fiscal y endeudamiento; en lo político: hacer ver a la clase media venezolana que hay un futuro para ella. Además, enfrenta a una oposición política unida y de creciente base electoral; con ella volverá a medir fuerzas en diciembre próximo, cuando el país celebre elecciones estatales.

CARACAS (Proceso).- Con su triunfo en las elecciones del domingo 7, Hugo Chávez amarra un nuevo periodo presidencial (2013-2019). El candidato derrotado de la unidad opositora, Henrique Capriles Radonski, obtuvo el número más alto de votos de la oposición en 14 años, además de imponerse en las principales ciudades del país, con lo que se convierte en un claro referente nacional. Ambos candidatos encabezarán sus bastiones políticos de cara a los comicios de gobernadores estatales, que se realizarán dentro de dos meses.

De acuerdo con las cifras del Consejo Nacional Electoral (CNE), Chávez obtuvo algo más de 8 millones de votos. En contraste con la elección presidencial de 2006, tuvo un crecimiento de 752 mil votos, que es poco, dado que el padrón electoral creció casi 3 millones de nuevos votantes.

Capriles sumó 6.4 millones de sufragios, lo que representó un crecimiento opositor de 2.1 millones de votos en relación con la elección anterior.

“Es importante recalcar que esto ocurrió cuando el gobierno del presidente Chávez tuvo todo el poder y el dominio sobre todas las instituciones del Estado, y además contó con recursos económicos gigantescos”, comenta a Proceso Ramón Guillermo Aveledo, secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), la instancia aglutinante de la oposición que organizó en febrero pasado las elecciones primarias de las que emergió Capriles como candidato único de diversos partidos y movimientos políticos.

El analista político Nicmer Evans, quien milita en el oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), desde un medio local llamó a Chávez y a los principales dirigentes partidistas para que no caigan en el triunfalismo. Sostuvo que “por primera vez”, en los 14 años que lleva Chávez en el poder, el triunfo “se logró con el esfuerzo y con el temor a la derrota”.

A juicio de Evans lo anterior podría tener impacto en los comicios del 16 de diciembre, cuando estarán en juego las 23 gubernaturas del país. “El pueblo acaba de expresar que estas elecciones las gana Chávez porque es Chávez, pero en la mayoría de los casos no es consecuencia del apoyo de gestiones locales o regionales que soporten la calidad revolucionaria que se desea o que se proyecta lograr”, recalcó el analista, quien es profesor en la Universidad Central de Venezuela.

Una percepción similar expresa Luis Vicente León, director general de la empresa encuestadora Datanálisis. Asegura a este semanario que, efectivamente, el triunfo de Chávez debe verse como una adhesión de apoyo popular a su individualidad y que habrá que ver cómo impacta a las “candidaturas chavistas” para las elecciones regionales. “No se puede hacer una proyección lineal entre una elección presidencial y una regional. Parte de la población que vota por Chávez en las presidenciales no vota por los chavistas en las regiones”, sostiene.

 

Bastiones

 

El resultado electoral del domingo 7, sin embargo, presenta mayores dificultades para la oposición porque parte de su electorado está desanimado tras la reelección del presidente. La oposición tiene el desafío, según León, “de transformar la depresión, el duelo pasivo, en duelo activo”, con la finalidad de poder conservar algunos bastiones regionales en estados estratégicos como Táchira, Zulia, Nueva Esparta y Miranda.

El miércoles 10, Capriles anunció en conferencia de prensa su decisión de presentarse como aspirante a la gubernatura de Miranda, entidad ubicada en el centro del país y cuya ubicación geográfica y alta población la convierten en estratégica. Tanta importancia parece tener este estado que Chávez sacrificó a su vicepresidente, Elías Jaua, y lo presentó como candidato, con la finalidad de arrebatarle este gobierno a la oposición, que logró imponerse ahí con el propio Capriles en 2008.

Para mantener sus espacios políticos estatales, arguye León, la oposición debe “demostrar fortaleza para mantener la unidad”, y al mismo tiempo “usar el liderazgo de Capriles para movilizarla”. El analista recuerda que en estados como Zulia el voto es cruzado. En los comicios presidenciales la población vota por Chávez, pero en elecciones de otro nivel apoya a gobernadores, alcaldes y diputados opositores.

La misma noche del domingo 7, la CNE emitió un boletín en el que Capriles reconoció el triunfo de Chávez, pero dejó constancia de la situación desventajosa en que compitió.

Según Aveledo la votación fue limpia y no hubo fraude. Sin embargo, puntualiza que la campaña fue inequitativa, ya que el gobierno tenía todas las ventajas.

Vicente Díaz, uno de los cinco rectores del CNE, sostuvo a través de su cuenta de Twitter que ésta fue la campaña más desigual desde que Chávez tiene el poder. La suya fue la única voz disonante en este órgano electoral.

El domingo 7 por la mañana decenas de vehículos públicos de la estatal Petróleos de Venezuela se estacionaron en la avenida Teherán, al suroeste de Caracas; desde un edificio cuyos departamentos acababan de ser entregados por el gobierno a beneficiarios del programa gubernamental Gran Misión Vivienda, trasladaron a personas hasta diferentes centros de votación en la capital venezolana.

El diputado del PSUV Luis Acuña plantea que la nueva presidencia de Chávez enfrentará el reto de ganarse a la clase media, que en estos comicios se inclinó por Capriles, y convencerla de que hay políticas que la beneficiarán.

Aunque los resultados de la elección confirman que la base de apoyo de los sectores más pobres se mantiene firme para el presidente merced a las llamadas misiones –nombre dado a diferentes programas de ayudas, atención y subsidios estatales–, “es necesario que los ciudadanos entiendan esas políticas no como dádivas, sino como parte de las políticas del Estado hacia los ciudadanos para reducir la pobreza”, explica el legislador a los corresponsales.

El miércoles 10 el mandatario designó como vicepresidente al canciller Nicolás Maduro, una de las figuras más cercanas a Chávez desde que a éste le detectaron un cáncer a mediados de 2011. El nombramiento forma parte de una estrategia del jefe de Estado consistente en rotar a sus colaboradores en diferentes cargos dentro de su gabinete.

Por ello, sostiene Federico Welsch, fundador de los posgrados de ciencia política de la Universidad Simón Bolívar, aunque Chávez inicia un nuevo gobierno no deben esperarse cambios significativos “ni de sus políticas ni de los personajes que forman parte del gobierno”.

El académico dice a Proceso que tanto el chavismo como la oposición se muestran optimistas con miras a las elecciones regionales de diciembre próximo; aquél porque triunfó en los comicios y ésta porque aumentó su caudal de votos. A su juicio, el desafío principal de la oposición es permanecer unida, demostrar su capacidad de representar a la mitad del país que le dio su voto y lograr gestiones exitosas en los gobiernos regionales y locales.

En este punto coincide Aveledo, a pregunta expresa respecto de cuál es el principal desafío que enfrenta la Mesa de la Unidad Democrática: “En primer lugar hay que fortalecer la unidad. Se le ha propuesto al país una política, un programa de unidad, y eso sigue con plena vigencia después de las elecciones presidenciales”.

 

El factor petróleo

 

En materia económica surgen diversos interrogantes sobre la capacidad de gestión del gobierno.

Según Emeterio Gómez, integrante del Centro de Divulgación del Conocimiento Económico (Cedice), la ratificación de Chávez en el poder significa que habrá continuidad en la política de expropiaciones, junto con el impulso del llamado modelo de propiedad comunal.

En entrevista con Proceso, sostiene que el alto costo de la vida en Venezuela, el país con mayor inflación de Latinoamérica, es un problema clave que no podrá resolverse de manera eficaz mediante el modelo de la “Revolución Bolivariana”.

“No existen posibilidades de atender la inflación porque al acabar con el aparato productivo privado se acaba con la oferta, y al inyectar los recursos provenientes del petróleo en la economía se incrementa la demanda, todo lo cual contribuye a consolidar una situación altamente inflacionaria”, dice.

La tesis de que en el nuevo gobierno proseguirán las expropiaciones es compartida por Alfredo Bello, economista y profesor universitario que ha brindado asesoría a diversas entidades estatales. “Sin duda continuarán las expropiaciones de grandes latifundios y empresas estratégicas. El espacio de la propiedad privada quedará reservado al resto de las áreas”, comenta a este semanario.

Pese a que Gómez y Bello tienen posiciones políticas diametralmente opuestas, coinciden en su pronóstico de que habrá una devaluación monetaria en Venezuela, donde desde hace una década prevalece un rígido control cambiario. Según Bello, la depreciación ocurrirá después de las elecciones de alcaldes municipales, previstas para abril de 2013.

Ambos concuerdan en que en el corto plazo no se presentará una reducción en el creciente gasto público del país, “porque –puntualiza Gómez– Chávez depende de las dádivas a los más pobres para mantenerse en el gobierno, y continuará maquillando el desempleo con los beneficios de las misiones”.

Para Bello, el escenario de la continuidad de Chávez con un nuevo mandato incluye un incremento tanto del déficit fiscal como del gasto público, financiados por deuda interna y externa. “Es imposible que disminuya el gasto público por las prioridades sociales del gobierno”, sostiene.

Pese a un pronóstico de altos gastos público y endeudamiento, Bello descarta que el gobierno de Chávez caiga en una crisis de la que no pueda recuperarse, pues considera que la variable petrolera tiene un peso determinante en la economía venezolana. Según este economista, simpatizante del gobierno chavista, habrá un incremento en la producción petrolera y puede esperarse también un salto en los precios internacionales del crudo. Todo ello, desde su punto de vista, parece garantizarle a Chávez un escenario sin sobresaltos en el terreno económico.