Pese a la confusión que provocan los narcobloqueos en la entidad –28 en sólo 14 horas–, la falta de información y la manera descoordinada con la que se conducen las instancias federales frente a las autoridades estatales y municipales, lo cierto es que en los últimos seis meses Nemesio Oceguera, El Mencho, líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), se le ha escapado a la Policía Federal en dos ocasiones. Más allá del recuento de daños y del secretismo de sus representantes, los jaliscienses se quejan por la creciente inseguridad.
La supuesta captura de Nemesio Oceguera, El Mencho, líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), desató la más grande jornada de narcobloqueos en la entidad y sacó a relucir una vez más el pleito soterrado entre las fuerzas federales y las locales.
El tercer bloqueo de carreteras y avenidas, que provocó la muerte de seis sicarios y un civil, así como el incendio de 36 vehículos y miles de horas perdidas por los congestionamientos de tránsito en 28 puntos, sorprendieron fuera de lugar a las autoridades jaliscienses, empezando por el gobernador Emilio González Márquez, quien se encontraba en Italia, adonde viajó sin permiso del Congreso local.
Los cuerpos de seguridad estatales manifestaron su molestia tanto por la ausencia de una estrategia, como por la falta de información durante las horas que duró la treintena de narcobloqueos iniciada la tarde del 25 de agosto.
Al día siguiente, los medios locales informaron sobre la presunta detención del Mencho, pero el vocero de la Secretaría de Seguridad Publica federal (SSP), José Ramón Salinas, salió a desmentir esa versión, lo que generó más dudas, pues ahora se desconoce si el capo fue realmente aprehendido, si huyó hacia Colima, donde, según las autoridades, tiene casas de seguridad en Tecomán y Armería, o simplemente lo dejaron en libertad.
La del 25 de agosto fue una reacción más violenta que la del 9 de marzo pasado, cuando fue capturado Érick Valencia Salazar, El 85, considerado entonces como el máximo jefe del CJNG. Y mientras el cártel exhibió su capacidad de acción en varios municipios durante 14 horas, las corporaciones locales se mostraron titubeantes, comenta Francisco Jiménez Reynoso, investigador de la Universidad de Guadalajara:
“La evidente falta de coordinación entre autoridades federales y estatales puede ser una acción de orden federal perfectamente articulada y de espaldas al gobierno de Jalisco para evitar fallas o fugas de información”.
No descarta que el operativo en Tonaya, donde murieron los seis sicarios y varios federales resultaron heridos, en realidad sea una “visita sorpresa” para conocer cómo funciona la seguridad pública y conocer de cerca el crecimiento y arraigo de las bandas del crimen organizado en el estado.
Y sobre la posibilidad de un pleito entre fuerzas federales y autoridades estatales, Jiménez Reynoso indica que a las segundas “no les gusta que ocurra esto”, pues se conculca la “soberanía de las entidades federativas”.
Reacción torpe y tardía
El primer bloqueo del 25 de agosto fue el de Santa Paula, en Tonalá, donde un minibús de la ruta 615 fue secuestrado e incendiado. Asimismo, en Zapopan, sobre el cruce de Periférico y Mariano Otero, se reportó un enfrentamiento entre agentes municipales y un grupo armado. En Guadalajara, sobre Isla Ícaro, en su cruce con Isla Gomera, en Jardines del Sur, varios sujetos incendiaron una Chevrolet tipo Tahoe.
Algo similar ocurrió sobre la carretera Guadalajara-Morelia, en Tlajomulco, a la altura del poblado de Buenavista, donde ardieron varias pick ups. Ahí, un grupo de sicarios lanzó ráfagas al viento, según reporte de los policías locales. Una bala impactó en la cabeza a Eugenio González Paz, quien murió poco después.
Sobre avenida López Mateos y Periférico, cuatro vehículos fueron presa del fuego luego de que un grupo armado bajó a los conductores de sus unidades a punta de pistola. En el Zapote, en Tlajomulco y cerca del Aeropuerto Internacional de Guadalajara, unos pistoleros dispararon contra un camión de carga y después lo quemaron.
De acuerdo con la Procuraduría General de Justicia de Jalisco (PGJ), los municipios afectados por los 28 narcobloqueos fueron los de la zona metropolitana de Guadalajara, Puerto Vallarta, La Barca –en la salida al poblado de Briseñas, Michoacán–, Capilla de Guadalupe, San Ignacio Cerro Gordo, Jamay, Ciudad Guzmán, Tizapán, Tuxcueca, Unión de Tula, El Grullo, San Sebastián del Oeste y Tototlán, sobre la carretera que une ese municipio con Atotonilco.
Las autoridades de Jalisco ofrecieron una respuesta desarticulada y con muy poca información a la población en el momento y tras los bloqueos; el primero que dio entrevista a los medios de comunicación fue el titular de la Secretaría de Vialidad, Diego Monraz, que tenía pocos datos de lo que en realidad ocurrió la tarde del 25 de agosto.
Luego, desde Italia, el gobernador González Márquez subió a su cuenta de Twitter un mensaje para decir a sus seguidores que algunos bloqueos habían sido desactivados, aunque luego tuvo que recular. Alrededor de las 6:30 de la tarde, el secretario de Seguridad, Luis Carlos Nájera, habló de 22 narcobloqueos y se quejó de las autoridades federales por la falta de información en torno a los operativos.
Una hora más tarde le tocó el turno a Víctor Manuel González Romero, secretario general de Gobierno, quien tuvo que enfrentar a los reporteros que le demandaban información. Les expuso que en Jalisco estaba encendido el “código rojo”, en señal de alerta máxima y justificó la actitud de los federales quienes, dijo, estaban actuando con sigilo.
Para entonces el desconcierto era general en la zona metropolitana, donde las unidades de los agentes federales y del Ejército resguardaban el hospital Real de San José, en cuyas salas de emergencia eran atendidos los policías heridos en el rancho Amacuautitlán, municipio de Tonaya, en un encontronazo con miembros del CJNG, que perdió a seis de sus sicarios.
En la refriega cuatro federales más resultaron heridos. Según el comunicado 313 de la SSP federal, en el operativo de Tonaya –a unos 170 kilómetros al sur de Guadalajara– se utilizaron cinco helicópteros Black Hawk y otro tipo MI-17 y se derivó de reportes de inteligencia que advertían sobre la presencia de integrantes de la organización criminal.
Hasta la mañana de 28 de agosto sólo dos cuerpos de los pistoleros habían sido reclamados por sus familiares: Gerardo Ríos Pérez, de 25 años, y Mario Delgadillo, de 28 años, ambos jaliscienses, radicados en el municipio de Talpa de Allende.
En ese operativo el Ministerio Público federal aseguró dos rifles M-60, un fusil, una escopeta, cuatro lanzacohetes y otros tantos AK-47, dos pistolas cortas calibre 9 milímetros, 69 cargadores abastecidos para AK-47, cuatro cargadores abastecidos para AR-15; 20 cargadores de 38 súper, 15 granadas de fragmentación, cuatro cargadores de disco para AK-47, y 900 cartuchos de diferentes calibres.
Los titulares de la SSP estatal y de la PGJ, Luis Carlos Nájera y Tomás Coronado Olmos, respectivamente, destacaron que nunca se les notificó sobre ese operativo. La procuraduría se enteró cuando se solicitó la presencia del Ministerio Público en Tonaya para que diera fe de la muerte de seis pistoleros la tarde del 25 de agosto.
El alcalde de Tonaya, Roberto García Santana, a su vez, declaró que se enteró de lo que estaba pasando en su jurisdicción cuando vio el movimiento de helicópteros y escuchó los noticiarios.
Nájera dijo que se percató del enfrentamiento entre federales y delincuentes cuando se le informó a la SSP de la llegada de los uniformados heridos al aeropuerto de Guadalajara. Para entonces los delincuentes ya habían iniciado los narcobloqueos. Luego expresaría que el taponamiento de avenidas y carreteras tuvo como finalidad principal la huida de El Mencho. Finalmente la Procuraduría General de la Republica atrajo el caso y se puso al frente de las indagatorias.
Guerra de narcomensajes
El 27 de agosto apareció un comunicado en el sitio https://www.blogdelnarco.com un menaje del Cártel de Sinaloa en el cual la organización liderada por Joaquín El Chapo Guzmán presuntamente se deslinda del CJNG y de su líder, El Mencho.
En ese portal electrónico se han difundido mensajes contra el titular de la SSP estatal, a quien se acusa de proteger al Mencho, quien presuntamente se mueve en un helicóptero de la dependencia. Uno de esos mensajes decía: “Qué esperabas, Mencho, Tú y los Álvarez ya acabaron con Jalisco, lacras… Sabes que a los sinaloas no nos gusta eso. Atentamente, gente de Sinaloa”.
En septiembre de 2008 un grupo de uniformados denunciaron las supuestas ligas de Nájera con el hampa y con sicarios ligados a los cárteles de Sinaloa y del Milenio. En aquella ocasión, el gobernador González Márquez salió a defender a su colaborador y recalcó que las acusaciones eran calumnias (Proceso 1665).
En plática informal con Proceso Jalisco, el propio Nájera refutó esas aseveraciones. Dijo que lo podrán acusar hasta de “mujeriego”, pero nunca de narco.
Sobre la persecución al CJNG, el 9 de marzo último efectivos del Ejército detuvieron en la colonia Lomas Altas de la ciudad de Guadalajara al 85 y a Otoniel Mendoza, alias Tony Montana, como cabecillas de esa organización. En represalia, los sicarios organizaron 16 bloqueos en la zona metropolitana, sobre la carretera Guadalajara-Chapala y la Guadalajara-Nogales. En esa ocasión se comentó incluso que fue una cortina de humo para que El Mencho escapara (Proceso 1885).
Para Jiménez Reynoso, de confirmarse ese dato, la del pasado 25 de agosto sería la segunda ocasión que El Mencho se les escapa a los federales. No obstante, dice, lo que llama la atención es la total descoordinación entre autoridades federales y locales y la desconfianza entre ambas sobre quién está protegiendo a quién.
El día 27, el procurador Tomás Coronado y el alcalde interino de Guadalajara, Francisco Ayón, exigieron a las autoridades federales, cada cual por su lado, que al menos les avisen de los operativos de riesgo para “estar preparados” ante las reacciones violentas como los narcobloqueos del 25 de agosto y la madrugada del día siguiente.
Ayón dijo que, ante la falta de información, la Secretaría de Seguridad municipal aumentará la videovigilancia en las entradas a la ciudad. Coronado insistió en que las autoridades federales deben poner sobre aviso a las instancias locales cuando haya algún tipo de operativo. Una alerta previa, aseveró, permitiría realizar acciones oportunas.
Para el arzobispo de Guadalajara, cardenal José Francisco Robles Ortega, los narcobloqueos recientes son el resultado de una evidente falta de coordinación entre autoridades federales, estatales y municipales, pues no se apoyan ni aportan la logística o la inteligencia para prevenirlos. El purpurado, quien antes estuvo en la arquidiócesis de Monterrey, dijo también que la situación en Guadalajara cada vez se parece más a la de aquella ciudad.
El mismo 27 de agosto, en la cabecera municipal de La Barca, elementos de la PF capturaron a tres presuntos sicarios del CJNG y les confiscaron tres autos y varias motocicletas. Los detenidos, cuyas edades oscilan entre los 20 y 24 años, fueron identificados como Juan Pablo Arellano, José Antonio Aviña Guajardo y Ernesto Vázquez Estrada.








