A lo largo de su carrera como entrenador de clavados, Jorge Carreón ha forjado a varios talentos y ahora tiene como pupila a Carolina Mendoza, atleta de 15 años que asiste a sus primeros Juegos Olímpicos.
La trayectoria de este coach tiene momentos agridulces. Él encauzó la cerrera de Tatiana Ortiz, quien lo abandonó para unirse al equipo de la china Ma Jin días antes de ganar la medalla de bronce con Paola Espinosa en plataforma sincronizados en Beijing 2008.
Ahora que Carolina irrumpe como un prospecto de gran potencial, aparece de nuevo Ma Jin, quien, según Carreón, está interesada en incorporarla a su grupo, en el que ya se encuentran Paola Espinosa, Rommel Pacheco, Dolores Hernández y Karla Rivas, entre otros clavadistas de excelencia.
Carreón sostiene que Tatiana, a quien impulsó al alto rendimiento, se marchó sin despedirse de él cuando estaba en pleno despunte de su carrera. Anteriormente, los hermanos Rueda le habían arrebatado a dos jóvenes prospectos: Jorge Martínez Vaca y Omar Zepeda.
Carreón dice en entrevista que ya se acostumbró a pulir talentos que luego le son arrebatados. “Esto es muy normal, no se acabará nunca y no hay manera de evitarlo. Siempre habrá entrenadores que tienen mejor relación con alguna autoridad, llámese delegación, estado, Comité Olímpico Mexicano o patrocinadores. Muchas veces he tenido buenos clavadistas, pero no conté con un buen respaldo.
“Tuve a Omar Ojeda, quien clasificó en la Copa del Mundo para los Juegos Olímpicos de Atenas con los parámetros establecidos por el Comité Olímpico Mexicano; de pronto decidieron que no iría. Hay gente como Jorge (Rueda), entrenador de renombre, que tiene la posibilidad de hablar directamente con Felipe Muñoz.”
Asegura que entiende a los atletas que llegan a sentirse desprotegidos y por ello buscan el respaldo de algún entrenador que les garantice una beca escolar por sus relaciones con el director de deportes de alguna universidad. Reconoce que en el pasado estuvo solo y dice que ya se ha relacionado con directores de los institutos del deporte estatales y con directivos del deporte en general.
Ahora las cosas han cambiado, afirma, y dice tener conocimiento de que Ma Jin y sus colaboradores se han entrevistado con su alumna Carolina Mendoza. Acepta el riesgo de ser despojado de un talento femenil por segunda ocasión, pero refiere que ya nada le espanta. “El que se lleven a mis prospectos no me hace ni mejor ni peor entrenador. No me preocupa tanto porque sé hacer clavadistas.
“Los mismos entrenadores que han formado campeones olímpicos, rusos, chinos y estadunidenses, me han felicitado más de una vez y he recibido ofrecimientos laborales de Estados Unidos, Canadá, Nueva Zelanda y Colombia”, dice.
Agrega que no se trata del dinero, pues de lo contrario ya se hubiera marchado. Ante todo, apunta, se encuentra su proyecto para desarrollar una escuela nacional de clavadistas y de entrenadores, así como consolidar al país como la segunda potencia mundial de clavados, sólo detrás de China.
“Tenemos todas las condiciones: las albercas del país y el apoyo de las autoridades. Sólo es cuestión de comparar a las mujeres chinas con las mexicanas. Las nuestras son, por mucho, más fuertes y rápidas; tienen esa garra característica de la mujer mexicana. En China se cuenta con todo un sistema de trabajo y es posible lograr que México sea la segunda potencia en esta disciplina. Mi siguiente objetivo es trabajar en eso.”
Pérdida de talentos
Además de padecer el “pirataje deportivo” por parte de sus colegas, Carreón fue despedido como coordinador del área de clavados del Centro Nacional de Desarrollo de Talentos Deportivos y Alto Rendimiento (Cnar), por no apegarse a las exigencias de la directora Montserrat Hernández. Con ello se interrumpió el proceso de 130 jóvenes clavadistas, excepto el de Carolina, quien se integró al equipo del entrenador Iván Bautista, en el Consejo Estatal para el Fomento Deportivo y el Apoyo a la Juventud de Jalisco (Code), en Guadalajara.
Carreón estima que por el problema en el Cnar se perdieron por lo menos 90 prospectos que hoy podrían figurar en los primeros planos de los clavados. Actualmente trabaja con 30 alumnos, algunos de los cuales logró rescatar de su anterior proyecto.
Tras el cese de Montserrat en mayo de 2011, Carreón retomó su cargo y también regresó la juvenil Mendoza –en diciembre pasado-, quien en febrero del año en curso sorprendió al quedar en el quinto sitio de la Copa del Mundo, en Londres, para asegurar su pase olímpico en plataforma 10 metros y con ello dejó fuera a la propia Tatiana, al grado de orillarla al retiro.
“Cuándo iba a imaginarme que una de mis niñas competiría contra Tatiana en un selectivo mundial por una plaza olímpica. Son cosas del deporte que te da esa posibilidad de revancha y de demostrar que el trabajo que estamos haciendo es bueno.”
Es una ironía de la vida, dice, al reconocer que Tatiana cumplió su ciclo. “Hizo algo cuando muchos no confiaban en ella. Me acuerdo que cuatro años antes de Beijing fui a la Conade para solicitar que la apoyaran. Hablé con Rodrigo González –subdirector de Calidad para el Deporte en la Conade durante el sexenio foxista–, pero me lo negó: ‘Tatiana nunca va a hacer nada en su carrera’, afirmó”.
Ortiz empezó a ganar durante todo el ciclo olímpico. “Desde los Juegos Centroamericanos y del Caribe y fue medallista en los Juegos Panamericanos. Por el grado de dificultad de sus clavados se ubicó dentro de las cinco mejores del mundo, en tanto que Paola ya estaba en ese nivel. Entonces juntabas a las dos y claro que tenían que dar un buen resultado, como ocurrió. A final de cuentas logró lo que muy pocos deportistas: una medalla olímpica”.
–¿Quiénes influyeron para arrebatarle a Tatiana?
–En esos niveles influye todo el mundo. Estoy seguro de que por varios lados la abordaron: ‘vente para acá, te metemos al sincronizado, te conseguimos becas, universidad, patrocinios y esto más’. Pero hay formas.
“Nosotros trabajamos con miras a que el atleta llegue a los juegos olímpicos. Lo que ha pasado es que no tenemos una estructura en clavados. En todos lados hay un director técnico y un director nacional para que en el momento que un muchacho se desarrolle pase al siguiente nivel. Aquí eso no está bien establecido, pero si Tatiana viene y me dice que le están ofreciendo la oportunidad de tirar con Paola y de ir a Juegos Olímpicos, ni modo que me negara.”








