MÉXICO, D.F. (apro).- Cobijado por grandes actuaciones, una historia bien contada y personajes entrañables, Atrapen al gringo (Get The Gringo, EU, 2012) es un gran acierto de Mel Gibson. Bueno, Gibson no dirige pero participó en la producción y en el guión de la cinta, o sea, metió mano.
La historia gira en torno a un ladrón estadunidense (Mel Gibson) que termina en una prisión mexicana cerca de la frontera, una verdadera jungla, casi el mismo infierno.
Pero nuestro antihéroe es de esos que se las sabe todas, así que no tendrá problema en sobrevivir a una policía corrupta y a un grupo de maleantes que dirige la prisión: una familia comandada por El Javi (Daniel Giménez Cacho), su hermano (Jesús Ochoa) y su primo (Roberto Sosa)
El problema vendrá cuando el sujeto al que nuestro antihéroe le robó el dinero (interpretado por Anthony LaPaglia) vaya a buscarlo.
Y para añadir un poco más de complejidad tenemos a una damisela en desgracia (Dolores Heredia) y a un niño bastante carismático que tiene una relación particular con El Javi.
Atrapen al gringo es una historia sencilla de redención y venganza, con personajes ricos en matices, donde la línea
que divide a buenos y malos nunca se pierde; aunque hay que decirlo: en estricto sentido, ninguno de los personajes es una blanca paloma.
El final podría parecernos un tanto predecible pero da gusto llegar a él: Atrapen al gringo es una cinta ligera que alcanza momentos dramáticos sublimes, y que se disfruta de principio a fin; es de esas en las que da gusto que exista un sujeto que las puede todas, capaz de hacer posible todo lo que desea.
Viva Mel Gibson… al menos como un talentoso creador.











