Señor director:
El 2 de agosto pasado monté en cólera debido a las trampas, latrocinios y abusos de Bancomer, “la joya de la corona” del español BBVA.
Ya me la habían hecho una vez y ni cuenta me di, hasta que el ATM en que realizaba un retiro emitió un recibo ¡agradeciendo mi donativo!
Juré que no me la harían de nuevo y poner mayor atención la próxima vez para detectar dónde está el engaño.
Para no entrar en engorrosos detalles, resulta que en la última pantalla, la que culmina la transacción, en la parte inferior derecha aparece un ícono grande en verde luminoso con la leyenda “continuar”, y abajito en letras pequeñas “con donativo de 5 pesos”, y en el lado opuesto de la pantalla, es decir, a la izquierda, en un mundo mayoritariamente diestro, un mugriento ícono en ámbar apagado con la leyenda “no deseo donar”.
Obviamente, la primera vez se va uno con la finta y selecciona el verde, pero ¿se imagina cuántos no caen una y otra vez en la trampa y estos abusivos regodeándose y parándose el cuello de cuanto dinero recaudan para sus muy particulares fines caritativos?
No estoy en contra de los donativos, pues de hecho aporto uno mensualmente para ayudar a niños necesitados; pero ¿por qué no Bancomer, empresa tan lucrativa como presume, dona ella de manera particular y deja de robarle a sus cuentahabientes? Estoy seguro de que responderán que ellos mismos donan otro tanto de lo que recaban. ¡Pues que donen el doble y punto! Sinvergüenzas descarados.
Atentamente
Raúl Gutiérrez y Montero
León, Guanajuato (ragutie@prodigy.net.mx)








