A pesar de que Aristóteles Sandoval recibió el apoyo de las iglesias evangélicas en su campaña por el gobierno del estado –como lo denunció formalmente el aspirante panista a la alcaldía de Guadalajara, Alberto Cárdenas–, el investigador Juan Diego Ortiz señala que la Iglesia católica, uno de los principales apoyos del panista Fernando Guzmán, no se alejará del poder público en el sexenio que viene, ya que su jerarquía el gobernador electo son pragmáticos y se necesitan mutuamente.
El regreso del PRI al gobierno de Jalisco y a la Presidencia de la República no cambiará la relación del Estado con la Iglesia, afirma el director del Centro de Estudios de Religión y Sociedad de la Universidad de Guadalajara, Juan Diego Ortiz.
Señala que históricamente la jerarquía católica ha sabido acomodarse a las circunstancias y esta vez no será la excepción, ya que siempre ha tenido buenas relaciones con el PRI y el PAN, aunque en la reciente elección de gobernador le apostó al candidato de Acción Nacional, Fernando Guzmán Pérez Peláez, por prioridad doctrinal.
Enfatiza que el gobernador Emilio González y el cardenal Juan Sandoval Íñiguez se identificaron tan plenamente que no les importó la separación constitucional de poderes: “Estamos hablando de dos personalidades impulsivas políticamente y que no cuidaron las formas: se sintieron tan a gusto en su relación que no les importó violar la Constitución con todo lo que ocurrió durante estos seis años”.
No obstante que el panista Guzmán haya perdido, el investigador sostiene que llegará el punto en que la Iglesia y el gobernador electo emanado del PRI, Jorge Aristóteles Sandoval Díaz, volverán a cruzarse en el camino.
“Son dos poderes que se necesitan –comenta Ortiz–; en ese sentido a ninguno de los poderes les conviene la tensión, y menos el rompimiento. Habrá necesariamente diálogo y acuerdos para que ambos puedan beneficiarse de esta coyuntura en Jalisco.”
Explica que, por necesidad política, el PRI le abrirá las puertas a la jerarquía católica para obtener su respaldo y legitimarse, como tantas veces ha ocurrido a nivel nacional, si bien por ahora no se perciben grandes cambios sustanciales porque la Arquidiócesis de Guadalajara se encuentra en transición con su nuevo arzobispo, el cardenal José Francisco Robles Ortega, quien no tiene mucho margen de maniobra y es menos protagónico que Sandoval Íñiguez.
Para el especialista, el arzobispado es conservador y está ligado al poder y las élites económicas, por lo que se muestra poco atento a los sectores pobres y marginados.
En los últimos 25 o 30 años, señala, el poder de la Iglesia católica en México se concentró en la generación conocida como “el Club de Roma” y a la cual pertenecen Sandoval Íñiguez, Norberto Rivera Carrera, Onésimo Cepeda, Emilio Berlié y Francisco Barragán.
Ahora, explica, “hay un relevo generacional… pero eso no se ha traducido en un intento de darle a la Iglesia nuevo rumbo, nueva identidad, o por hacer cambios sustanciales en su manera de ser y por recuperar lo que se ha perdido”.
Las mismas demandas
En el sexenio de Aristóteles Sandoval no se dejará de apoyar a la arquidiócesis, sostiene el investigador, ya que la Iglesia continuará reclamando los recursos económicos que la Secretaría de Desarrollo Humano le ha entregado mediante organizaciones sociales afines.
Igualmente, prevé que los jefes de la Iglesia católica presionarán de nuevo al Congreso estatal para que valide la reforma al artículo 24 de la Constitución en materia de libertad religiosa que aprobó el Senado e insistirán en que la educación pública se abra a la instrucción religiosa.
En opinión del investigador, para la Iglesia católica “la mejor manera de recuperar presencia e influencia es a través del sistema educativo… y ésa es tal vez una de las demandas en las que va a volver a insistir localmente”.
Si bien González Márquez fracasó en su intento de entregarle 90 millones de pesos a la arquidiócesis para construir el Santuario de los Mártires, Ortiz considera que su gobierno pudo continuar financiándolo a cuentagotas y “por debajo de la mesa”.
“¿Que si Aristóteles va a financiar la conclusión de la obra? Yo insisto: por su naturaleza pragmática, es posible que vaya también accediendo a ese tipo de demandas, en donde los recursos son difíciles de detectar. No dudo que en un momento dado pueda comprometerse a ello”, agrega.
Ortiz resalta que ante la reticencia de la arquidiócesis para respaldar a Aristóteles Sandoval, éste consiguió el apoyo de las iglesias evangélicas. En ese sentido, observa, el gobernador electo puede utilizar a las otras congregaciones para presionar al clero diocesano y sentarlo a dialogar.
Esta alianza con los evangélicos “fue un desafío al Arzobispado de Guadalajara, fue un desafío a Juan Sandoval, al propio Francisco Robles, pero una vez resuelto el conflicto poselectoral y ya (con Aristóteles Sandoval) en el poder, ambos van a converger por sus necesidades políticas”, insiste Ortiz.
La cercanía del PRI con las iglesias protestantes en la campaña fue denunciada por el candidato del PAN a la alcaldía de Guadalajara, Alberto Cárdenas Jiménez, quien solicitó la anulación de la elección en ese municipio ante las autoridades electorales. El equipo del aspirante estimó que en Jalisco hay mil 247 de esas iglesias con 142 mil miembros en edad de votar.
Juan Diego Ortiz añade que sin duda la llegada de Aristóteles Sandoval hará sentir más protegida a la Iglesia la Luz del Mundo, pues el distrito donde se ubica es un bastión del PRI desde los años ochenta del siglo pasado.
“Respeto político”
Jorge Ramírez Carrillo, asesor del Semanario de la Arquidiócesis de Guadalajara, señala que la Iglesia católica no le ha dado patente de corso a ninguno de los aspirantes que resultaron electos y su actitud hacia los nuevos gobernantes es más bien expectante.
Sin embargo, resalta que las demandas de la Iglesia católica son las mismas del sexenio pasado y procurará que se plasmen en reformas legislativas: “protección de la familia, libertad en materia religiosa, educación y acceso a medios de comunicación”.
Y comenta: “Entrarle a la discusión del Estado laico, que no sea un espantajo, sino que sea una relación de libertades donde respeta los límites la Iglesia, pero también el Estado respete los límites”.
En este sentido, Ramírez Carrillo admite que a la jerarquía católica le preocupó el acercamiento de las iglesias evangélicas con Jorge Aristóteles Sandoval durante la campaña y por ello expresaron su rechazo en un artículo editorial del Semanario.
Personalmente, Ramírez no cree que con el nuevo gobierno se establezca una relación como la que construyeron González Márquez y el cardenal Juan Sandoval Íñiguez, porque la actitud del nuevo arzobispado es de respeto a las expresiones políticas.
A diferencia del académico de la Universidad de Guadalajara, quien señaló una afinidad doctrinal entre los gobiernos del PAN y la jerarquía católica, Carrillo Ramírez explica:
“Digamos que la Iglesia católica no tenía una afinidad manifiesta con el PAN, pero si analizas el discurso, los candidatos hacían parecer que sí la había. Era más una actitud de los candidatos diciendo: “Yo soy más cercano a las posturas de la Iglesia”, que decirlo la Iglesia, porque sabían que el cardenal Francisco Robles nunca se iba a manifestar a favor de ellos.”
Precisa que la arquidiócesis les envió un cuestionario a todos los aspirantes para conocer sus posturas y sólo contestaron Enrique Alfaro, el perredista Fernando Garza y el panista Fernando Guzmán Pérez Peláez, quienes manifestaron respuestas similares sobre el respeto a la vida.
Finalmente, el asesor concluye que México todavía busca entender qué es la laicidad, pero agrega que definitivamente ésta no es que el Estado y la Iglesia estén siempre en controversia. l








