Durante el homenaje a Chavela Vargas en el Palacio de Bellas Artes, María Cortina expresó que la intérprete vernácula “a los 93 años se le dio la gana cantar en Madrid… Y cantó”.
Era sorprendente verla en el día a día, eternamente pensando qué iba a hacer en el escenario o fuera de él, comenta. Ante la sospecha de Yisela Ävila Vargas, sobrina de la cantante, Proceso le pregunta si es verdad que ésta no deseaba ir a España, lo cual niega:
“Ella tenía unas ganas inmensas de ir a Madrid, era su sueño. Para despedirse de su público. Se hizo todos los estudios médicos. El cardiólogo le dio permiso.”
–¿Usted es su representante?
–No, no soy su representante, sino su amiga.
–¿Qué va pasar con las regalías de sus últimos dos discos?
–No sé, hay que ver con Discos
Corason…
Se trata de Por mi culpa y La luna grande, homenaje de Chavela Vargas a Federico García Lorca, producidos por Mary Farquharson y Eduardo Llerenas (www.corason.com). Farquharson destaca que Chavela debía seguir produciendo para poder vivir, “el trabajo era su vida”. Aclara que la disquera no tuvo “nada que ver” con el viaje a España:
“Eso fue algo que ella quería hacer, iba cumpliendo sus deseos uno por uno, incluso antes de presentar en el Palacio de Bellas Artes La luna grande… había la mención del viaje de España primero. Sintió una responsabilidad moral para llevar esta pasión con Lorca a España. Tenía muchas ganas de despedirse de su público y sus íntimos amigos porque España fue muy importante para su vida, sobre todo en el último capítulo.”
En algún momento, dice, le preguntó de manera personal si quería ir a Madrid, “y puedo decir que sí quería ir”. Añade que María Cortina “promovió eso, junto con el joven cineasta Rubén Rojo”.
–Su familia comentó a Proceso que la intérprete no quería hacer el viaje.
–La familia no tenía contacto con ella desde hace mucho tiempo. Cortina era la persona que iba cada fin de semana a verla, y me consta que le dio mucho amor.
Por un contrato leonino, Chavela Vargas perdió las regalías de sus otros discos, por eso Corason la ayudó, entonces se le pregunta al ingeniero Llerenas qué sucederá con las regalías de los dos que realizó en Corason:
“Todas sus regalías se pagan desde el primer disco que hicimos, Por mi culpa, y la representante legal es precisamente María Cortina”, argumenta.
–¿Ella es su representante legal?
–Ante poder notarial. Ella es quien se ha encargado siempre de llevar todas las finanzas que Corason le proporcionaba. Era una situación casi mensual, que no es la costumbre, las disqueras pagan cada dos meses. En toda la parte de regalías correspondientes a los discos estuvo y está presente.








