MÉXICO, D.F. (apro).- El régimen del presidente sirio, Bashar al Assad, sufrió un nuevo descalabro tras la renuncia de su primer ministro, Riad Hijad, quien lo acusó de genocida y se sumó a los rebeldes que llevan ya 17 meses de insurrección.
Esta es la segunda baja importante en menos de tres semanas que sufre el régimen sirio, después de la muerte del ministro de Defensa, general Daud Abdelá Rajha, ocurrida en un atentado suicida contra la sede de Seguridad Nacional en Damasco, el pasado 18 de julio.
En esta ocasión fue el propio Riad Hijab quien decidió renunciar para sumarse a la rebelión, debido a los “crímenes de guerra y el genocidio” cometidos por el régimen de Bashar al Assad, por lo que es considerada la deserción de más alto rango desde el inicio de la revuelta siria.
En declaraciones en directo desde Jordania, Mohamed Otri, portavoz del exprimer ministro, dijo a la televisión Al Jazeera de Qatar que Hijab se encuentra en “lugar seguro” con su familia.
El pasado 6 de junio el presidente sirio encargó a Hijab, entonces ministro de Agricultura, formar un nuevo gobierno en mayo, después de las legislativas, pero huyó de Siria.
Hijab, quien desertó este lunes, dejará Jordania y se dirigirá a Qatar, según informes de la cadena de televisión al-Arabiya.
Antes que el primer ministro, tres oficiales de las informaciones políticas en Damasco, incluidos dos hermanos del clan del vicepresidente sunita Faruk al Chareh, desertaron el domingo 5 y huyeron a Jordania, según informó a la agencia AFP el coronel Kasem Sad Edin, portavoz del Ejército Sirio Libre (rebeldes).
El otro funcionario es el general Mohamad Ahmad Fares, de 61 años, quien se refugió en Turquía, según la agencia Anatolia.
De acuerdo con el diario gubernamental Techrine, Hijab todavía presidió el domingo 5 dos reuniones en el Ministerio de la Administración Local “sobre las medidas a tomar para reorganizar las regiones purificadas de grupos terroristas armados”, como llaman las autoridades a los opositores y rebeldes.
Por su parte, la televisión estatal siria informó que “Riad Hijab fue destituido de su cargo de primer ministro” y que Omar Ghalawanji, viceprimer ministro y ministro de la Administración Local, fue designado para “despachar temporalmente los asuntos de actualidad”.
La renuncia de Hijab ocurrió unas horas después de que un atentado sacudió la sede de la radiotelevisión oficial, principal arma de información del régimen, que dejó heridos leves pero no interrumpió la emisión de los programas.
Assad “ha perdido el control”: EU
Tommy Vietor, portavoz de la Casa Blanca, afirmó que la deserción del primer ministro sirio muestra que Bashar al Asad ha perdido el control de su país, y que su pueblo cree que sus días en el gobierno están contados.
“Los informes de hoy (lunes) de que varios altos miembros del régimen de Asad, incluido al primer ministro (Riad) Hijab, han desertado, son sólo el último indicio de que Asad ha perdido el control de Siria, fortaleciéndose las fuerzas de la oposición y el pueblo sirio”, dijo el funcionario estadunidense a la agencia AFP.
Añadió que la manera más rápida de “terminar con el baño de sangre y el sufrimiento del pueblo sirio es que Bashar Assad reconozca que el pueblo sirio no permitirá que continúe en el poder”.
Con Vietor coincidió Basma Kodmani, una de las portavoces del Consejo Nacional Sirio (CNS), principal coalición de la oposición, quien afirmó que Qatar, Arabia Saudita y Libia están entregando armas a los rebeldes sirios y que cada vez son más los desertores y civiles que toman las armas frente a la sangrienta represión de Al Assad.
Mientras tanto, la violencia no cesa en el país árabe, donde este lunes se registraron nuevos bombardeos y disparos de armas automáticas en varias zonas de la ciudad de Alepo, con un saldo de ocho civiles y un dirigente rebelde muertos, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).
El CNS también denunció una masacre por parte del ejército sirio en la provincia de Hama, que habría dejado alrededor de 40 muertos y 120 heridos, en su mayoría de gravedad. No obstante, el OSDH redujo la cifra de muertos a 11, incluidos cinco niños.
Según el organismo defensor de los derechos humanos, desde el inicio del levantamiento sirio, en marzo de 2011, a la fecha han muerto unas 21 mil personas.












