Todo el archivo Selser, en la Universidad del DF

La obra del intelectual argentino Gregorio Selser es referencia obligada para entender la historia política de América Latina. Bastaría su libro Sandino, general de hombres libres, que abrió los ojos a toda una generación mientras la dictadura monárquica de los Somoza se solazaba en Nicaragua. Ya en México, Selser se integró a la vida del país y continuó su labor incansable. Proceso tuvo acceso a su acervo, que forma parte del Centro Académico de la Memoria de Nuestra América, en clasificación por la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.El lunes 2 de julio se cumplieron 90 años del nacimiento de Gregorio Selser, periodista e historiador argentino que para los especialistas en la historia política de Latinoamérica es referencia obligada.
Meticuloso, ordenado, sistemático, Selser creó y fue construyendo día con día un archivo completo de los sucesos sangrientos y dolorosos de su propio país, pero simultáneamente logró navegar por el intrincado mapa geográfico de los golpes militares, dictaduras, sistemas de tortura, guerra de guerrillas e intervenciones de prácticamente todos los países de la región.
Todo ese inquietante material se encuentra en el Centro Académico de la Memoria de Nuestra América (Camena) de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), creada por Andrés Manuel López Obrador durante su gestión como jefe de gobierno capitalino. Su responsable general es Beatriz Torres Abelaira, quien es apoyada por la editorialista Ana María Sacristán y Bettina Gómez Olive, encargada de la clasificación. Dice Torres a Proceso:
“Estamos tratando de manera modesta de hacer un homenaje a Selser con fotos de la familia, y le hemos pedido textos a una serie de personas como Juan Gelman, Adolfo Gilly, Sergio Ramírez.”
Originalmente la familia Selser trató de que el archivo saliera a Europa con la idea de que le dieran mayor valor a los papeles y a los libros, pero no sé logró vender por múltiples razones, y finalmente se empezó a buscar en México, y Raquel Sosa, secretaria de Desarrollo Social del gobierno capitalino de López Obrador, amiga de Selser, actuó de inmediato. Fue así como el ingeniero Manuel Pérez Rocha, rector de la UACM, se hizo cargo de la compra del fondo documental, pero toda la gestión se hizo a través de la Unidad de Bibliotecas en 2005.
Torres, nacida en Chile, llegó a México como exiliada. Explica que trabajó en la Casa de Chile:
“Estuve casada con el jefe del Partido Comunista chileno en México y América Latina, y ahí estaba todo el seguimiento de la historia de Chile y todo lo que se hacía en la Casa de Chile. Y cuando vino la transición había que entregar la casa y decidimos donar todo a la UAM Xochimilco en donde nos manifestaron su interés. Y pregúntame ahora dónde está ese archivo, porque en la biblioteca UAM-Xochimilco no está.
“Así que el asunto de la memoria fue dado por el fragor de la lucha, y como conocí muy bien a Gregorio, me dije: eso sí debe de estar donde tiene que estar. La universidad fue receptiva y se aceptó que estuviera en el Colegio de Ciencias Sociales porque el archivo no puede estar en una biblioteca.”
Pero no sólo se encontraba ahí el archivo documental sino el archivo personal: el original del célebre libro de Selser, Sandino, general de hombres libres, la cronología, proyectos de libros, toda su correspondencia, los originales de sus artículos, un tesoro entero que se adquirió en 2007, por lo que se tiene el archivo completo.
Aunque casi no hay libros:
“Él tenía en su casa de Argentina 14 mil 500 volúmenes. En 1976, con el golpe militar, apareció en una de las listas negras de muerte y lo lograron sacar a Panamá, ese dato lo da increíble Orlando Letelier. Todo eso está contado por Marta, esposa de Gregorio. Pero estaba la familia y había que hacer corte de caja, y la verdad la mejor oferta fue la de México. Aquí produjo lo inimaginable y obtuvo el reconocimiento de quienes lo rodean, sus archivos los hizo aquí.
“Porque para ganarse la vida en Argentina estuvo 30 años trabajando en el periódico La Prensa, que era totalmente conservador, y jamás le dieron la oportunidad de escribir artículos de opinión. Lo tenían cubriendo accidentes viales. Eso lo escribía en 15 minutos. Él se dedicaba a hacer su propio acervo, y empieza a viajar y empieza a ser el gran especialista para las relaciones de los Estados Unidos con América Latina; se estudia más a Selser en Estados Unidos que en la región. Gregorio hablaba de su vida en México como su ‘sobrevida’, aquí se convirtió en el referente, en la autoridad, en el gurú.”
Y es que la biblioteca fue comprada por Flacso en México, y el archivo documental venía escondido en los libros. El fondo se encuentra en espacios con refrigeración especial y cuidadosamente organizado por  los especialistas que trabajan en él.
La segunda biblioteca que hizo con cerca de 5 mil volúmenes Selser la vendió a la Secretaría de Relaciones Exteriores:
“Esto nos lo ha dicho Mercedes de Vega; es el fondo más consultado.”
Lo que realmente tiene son todos los recortes, el archivo personal, todos los libros producidos por él. Ahí están su máquina de escribir, su última agenda que señala con letras grandes la palabra enfermedad y las cartas que dejó para su familia y Carlos Payán para que le ayudara a su familia con las cuestiones judiciales antes de que Selser se tirara por la ventana de su departamento (ver recuadro).
El acceso es libre, no hay claves, no hay dificultad para consultar el material que ya está digitalizado, lo único que se necesita es interés, dice Torres, y agrega:
“No todos los vientos son favorables y no todo ha sido fácil, siempre hay incomprensión, rechazo y otras cosas, pero el proyecto vale oro y por ello invité a Ana María Sacristán a colaborar en un proyecto editorial.”

Los amigos de Gregorio

Para el aniversario del natalicio de Selser, múltiples escritores participaron con textos para homenajearlo, entre ellos el poeta argentino Juan Gelman, que como una insignia lo exalta:
“Lo conocí en 1955 por las páginas de Sandino, general de hombres libres. Ese libro me marcó: como muchos de mi generación que militábamos en la izquierda, nunca había oído mencionar al general libertario, ni su gesta, ni las características de su lucha. Con pluma magistral y conocimiento profundo, Gregorio Selser dio a conocer un tramo de la historia latinoamericana que nos daba fundamento y sostén. El poder y el reformismo no lo ocultaban por azar.
“Así fue la vida de Gregorio: un trabajo lúcido y paciente de rescate de todo aquello que alimenta la causa de la libertad y la justicia en Nuestra América, de desvelamiento implacable de las maniobras y mentiras de sus opresores locales y extranjeros. Nunca se rindió a la fatiga en ese empeño que plasmó en más de 40 libros, innumerables artículos, conferencias y entrevistas. Con su compañera Marta, construyó a lo largo de muchos años el archivo más completo que existe sobre América Latina, una joya para historiadores e investigadores, cuyo fulgor seguirá vivo mucho tiempo todavía. Me pregunto si Gregorio Selser en realidad ha muerto.”
El novelista y exvicepresidente nicaragüense Sergio Ramírez escribió el 29 de junio último:
“Un apóstol de la historia:

“En mi adolescencia, la historia de Sandino se contaba a través de dos libros: Sandino o el Calvario de las Segovias, firmado por Anastasio Somoza García, pero que en realidad había sido escrito por oficiales letrados de la Guardia Nacional con base en documentos secuestrados después de la muerte del héroe y adulterados; y Sandino, general de hombres libres, de Gregorio Selser, sólo que aquel de Somoza era oficial, y el de Selser clandestino. Un monumento de narración que había costado a su autor años de trabajo, resucitando viejas notas de prensa y papeles igualmente viejos para reconstruir el retrato de Sandino, su gesta, su época, y la huella subterránea que las hazañas de un puñado de nicaragüenses pobres, auxiliados por valientes de otras nacionalidades, habían llevado adelante a brazo partido en las montañas de las Segovias entre 1927 y 1933, en defensa de la soberanía y el decoro de un pequeño país ocupado.
“Una historia que Selser completó en El pequeño ejército loco, otro de sus libros claves sobre aquella gesta.
“Selser fue para mí por muchos años una figura enigmática y bastante legendaria. Un periodista argentino que desde la lejanía de Buenos Aires se había ocupado de un trance crucial de la historia de Nicaragua (regida entonces por una dictadura fundada por el asesino de Sandino) y que se había dedicado a aquella tarea por convicción, y por amor. Un amor correspondido por sus lectores clandestinos, que escondíamos la tapa de sus libros bajo forros de papel de empaque, pero que nos formamos en su lectura, aleccionadora como pocas. Desde lejos, Selser nos enseñaba nuestra historia. Después vinieron los albores de la revolución, nos conocimos, fuimos amigos, y aprendí de su sencillez y de su humildad, la capa transparente que envolvía sus convicciones siempre intactas.
“Gregorio Selser: qué fortuna para Nicaragua, y para América Latina, que haya existido.”
Otros archivos

Además del archivo de Gregorio y Marta Selser, en el Camena de la UACM hay mucho más material sobre América Latina. Lo resume así Beatriz Torres Abelaira:
“La primera donación que recibimos fue de Carlos Fazio sobre la Iglesia y TLC y los archivos que acumuló durante el tiempo que trabajó en Proceso, espero que un día nos dé lo que tiene sobre Los Tupamaros en Uruguay.
“Pegadito llegó también el archivo de Raquel Gutiérrez en Bolivia y de los cuatro grupos guerrilleros de finales de los ochenta y principios de los noventa, que tal vez sería mejor denominarlos grupos políticos armados  y que lograron que se conformara en la cámara de diputados de aquel país una comisión de derechos humanos. Ella misma trajo el archivo en una bolsa de mandado que tenemos guardada.
“Ella, una mexicana en tierra boliviana que se trató de suicidar en dos ocasiones durante la tortura que sufrió. Es un acervo pequeño pero es muy especial, porque es el rescate de la memoria de una mexicana en Bolivia.
“Paco Ignacio Taibo II donó el material que utilizó para la biografía del Ché Guevara.
“Está el archivo completo de Blanche Petrich sobre la guerra en Centroamérica.
“También material de la Organización HIJOS México, así como el archivo del general José Francisco Gallardo Rodríguez, la documentación de Amnistía Internacional, el juicio y lo que él reunió sobre el papel del Ejército en México.
“Además, el fondo con el archivo del grupo Sol y de Nancy Cárdenas sobre diversidad sexual, transgénero y material sobre la lucha de los homosexuales en América Latina.
“Y el archivo de terror de Paraguay, la Operación Cóndor, que lo tenemos fotografiado y digitalizado; en Paraguay no está clasificado, y como era un archivo de policía estuvo mucho tiempo abandonado. Se robaron mucho material, pero logramos obtener muchísimo. Son más de 7 mil documentos, entre lo que tenemos todo sobre el asesinato de Somoza, material de agentes infiltrados del MIR chileno en Paraguay. Además de 24 horas de entrevistas.”