Sebastián del Amo tardó 12 años en terminar El fantástico mundo de Juan Orol. Seis los dedicó a la investigación del personaje, el cineasta español Juan Orol, y los otros seis en escribir y perfeccionar el guión, rodarlo y editarlo.
Le pareció interesante la biografía del realizador de Madre querida y Siboney:
“Tuvo una vida de película y qué mejor manera que hacerle un largometraje en homenaje, a quien injustamente ha sido considerado el peor director de la historia del cine mexicano, y además agregar una ofrenda al cine mexicano en blanco y negro.”
Destaca que Orol no tenía ninguna pretensión con su cine:
“Es decir, no pretendía rodar cine de arte, sino hacer negocio. Es como el antecesor del videohome, se mantuvo vigente filmando sesenta y tantos años.”
Además, considera que Orol es un eje fundamental para comprender el cine nacional, porque “¿Cómo se puede entender al séptimo arte mexicano sin la estética del cabaret? No se puede. Él es uno de los precursores”. Según Del Amo, Orol trajo la música cubana a la imaginería popular mexicana:
“Sobre la presencia de Pérez Prado, Celia Cruz y otros artistas cubanos en México, él tiene mucho que ver con eso”.
Y finalmente, Del Amo destaca que Juan Orol, como director, “resaltó a las rumberas que bailan de locura, que estaban muy guapas” y se atrevió “a ponerlas a cuadro, a ver qué pasa”.








