Señor director:
Deseamos manifestar nuestra inconformidad con el contenido de la nota “Las culturas otomí y ñahñú en la Feria de Ixmiquilpan”,publicada en Proceso 1866 el 5 de agosto (página 72).
Creemos que un festival indígena no puede, por sí solo, proyectar ante el mundo a un municipio con tantas carencias como el nuestro. Por el contrario, dicho festival estuvo plagado de irregularidades y turbios manejos financieros. Sirvan de ejemplo las palabras del poeta Guillermo Velázquez, representante del grupo de sones arribeños “Los leones de la sierra de Xichú” (tanto a ellos como a otros artistas el gobierno de Cipriano Charrez les quedó a deber el 50% de sus honorarios):
Dejemos que sea la voz de Velázquez la que nos ilustre al dirigirse a Cipriano Charrez. “…decidimos incluir en nuestro programa algunos temas y contenidos que lo irritaron a usted tanto y de tal manera que, haciendo gala de un autoritarismo feudal y una estrechez de criterio impropios de un servidor público en el siglo XXI, ordenó que nos cortaran el audio, y hubo además una persona de su círculo más cercano que subió al escenario a decirnos que si no nos callábamos nos iban ‘a bajar’ (¡!)”.
Éste es uno de los varios desaguisados en que se vio envuelto el mencionado festival. Definitivamente, debemos creer que su reportero fue engañado; es decir, asistió a un municipio que no conoce y confía en la información que le proporcionaron el propio presidente municipal y Sonia López Olguín, su más cercana colaboradora dentro del gobierno.
Veamos. En primer lugar, Cipriano Charrez (CCh) no es un luchador social; es un político como otro cualquiera, y el pivote de sus acciones siempre ha sido la búsqueda del poder por el poder. Por otra parte, torpemente asocian al gobierno municipal con su organización política denominada Movimiento Indígena Otomí (MIO), lo cual confirma que con dinero público se está financiando aquella organización.
En la nota de referencia se hace mención del caudal de méritos académicos de CCh. Sin embargo, hoy se sabe que (en algunos casos) los estudios no matan la ignorancia y la soberbia. Con sus declaraciones, el alcalde pretende hacer creer que él es el non plus ultra y que a partir de su llegada al gobierno viene a iluminarnos con cultura y eventos de calidad. Miente una vez más, ya que el desarrollo de nuestro municipio, como otros, ha tenido espirales de avance y crecimiento, pero nunca antes habíamos estado bajo el gobierno de un enfermo de poder, similar a los dictadorzuelos de cualquier pueblo perdido al sur de África (Botswana, por ejemplo), cuya autoridad está basada en sus guardias pretorianas.
Así estamos en Ixmiquilpan, con un alcalde que no entiende razones, con policías vestidos de civil (aquí les dicen halcones), con un pésimo servicio de recolección de basura, alumbrado público muy deficiente, las calles llenas de baches; en síntesis: es una ciudad sumida en el caos y en la ingobernabilidad. Pero lo más preocupante es que la mayor parte de los conflictos son generados por el propio presidente municipal, polémico personaje especialista en encontrar un problema para cada solución.
En la nota, CCh habla de proteger la naturaleza. Pues no vemos cómo, si ni siquiera contamos con un relleno sanitario y las 80 toneladas diarias de basura son arrojadas a cielo abierto. Tampoco estamos de acuerdo en que su organización MIO es el motor del desarrollo municipal (¿?). No somos trágicos, pero tampoco queremos pecar de idealistas: El municipio que pretende proyectar el alcalde seguramente está en Narnia o en Disneylandia.
Dejemos que sean palabras del propio Guillermo Velázquez las que den fin a esta carta: “El profesionalismo de la persona responsable de la sonorización y de su staff frustró el absurdo intento suyo de silenciarnos, y yo por supuesto no le hice caso a las amenazas, que además de grotescas se me hicieron de pésimo gusto y absolutamente fuera de lugar, habida cuenta de que el contenido crítico de mis versos ni estuvieron dirigidos a Ud. en lo personal (no lo conozco ni en retrato) ni solamente al partido en el que Ud. milita, sino a todos sin excepción y a la clase política en general que tan degradada está (sic). A esa motivación obedece lo que canté esa noche y Ud., obnubilado y endiosado en la minúscula parcela de poder que provisionalmente habita, lo interpretó de la única manera a su alcance, dejándose llevar por su enojo hasta la desmesura de intentar censurarnos de modo tan visceral, tan mezquino y tan risible a fin de cuentas…”.
Atentamente
Armando Vigueras Maldonado
Armando_vima@hotmail.com
Ixmiquilpan, Hidalgo








