“Un soldado en cada hijo/Códice Tenoch”

La Compañía Nacional de Teatro y la Royal Shakespeare Company conjuntaron su creatividad y, en un hecho inusitado, llevaron a escena la obra de Luis Mario Moncada Un soldado en cada hijo/El Códice Tenoch para contar la historia del establecimiento del imperio mexica, el más grande de Mesoamérica, y la conformación de la Triple Alianza a finales del siglo XV.

El trabajo del autor dio frutos y nos llena de orgullo porque logró convocar a estas dos compañías y estrenar su obra en el World Shakespeare Festival de la Olimpiada Cultural de Londres el verano pasado, y ahora presentarla en el Festival Internacional Cervantino y en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris.

El texto de un dramaturgo mexicano dirigido por la directora inglesa Roxana Silbert y con un elenco y equipo creativo mixto, provoca una extraña sensación en el manejo de los códigos culturales, puesto que lo que se narra es un fragmento de la historia de nuestro pasado prehispánico, y porque en esta primera etapa la obra es interpretada en inglés con actores de ambas compañías.

El resultado es una obra atractiva en la que las tribus de aquel entonces se mezclan con el concepto de tribus urbanas de hoy peleando por un territorio, por el dominio de una zona o el tributo obligado para el triunfador. Luis Mario Moncada utiliza un lenguaje coloquial y la trama corre ágil y con tensión dramática durante todo el primer acto de la obra, a pesar de la mínima traducción simultánea al español. El autor maneja con fluidez los múltiples intrincados que se suscitan por las alianzas militares y las traiciones en la conformación del imperio mexica; los planes de frente o a espaldas de los implicados y una que otra historia de amor. La directora resuelve hábilmente los cambios de espacios, las escenas de guerra o de planificación de estrategias, en contraste con momentos intimistas, como el de Ixtlixóchitl enamorando a Zilamiauh, o de conjuros y engaños, como los interpretados por la excelente actriz Susie Trayling en el papel de Tecpa, hija del Gran Señor de Azcapotzalco y prometida a Ixtlixóchitl, hijo del Gran Señor de Texcoco, para unir esos dos reinos.

El nivel actoral, como sería de esperar, es de primera, y nos estremecemos, por ejemplo, con la muerte de Tezozómoc, interpretado por John Stahal, o nos rebelamos frente al cinismo de Yacanex –Ian Batchelor–, futuro Señor de Chalco. La dificultad del idioma obstaculiza un tanto el trabajo de la CNT, y aun así el reparto masculino resalta, en particular Andrés Weiss.

Originalmente, comenta el autor, Un soldado en cada hijo/El Códice Tenoch sería una trilogía para presentar tres historias: la de Ixtichóchitl, señor de Texcoco; Tezozómoc, de Azcapotzalco, e Izcóatl, de Tenochtitlán. Finalmente unió estos tres momentos, que abarcan un periodo de 30 años, en un mismo espectáculo y dio como resultado la obra que ahora se presenta. Su propuesta fue hacer un paralelismo con algunas obras de teatro de William Shakespeare: Hamlet, El Rey Juan y Ricardo III –lo cual ha causado polémica respecto a la idea original– y apostar por la empatía que surge a partir del concepto de que el hombre es el constructor de su propio destino.

El equipo creativo colabora al buen resultado de esta puesta en escena: la escenografía de Jorge Ballina basada en los códices y complementada por el video, la música y el sonido de Dave Price; el exotismo del vestuario diseñado por Eloise Kazan, y la iluminación de Chahine Yavroyan.

Un soldado en cada hijo/El Códice Tenoch, de Luis Mario Moncada, hace patente que nuestro pasado puede ser accesible a todo público y tratado sin solemnidad. Podrá ser vista en español posteriormente con actores de la Compañía Nacional de Teatro.