El caso Belden, un circo mediático

MONTERREY, NL.- Al asesinato del exdiputado local panista Hernán Belden Elizondo la Procuraduría de Justicia de Nuevo León lo volvió un reality show donde los testigos han roto con cualquier asomo de sigilo o respeto.

Belden fue secuestrado el 7 de septiembre a las 11:30 de la mañana y el alcalde panista de San Pedro, Mauricio Fernández Garza, dio la exclusiva minutos después, antes de que lo hicieran las autoridades estatales. El cadáver del exlegislador fue hallado cuatro días más tarde en un predio de Santa Catarina.

Desde ese instante el caso se transformó en un circo al que se le han añadido intereses políticos con acusaciones recíprocas de figuras del PRI, del PAN y de la administración estatal.

Fernández Garza hizo público el secuestro apenas 15 minutos después de ocurrido. Ni las autoridades lo sabían.

Ante los medios el alcalde hablaba de un triple secuestro que había ocurrido la noche anterior en su municipio y, como apunte al margen, dijo: “De lo que me acabo de enterar ahorita y eso me da mucha lástima es que acaban de secuestrar a Hernán Belden, el diputado, en Santa Catarina hace una hora. Que iba a haber una reunión hace un rato con alguien y nada más se oyó: ‘Me están secuestrando’. Estaba hablando por teléfono con alguien que me llamo”, dijo.

El 11 de septiembre, cuatro días después, la Procuraduría de Justicia de Nuevo León anunció el hallazgo del cadáver de Belden, de 45 años. Al conocerse esta noticia, Fernández Garza apesadumbrado dijo ante cámaras y micrófonos que había denunciado el plagio pensando que ayudaría a localizar a su compañero de partido.

Y dio más pistas. Dijo que según información obtenida del dispositivo localizador de la camioneta del exlegislador, la autoridad sabía que el coche estuvo siete minutos en La Huasteca y después fue retirado de ahí. En ese breve lapso Belden fue ultimado. Mostraba una contusión profunda en el cráneo. Su camioneta fue abandonada el mismo día del secuestro en el área de los Condominios Constitución, en el centro de esta capital.

El 12 de septiembre se hizo la ceremonia fúnebre. La plana mayor del PAN se reunió en la sede de su partido para cuestionar a Rodrigo Medina por su ineptitud.

El gobernador Rodrigo Medina entró al juego de las acusaciones y el 13 de septiembre respondió que de nada servían los reproches injustificados. “Mientras algunos únicamente enfocan sus baterías a la crítica destructiva, Nuevo León no pierde el tiempo, no se distrae y está trabajando en lo importante que es esto, entre otras cosas”, dijo.

El 14 de septiembre el procurador Adrián de la Garza reveló que Mauricio Fernández sería llamado a declarar. El 17 de septiembre éste se presentó en la agencia del Ministerio Público que conduce Mario Pérez, y llamó “protagonista” al procurador del estado.

“Me hablaron por burocráticos y protagonistas. Además, ¿para qué anuncia el procurador que me están citando? ¿Cuándo se ha visto al procurador diciendo la bitácora? Puro protagonismo del estado. No sé si quieren desvirtuar… a mí me vale gorro”, dijo con su peculiar estilo pero se negó a decir quién le había avisado inicialmente del secuestro.

Al día siguiente algunos medios de Monterrey publicaron que “fuentes extraoficiales” indicaban que quien le habló por teléfono a Fernández para enterarlo del plagio fue Ugo Ruiz Cortés, alcalde electo de San Pedro.

En entrevista radiofónica Fernández tronó contra el gobernador y el procurador: “Voy a ver si los demando penalmente por ineptos y por hocicones y por muchas otras razones. De veras es una vergüenza tener a ese tipo de gente aquí en el estado. Si yo dije un nombre y lo ventilan, está para que corran al procurador por hocicón y al gobernador por imprudente”.

A Ruiz por su parte no le quedó más remedio que hablar. Reconoció que él había sido el informante de Fernández. Entonces se ventiló el nombre de Edelmiro Sánchez Hernández como la persona que hablaba con la víctima cuando ocurrieron los hechos.

El turbio pasado de Sánchez surgió de inmediato. Enfrentó hace ocho años una acusación por narcotráfico, al ser detenido en una camioneta en la que se transportaban 87 kilos de mariguana, según reportó el diario El Norte. La PGR lo exoneró entonces al asumir toda la culpa su coacusado, Jaime Adrián Álvarez Araujo.

Medios locales señalaron que Sánchez tiene cercanía con el dirigente nacional del PAN Gustavo Madero y con el diputado federal y vicecoordinador de la bancada albiazul Jorge Villalobos. También que tiene relación con el gobernador de Nuevo León y con el padre de éste, Humberto Medina Ainslie.

 

Revelaciones

 

De las investigaciones del homicidio no se sabía nada. El 19 de septiembre fue un día de comparecencias. Edelmiro Sánchez acudió a declarar sobre la llamada que sostenía con Belden en el momento de su secuestro.

Pero antes de la comparecencia ministerial dio una entrevista a Dominio Radio. Ante el locutor Mario Gámez proporcionó detalles escalofriantes: “Eran aproximadamente las 10:40 de la mañana y recibo una llamada de mi amigo Hernán. (…) Nos saludamos. (…) Transcurrieron segundos y me dice: ‘Dame un momento’ y como que bajan el teléfono y ya su voz no era tan clara. Alcanzo a escuchar nada más que decía: ‘No por favor; no por favor’ y su última frase: ‘Me están secuestrando’”.

Simultáneamente Fernández Garza cumplió su amenaza y esa misma mañana acudió al Centro de Orientación y Denuncia de la Procuraduría estatal a presentar una denuncia contra quien resulte responsable por la divulgación de sus declaraciones.

Aseguró que si no se investiga y se aclara quién filtró a los medios el dato, funcionarios de la Procuraduría están coludidos para no encontrar al responsable de la indiscreción. “No es la Procuraduría de chismes y ventaneos, ¡es la Procuraduría de Justicia de Nuevo León!”, dijo. Más tarde Ruiz Cortés rindió una declaración de cinco horas.

El martes 2, en una nueva etapa del espectáculo, los diarios locales dieron a conocer el contenido de tres supuestas páginas de la averiguación previa en las que se muestran transcripciones de mensajes de texto que intercambiaron los secuestradores con María, esposa del secuestrado, y el padre de esta, Óscar de la Garza.

En su parte medular, de acuerdo a las publicaciones, los secuestradores señalaron que Fernández Garza quería matar a Belden.

“Sólo le aviso que Mauricio y su gente dieron la orden de que se llevaran a Hernán y nosotros nos adelantamos y nos lo llevamos y claro que queremos negociar el rescate con dinero”, habrían escrito los delincuentes al suegro de Hernán.

Esa misma mañana el edil convocó a los medios para descalificar las notas: “Es tan ridículo esto que ni siquiera me acusan de nada. Simplemente se especula que yo era el que lo quería secuestrar y yo tengo cero secuestros. Todo el artículo es un montón de alucinaciones y ridiculeces, es inventado, tratando de desviar la atención, amarrando navajas o de desprestigiarme”.

Al mismo tiempo el procurador dio respuesta la difusión del presunto extracto de la averiguación, pero lo hizo de manera tan ambigua que enredó más el asunto. Dijo que la esposa de Belden no ha declarado, como lo supone la nota. Señaló que no hay una indagación sobre esos mensajes publicados y que Fernández no es sospechoso.

La noche del domingo 7 el procurador invitó a los reporteros a ver una serie de videos en los que se aprecia cómo la víctima llega a un motel en Santa Catarina a bordo de su camioneta. El vehículo entra y sale del lugar y minutos después se le observa dentro de un convoy de cinco camionetas en la avenida Morones Prieto. Se supone que para entonces ya se había consumado el plagio.

Las imágenes, que no aportaron información a los medios, desataron una serie de especulaciones sobre la presencia del exdiputado en ese lugar. Cándidamente el procurador aclaró que Belden no se encontró con nadie en el lugar.

Devastada, la familia del exdiputado ya se fue a Estados Unidos. Busca seguridad y escapar del torbellino mediático desatado por el asesinato, dijo una fuente cercana.