Antonio Alatorre (1922-2010) es uno de los grandes críticos literarios mexicanos. Dirigió revistas importantes como Pan, junto con Juan José Arreola y Juan Rulfo, así como la Revista Mexicana de Literatura con Emmanuel Carballo y Carlos Fuentes. También coordinó Historia Mexicana, y la Nueva Revista de Filología Hispánica. Además escribió estudios eruditos sobre filología y crítica literaria, entre los que destacan Enigmas ofrecidos a la casa del placer de Sor Juana Inés de la Cruz, Ensayos sobre crítica literaria, y Los 1001 años de la lengua española, quizá su texto más conocido. Asimismo sobresalen los ensayos El sueño erótico en la poesía española de los siglos de oro y Sor Juana Inés de la Cruz a través de los siglos 1668-1910.
Entre sus conocidos se sabía que Alatorre guardaba una novela que revisaba continuamente. A su muerte se descubrió la historia no terminada, en dos versiones. Una incipiente y fragmentaria. Otra más compleja, además de varias copias con anotaciones. Sus hijos la revisaron y ahora la dan a conocer para, como se escribe en la advertencia, honrar “… la implícita voluntad de su padre de preservarla”.
La migraña (Fondo de Cultura Económica. Col. Letras Mexicanas. No. 143. 93 pp.) inicia cuando Guillermo, un hombre adulto, recuerda su adolescencia. La historia la cuenta intercalando el tiempo presente con el pasado. Así se sabe que el protagonista fue un seminarista que deseaba disfrutar de la naturaleza y del contacto humano, pero su formación católica se lo impedía. Hasta que las continuas neuralgias le permiten verse a sí mismo de otra manera.
En La migraña Alatorre trata de la contradicción entre la moral y el deseo. El sujeto desde su nacimiento se ve afectado por la imposición de normas y reglas para conducirse. La exigencia lleva a que niegue todo aquello que trastoque lo estimado como bueno. En el caso de los religiosos el mandato es mayor por estar sometidos a una ética regulada por la congregación. Ante esto algunos entran en conflicto entre lo que se quiere y lo que se debe. En esa lucha pueden sucumbir e integrarse, o rebelarse. En el caso que presenta Alatorre el protagonista, al verse afectado por la migraña, en los momentos preliminares llamados auras, llega a un estado de percepción de sí mismo en donde se percata de su escisión: el seminarista contenido y el adolescente gozoso. Reacciona entonces y se acepta como el ser hedonista que es.
La migraña es una espléndida novela escrita con gran maestría, que ahonda en el alma del adolescente alborozado. Lamentablemente los hijos de Alatorre intentaron terminarla, agregando unas cuantas oraciones torpes, escritas con cursivas, que rompen con la intensidad del final, porque supusieron que los puntos suspensivos del original indicaban que estaba inacabada. Sin embargo, una lectura cerrada de la historia permite darse cuenta de que esas frases no eran necesarias.








