Señor director:
Le agradeceré publicar la presente carta, dirigida al rector de la UNAM, José Narro Robles.
Doctor Narro: A todos los mexicanos nos quedó claro lo que usted hace cuando el IFE informó que la UNAM se encargaría de realizar un proceso de auditoría al PREP para las elecciones del 2012. Es más, en la página web del IFE se encuentra dicho convenio (número 30863-87-16-1-12), donde usted firma como testigo de honor.
Sin embargo, ante las diversas inconsistencias e irregularidades de dicho programa informático detectadas por especialistas del país y del extranjero, es necesario que usted informe a la nación acerca de cada una de las anomalías que los ciudadanos han difundido y que en este momento son públicas. No es algo menor lo que se está decidiendo en el país, y la UNAM no puede quedar en duda. A nadie conviene que se afecte el prestigio de esa casa de estudios, incluso a nivel internacional.
Es su responsabilidad informar, pues dada la posible usurpación del poder, la UNAM estaría avalando algo así como un golpe de Estado.
Ya mucho se ha venido restando a la ciudadanización del IFE como para que ahora también la UNAM contribuya a su pérdida de autonomía. Por ello, no es posible escudarse en la confidencialidad de la información. No puede permitirse que esto lo decidan tan flagrantemente el IFE o quienes están detrás, los partidos políticos.
La UNAM hizo un trabajo, una auditoría de software pagada por el IFE, es decir, con el dinero de los mexicanos. Seguramente muy bien pagada, por lo cual no estaría por demás que nos informara de los montos, a menos que se pretenda obligarnos a acudir a los mecanismos de rendición de cuentas.
Según el IFE, la universidad, “como parte de las actividades técnicas de la auditoría de software practicadas (…) realizó la revisión del código fuente del sistema del PREP 2012, que incluyó la inspección de más de 260 mil líneas de código, es decir, de las instrucciones que las computadoras deberán seguir para capturar, agrupar y hacer públicos los resultados preliminares que se registrarán en los 300 centros de acopio y transmisión de datos ubicados en los consejos distritales del país (…) llevó a cabo pruebas técnicas para comprobar que los resultados de la operación del PREP son consistentes con la funcionalidad que deben cubrir. Se verificó la integridad en el procesamiento de la información y la generación de resultados electorales preliminares, conforme a la normatividad aplicable. Se evaluaron satisfactoriamente aspectos de disponibilidad, confidencialidad, integridad, seguridad, confiabilidad y control de acceso”.
Por lo tanto, ante las posibles irregularidades del PREP avalado por la UNAM, es necesario aclarar si estamos ante una universidad que hace auditorías deficientes; si fue usada por el IFE para dar legitimidad a un programa informático con defectos, voluntarios o involuntarios, o si son perfectamente explicables dichas anomalías.
Lo que no se vale, lo que no estamos dispuestos a aceptar, es que se escuden en fallas humanas, cuando las evidencias son distintas, ni amparase en la cláusula de confidencialidad del convenio. En todo caso, que la nación se lo demande.
Atentamente
Javier Tolentino García








