MÉXICO, D.F. (apro).- Paolo Gabriele, el mayordomo del Papa Benedicto XVI, será procesado por robar y difundir documentos secretos de la Santa Sede, junto con el técnico en informática Claudio Sciarpelleti, que también labora para el Vaticano.
Esta es la sentencia dictada por Piero Antonio Bonnet, juez instructor del Tribunal de Estado Vaticano, la cual fue dada hoy a conocer por el portavoz de la Santa Sede, el jesuita Federico Lombardi.
La sentencia especifica que el controvertido mayordomo del Papa, cometió “robo con agravante”. Mientras que el técnico Claudio Sciarpelleti, de 48 años de edad, fue acusado de “haber favorecido el robo con agravante y de violación de secreto”.
Sciarpelleti es un técnico en informática que trabaja para la Secretaría de Estado de la Santa Sede. Se comprobó que es amigo del mayordomo y, por lo tanto, se le empezó a investigar tan pronto se dio el escándalo de la filtración de documentos confidenciales pontificios, señaló Lombardi.
Y agregó que, inclusive, el técnico estuvo detenido una sola noche, pero se le puso en libertad ya que los magistrados consideraron que no era necesario mantenerlo encarcelado.
Con el mayordomo Paolo Gabriele no sucedió así. Él ha estado arrestado desde el pasado 21 de julio y así permanecerá durante todo el juicio, dijo Lombardi.
Este proceso penal, en el que intervendrán tres jueces, continuará después del 20 de septiembre, fecha en que vuelven a abrirse los tribunales del Vaticano.
Sobre Gabriele, el portavoz del Vaticano adelantó que le puede recaer una pena entre uno y seis años de prisión. Por lo pronto –dijo— ya fue sometido a dos exámenes periciales psiquiátricos, en los que se demostró que siempre estuvo plenamente consciente del robo de documentos, por lo que es un reo confeso.
Según la reciente sentencia del juez Bonnet, el mayordomo admitió haber cometido el delito a fin de “mejorar la situación eclesial que se vive en el interior del Vaticano y nunca para dañar a la Iglesia y a su Pastor”.
Sin embargo, la culpabilidad de Sciarpelleti aún no resulta del todo clara, y “es enviado a juicio porque sus testimonios han sido contradictorios y no se expresó con coherencia”. De ahí que actualmente se “encuentra en libertad, en suspensión cautelar, aunque recibe salario”.
El escándalo por los llamados Vatileaks se desató a principios de este año, cuando algunos medios de comunicación italianos empezaron a difundir cartas confidenciales de Benedicto XVI, en las que se dan a conocer hechos de corrupción y mala administración en el Vaticano.













