Salud y liberalidad

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La escritora norteamericana Lionel (Margaret Ann) Shriver logró una gran difusión con la novela Tenemos que hablar de Kevin (llevada al cine y recientemente estrenada en México) por la polémica que desató. En ella cuenta las consecuencias que el equívoco afecto maternal tiene sobre un hijo, que decide asesinar a algunos de sus compañeros. Ahora da a conocer Todo esto para qué (Anagrama, col. Panorama de narrativas. Núm. 663. Barcelona, 2012, 560 p.). La novela cuenta la historia de Shep, un plomero cuya intención es ahorrar para irse a vivir a otro país más económico. En unas vacaciones conoce la isla de Pemba, cerca de Madagascar, y la elige para vivir. Cuando tiene suficiente dinero deja de trabajar y después de posponer la salida por lo hijos y la esposa, fija una fecha, compra los boletos y en ese momento su mujer le informa que tiene cáncer. Así suspende la emigración por la enfermedad y el dinero atesorado se esfuma en tratamientos costosos, debido a los engaños de las aseguradoras y las ineficiencias de los servicios de salud públicos.

Todo para qué es una denuncia del sistema de salud moderno. Las personas se creen protegidas por la asistencia estatal y las aseguradoras, ya que pagan seguros e impuestos. El desembolso les hace suponer que en el momento que tengan una enfermedad serán atendidos, pero no es así por la concepción mercantil de la salud. El aquejado tiene que probar su enfermedad. Luego ésta debe estar en el cuadro de padecimientos y sólo se cubre el costo del tratamiento indicado. Así, el paciente queda sujeto a empresas y hospitales. En el caso de que necesite una medicación alternativa o diferente tendrá que pagarla. Por la rigidez de los criterios los afectados acaban por cubrir gran parte de la cura y quedan endeudados. La novela de Shriver es una descarnada muestra de la moral mercantilista de los servicios de salud.

 

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Ana García Bergua ha escrito varias novelas frescas que siguen la línea festiva de Jorge Ibargüengoitia y Rafael Pérez Gay. Hoy da a conocer La bomba de San José (Era-Dirección de Literatura, UNAM, México, 2012, 339 p.). En ella cuanta le relación de Hugo, un publicista y guionista de cine, y Maite. Él se conduce con liberalidad y un día le da refugio a una actriz de nombre Selma, por supuestas amenazas que recibe; su llegada a la casa altera la vida de la pareja. Aparecen artistas, bailarines, intelectuales, directores de cine, etc. a visitar a la refugiada, y las reuniones terminan en juergas, ensayos, bailes que los motivarán a escribir  guiones y rodar una película entre situaciones cómicas, increíbles y penosas.

La bomba de San José trata sobre los cambios en los años sesenta. Una causa esencial fue la relajación moral que provocó que las personas, sobre todo de la clase media intelectual, actuaran según sus gustos e intereses. Así trastocaron lo establecido. En particular, las mujeres que rompieron manifestaron su sexualidad y establecieron otro tipo de relaciones afectivas. Las alteraciones se manifestaron no sólo en la vida cotidiana sino en la cultura y produjeron obras serias, contradictorias, divertidas, ingenuas, vanas… que reflejaron la perplejidad de esa época. Ana García Bergua ha escrito una historia graciosa, ágil y entretenida con una sutil intención crítica.