Acerca de Las parteras tradicionales

Señor director:

 

Mucho agradeceríamos a usted publicar la siguiente carta (desmentido, aclaraciones y petición), surgida de unos comentarios que publicó la articulista Marta Lamas en la sección Palabra de Lector de Proceso 1861.

Los hechos fueron así: El pasado 3 de abril recibimos en nuestras instalaciones a una comisión de la Escuela de Parteras Profesionales de Guanajuato, que se llama CASA, por una petición que ellas mismas nos hicieron para presentarnos su proyecto. Durante más de dos horas las escuchamos, expusimos cómo es nuestro modo tradicional, y también respondieron a nuestras preguntas.

El desmentido. Marta Lamas señala que en las oficinas de nuestra organización “muchas parteras” del estado de Chiapas “mostraron gran interés en el proyecto de becas”. Falso. En la reunión con CASA sólo estuvo una comisión integrada por las dos personas que hoy suscribimos esta réplica más un asesor, además de las comisiones de CASA. Y aunque las directivas de CASA insistían en que les diéramos nuestra opinión personal (tal vez no sepan que en una organización indígena las comisiones no dan opiniones personales), no se las dimos ni mostramos ningún interés en sus becas, como no fuera para aclararnos en sus informaciones qué nos daban, porque para eso nos pusieron en nuestros cargos y fuimos comisionadas por nuestras compañeras y compañeros.

Las aclaraciones. El argumento de los buenos pagos como la gran ventaja de su proyecto, en la reunión lo estuvieron reiterando, pues volvían y volvían a ese tema. La señora Lamas dice también que el modelo pedagógico de esa escuela “recupera muchas de las prácticas indígenas”. A lo mejor es así, pero en su larga presentación las de CASA nunca nos mencionaron en concreto ninguna.

Al finalizar su visita, las directivas de CASA respondieron muy clarito lo que para ellas se puede lograr en el tema de las parteras tradicionales. Dijeron que a las parteras tradicionales está muy canijo que el gobierno las reconozca y que, ante ello, lo mejor es abrir una escuela de formación para sus hijas o sus nietas (autorizada por el gobierno) para que pudieran trabajar en paz y además recibir un sueldo del gobierno. Así dijeron. Al preguntarles si eso equivalía a decir de lo perdido lo hallado, respondieron: “exactamente”.

Es claro para nosotras que la solución para algunas personas, a lo mejor de buena fe, está en que aceptemos nuestro sacrificio cultural a cambio de que, según dicen, las parturientas mejoren su atención y las parteras ganen su buen sueldo. ¿Por qué? Porque así camina hoy el tiempo, el tiempo del gobierno.

Pero ya que se habla del tiempo, más allá de nuestros derechos humanos, tal vez a las de CASA se les pasó ajustarlo a lo posible real. Ellas mismas declaran que apenas quedan 23 mil parteras en el país para un universo de más de 100 mil comunidades, y que por eso surge CASA. Sin embargo, a pesar de los apoyos privados y gubernamentales recibidos y convocados para el desarrollo de su modelo de trabajo, como dicen ellas, en sus 13 años de vida sólo han salido de CASA 60 técnicas.

A ese paso de alumnas graduadas, se requerirían algo así como 5 mil años para apenas alcanzar la cantidad de parteras tradicionales que hoy existen en el país, y 20 mil años, el doble del tiempo de la historia conocida de la humanidad, para cumplir su meta de dar cobertura universal de una partera profesional en cada comunidad del país.

¿No sería más verdadero, fraterno, o por lo menos con cierta realidad, que se proponga luchar por que las 23 mil parteras que ya hay vivan, y con ellas su sistema que, además, es aquel en el cual nacen las bases culturales de nuestro México?

Ponemos a disposición de Marta Lamas los audiovisuales que tomamos o su versión estenográfica en caso de que tenga dudas sobre las citas que hacemos.

Es toda nuestra palabra.

Atentamente

Sebastiana Hernández Intzin, presidenta
de OMICH y partera indígena tradicional; y Micaela Icó Bautista, técnica en Medicina Indígena Tradicional

Avenida Salomón González Blanco número 10, Colonia Morelos San Cristóbal de Las Casas, Chiapas
Teléfono: 01-967-6785438
omiech@hotmail.com

 

 

Respuesta de Marta Lamas

 

Señor director:

 

Le agradeceré la publicación de esta respuesta:

Estimadas Sebastiana Hernández Intzin, presidenta de OMICH y partera indígena tradicional, y Micaela Icó Bautista, técnica en Medicina Indígena Tradicional: Me bastan sus palabras, y no requiero audiovisuales ni versiones estenográficas para ver mi error. Les ofrezco una disculpa por no haber sido suficientemente precisa en mi artículo y haber propiciado un malentendido.

Espero que mi traspié no se vuelva motivo de conflicto, pues me parece muy importante rescatar la preocupación que ustedes y CASA comparten por el futuro de la partería y la salud sexual y reproductiva de las mujeres.

Entiendo, como ustedes ya lo han dejado claro, que hay distintas perspectivas para abordar la partería. En nuestro país, con tal diversidad de culturas indígenas y tradiciones populares, hay también una diversidad de perspectivas sobre el ejercicio de la partería, su transmisión a otras generaciones y su autosuficiencia económica.

No todas las parteras dan importancia a los mismos objetivos, y justamente porque hay tantísimas dificultades de todo tipo en torno al ejercicio y el futuro de la partería, me parece que el diálogo entre distintas visiones puede ser provechoso. Ojalá que ustedes estén dispuestas a ello, pues les aseguro que CASA sí lo está, como me comenta Antonia Córdova, partera tradicional y fundadora de la Escuela de Parteras de San Miguel de Allende, que fue quien estuvo con ustedes.

La invitación a visitar CASA sigue en pie, incluso para ventilar las diferencias que puedan haber surgido. Lo importante, creo yo, es que pese a las distintas visiones de parteras indígenas, parteras tradicionales y parteras profesionales, a todas ellas les importa la salud de la mujer embarazada, y su derecho a tener un parto respetuoso y congruente con sus tradiciones culturales.

Les envío un abrazo.

Atentamente
Marta Lamas