Los vecinos de Pinar de la Calma están desesperados, pues no saben cómo detener el avasallante proyecto de desarrollo urbano en el Cerro del Gachupín, en Zapopan, que promueve la constructora Inver Desarrollos Inmobiliarios, S.A. Ésta pertenece a la familia Aguilar Valencia, la misma que donó el terreno para erigir el Santuario de los Mártires de Cristo en las inmediaciones del Cerro del Tesoro. Al parecer esa familia tiene mucha fe… en los negocios.
Desde hace más de tres años las131 familias de la colonia Pinar de la Calma, en el municipio de Zapopan, comenzaron a protestar para detener la construcción de un fraccionamiento en el Cerro del Gachupín, justo a un costado poniente del Cerro del Tesoro, donde se levanta la monumental obra del Santuario de los Mártires de Cristo.
Durante ese lapso han manifestado su inconformidad por escrito a diversas instancias del estado como la Secretaría de Gobierno y la Procuraduría de Desarrollo Urbano para que detengan las obras en esa área, presuntamente avaladas por el ayuntamiento de San Pedro Tlaquepaque en 2009.
Los vecinos de Pinar de la Calma –que se construyó a principios de los setenta y fue dividida en secciones por Eduardo Aviña Bátiz– se quejan porque, dicen, la familia Aguilar Valencia, la misma que donó el predio para la construcción del santuario, uno de los más grandes complejos religiosos de la Iglesia católica, es la promotora del desarrollo habitacional.
El problema es complicado, aseguran, pues las laderas del Cerro del Gachupín, que durante años fueron un espacio de conservación ecológica y centro natural de recreación para los habitantes de la zona, están siendo deforestadas “a pasos acelerados”, lo que afecta por igual a los municipios de Tlaquepaque y Zapopan.
En su estudio Amenazas por agrietamiento en el Valle de Tesistán, publicado en 2007, los investigadores María del Rocío Castillo y Luis Valdivia Ornelas, de la Universidad de Guadalajara (UdeG), sostienen que el terreno no es apto “para ningún tipo de construcción, dado que se clasifica al cerro como un cono científico compuesto de flujo de lava, diques, brechas y escoria de composición basáltica que forma parte de la cadena volcánica del sur de Guadalajara, con alto riesgo de grietas, oquedades y socavones”.
Desde principios de los ochenta, durante la gestión de Flavio Romero de Velasco, tras la aprobación del Plan de Ordenamiento de la Zona Conurbada de Guadalajara y la Declaratoria de Reservas, Usos y Destinos de sus Áreas, el Congreso local emitió un decreto mediante el cual el monte volcánico se convirtió en área de conservación destinada a mantener el equilibrio ecológico.
En ese mismo rubro, dentro de las áreas de conservación también se encuentra el Bosque de la Primavera, por sus características naturales y paisajísticas, se indica en el decreto.
Valdivia Ornelas, coautor del estudio, comenta a Proceso Jalisco que el comportamiento del subsuelo está asociado a condiciones climatológicas de alta precipitación en la zona, lo que provocará inundaciones en temporada de lluvias en las partes más bajas de las laderas del Cerro del Gachupín:
“Aunque no es tan grande la ladera como la del Cerro del Cuatro, es un área de recarga importante que no debería ser apta para urbanizar, dado que principal problema es agua fluvial y el manejo de taludes del área.”
El especialista acota que si bien el monte ha sufrido una erosión y desgaste, el cerro no es útil para la infraestructura. En este caso, dice, los gobiernos municipal y estatal deben clasificarlo como área de protección y captura, implementando programas de recomposición de áreas verdes que oxigenen a la ciudad.
El ingeniero Gustavo Vázquez Lamas, vecino de la zona y exdirector de Desarrollo Urbano en el municipio de Tlajomulco, advierte que la construcción de viviendas populares en la zona causará hundimientos, grietas y posibles deslaves sobre todo si se registra un sismo de mediana intensidad:
“Durante más de 40 años este cerro ha funcionado como zona de amortiguamiento, lo que ha permitido mantener el equilibrio ecológico. Pero si cambia su uso de suelo la topografía sufrirá alteraciones, pues ese terreno no es tiene la capacidad para aguantar una edificación de esas dimensiones”.
Lo peor de todo, dice Vázquez Lamas, es que los vecinos no han sido notificados del proyecto por el ayuntamiento; menos aun conocen el estudio de riesgo urbano:
“El gobierno del estado se ha caracterizado por fraccionar en donde se le antoja, es su gran negocio por solapar los caprichos de las constructoras. Nosotros vamos a hacer solicitud de información al ayuntamiento de Zapopan y, en todo caso, presentar una demanda contra al cabildo de Tlaquepaque”.
Complicidad municipal
Ernesto Ramiro Romero Ramos, quien hasta el cierre de edición continuaba al frente de la Dirección de Desarrollo Urbano en Tlaquepaque, comentó a la reportera el mes pasado que el proyecto Paisajes del Tesoro sí procede, pues fue autorizado durante la administración del panista Hernán Cortés Berumen (2007-2009).
De acuerdo con el expediente 098 TLQ-2-13 Y 4 U/2009, del que este semanario tiene copia, en julio de 2009 José Aguilar Valencia solicitó al ayuntamiento un permiso para la construcción de un centro comercial, bodegas y oficinas administrativas en el Cerro del Tesoro. La petición fue rechazada.
En septiembre de 2011 el director de Obras Públicas de Tlaquepaque, Antonio de León López, aprobó el proyecto presentado por Aguilar Valencia para la urbanización de una superficie de más de 43 mil metros cuadrados.
De acuerdo con el documento, el ayuntamiento recibió más de medio millón de pesos por concepto de permisos, pues el urbanizador pagó 296 mil 583 pesos por la autorización para construir viviendas y 330 mil 313 pesos como importe del peritaje de cumplimiento a las normas de calidad del proyecto.
Ubicado entre Periférico Sur y López Mateos, Paisajes del Tesoro incluye 248 lotes habitacionales y dos comerciales. En su página de internet, el fraccionador asegura que los terrenos se vendieron desde hace más de seis meses a 5 mil pesos el metro cuadrado, y adelanta que en este mes comenzará un nuevo proyecto inmobiliario aledaño a este fraccionamiento.
El promotor de la obra es la constructora Inver Desarrollos Inmobiliarios, SA, antes conocida como Aguilar Martínez Negrete Desarrollo Urbano, perteneciente también a la familia Aguilar Valencia.
Romero Ramos comentó a Proceso Jalisco que el fraccionamiento estaba autorizado. Además, dijo, “el área de conservación está en la cima del cerro y ésta quedará intacta, por lo que no habrá ningún daño ecológico”.
Y agregó: “El resto de la superficie del cerro es propiedad privada. Además, los vecinos ya saben: nosotros nos acercamos a ellos el año pasado y les presentamos el proyecto, así como los límites municipales”. Además del fraccionamiento, dice, está autorizado el plan para las vialidades aledañas que, se espera, concluyan a mediados de 2013.
Proyectos caóticos
Luis Fernando Álvarez Villalobos, investigador del Departamento de Procesos Urbanos de la UdeG, sostiene que si bien el crecimiento urbano de la ciudad está en función del crecimiento demográfico, en la zona metropolitana (ZMG) hay una mala gestión por parte de las autoridades, pues fomentan el desordenado crecimiento a través de un erróneo modelo de vivienda.
Desde finales de los noventa y la primera década del siglo XXI, justamente durante los gobiernos panistas, dice, a construcción de viviendas de interés social tuvo un boom, que ahora se refleja en un grave problema social y urbano en la ZMG.
Hoy, relata, el crecimiento ha rebasado la capacidad de la infraestructura de la ciudad; además, además, ha generado una gran pérdida de los sistemas hidrográficos naturales a un estado crítico:
“Vemos que la capacidad del drenaje ya no es suficiente. Tenemos edificaciones que nunca debieron haber sido construidas, pues han modificado los cauces de agua. Ello se debe a que las autoridades siguen complaciendo a las constructoras a cambio de favores políticos. Mientras no se haga una modificación en la política de vivienda, en la ciudad imperará el caos”.
De acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda (Canadevi), la construcción de viviendas en el estado creció de manera exorbitante entre 1998 y 2008, al pasar de 16 mil a 43 mil. Según la cámara, en los últimos ocho años se construyen 125 casas por día, casi seis por hora.
Además, entre 2003 y 2011 se financiaron 409 mil 625 viviendas con un promedio de más de 45 mil 514 unidades por año. Ante este escenario, Canadevi estima que de 2013 a 2018 se construirán 220 mil viviendas.
Entrevistado aparte, el arquitecto Eduardo Oviedo Anaya, del Colegio de Arquitectos y Urbanistas del Estado de Jalisco, refiere que de 1995 –cuando el panista Alberto Cárdenas Jiménez llegó al gobierno– a la fecha, el desordenamiento urbano ha crecido de manera desmesurada:
“Con el pretexto de que cada mexicano debía de tener su propia casa, se impulsó la construcción de viviendas de interés social; todo un negocio, si se considera que los desarrolladores optan por construir en lugares donde el suelo es más barato, aun cuando sea en zonas de riesgo, a fin de ganar más”.
Dice que “los ayuntamientos otorgan los permisos sin siquiera pedir a los promotores un estudio técnico de suelo”. Por eso, insiste, “necesitamos tipificar el delito urbano para garantizar un crecimiento adecuado de la ciudad”.
Su colega Jorge Valencia Orozco, presidente del colegio, comenta que la ZMG no sólo requiere viviendas adecuadas, sino una política pública de urbanismo que incluya la movilidad social y ponga énfasis en la preservación de los sistemas hidrográficos naturales:
“En Guadalajara hay más carros por habitante que en el Distrito Federal. Súmale la falta de vialidades adecuadas, la pavimentación defectuosa; que las salidas naturales de los ríos están obstruidas por la basura, lo que provoca inundaciones cíclicas… Necesitamos respetar los cauces hidrológicos y aprender a crear una ciudad sustentable”.
Y concluye: “Los municipios y el estado necesitan aprender a trabajar en conjunto, pues hay un estrecho tejido socioeconómico de por medio. No se trata de copiar el modelo urbano de otros países, sino de construir uno propio. Hasta ahora los gobiernos han demostrado que no tienen la capacidad de planeación que nosotros tanto hemos estudiado, necesitan acercarse a los expertos”.








