Del doctor Rafael A. Lavín

Señor director.

Le agradeceré publicar unas palabras dirigidas a la señora Marta Lamas, referentes a su artículo Mortalidad materna y parto humanizado (Proceso 1858, 10 de junio de 2012).
Señora Lamas: Soy médico y tengo 30 años trabajando en comunidades chiapanecas con médicos y parteras indígenas tradicionales, tzotziles y tzeltales.
Cuando habla de mortalidad materna y la relaciona con la práctica médica de la partería indígena tradicional es determinante delimitar, por una parte, qué está usted entendiendo por “parteras tradicionales”, así como a qué grupo de estas practicantes se está refiriendo, y, por la otra, cuáles son las consideraciones técnicas que soportan su promoción de un parto profesionalizado o humanizado como usted, indistintamente, le llama. De lo contrario, está cayendo en una generalización que convierte su análisis en un juicio reduccionista que integra indiscriminadamente a todos los grupos de practicantes de partería del medio rural, y las realidades no son tan simples ni mucho menos tan homogéneas como usted las está presentando.
Le pregunto: ¿Sabe usted cuál es el origen del modelo pedagógico para parteras del Centro de Atención para los Adolescentes de San Miguel de Allende? ¿Sabe cuáles son los contenidos pedagógicos de esa enseñanza y en cuál modelo médico se respalda? ¿Sabe usted, finalmente, qué tanto está afectando este modelo a las prácticas médicas indígenas de partería, utilizadas y probadas durante miles de años (verbigracia: sobadas, dietas, consejos, posturas, temazcales, entre otras muchas)?
Los avances en aspectos de investigación de la mortalidad materna en México se limitan a una parte de la epidemiología clásica: la estadística. Si bien este aspecto es importantísimo, utilizado por sí solo es reduccionista e incompleto.
La mortalidad materna se debe abordar desde sus múltiples determinaciones bio-socio-antropológicas para no caer en “intervenciones únicas” de capacitación a parteras indígenas tradicionales, pues lo único que se está provocando es un etnocidio sanitario al dejar a las comunidades indígenas sin una alternativa de atención que ni siquiera ha sido investigada adecuadamente por los científicos bio-sociales, así como al tratar de convertir a las parteras indígenas tradicionales en coadyuvantes de enfermeras, en el mejor de los casos.

Atentamente
Doctor Rafael A. Lavín
Asesor de la Organización de Médicos Indígenas de Chiapas (Omich).
Avenida Salomón González Blanco 10
Colonia Morelos
San Cristóbal de Las Casas, Chiapas.
Teléfono: 01-967-6785438
omiech@prodigy.net.mx

Respuesta de Marta Lamas

Señor director:

Permítame difundir la siguiente respuesta.
Doctor Lavín: Le agradezco su interés, y comparto su señalamiento de que hay que evitar las generalizaciones. Por supuesto que, al igual que hay buenos médicos y malos médicos, también hay buenas parteras y malas parteras.
Las consideraciones que me llevan a apoyar el trabajo de CASA son las siguientes: su Escuela de Parteras Profesionales trabaja para preparar parteras competentes con una mezcla de saberes ancestrales indígenas y conocimientos gineco-obstétricos actuales. Esa mezcla de tradición y modernidad ha logrado que las parteras graduadas sean bien recibidas en las comunidades rurales, al mismo tiempo que, por estar los estudios de la escuela incorporados a la Secretaría de Educación de Guanajuato, se les pague bien por parte del gobierno.
Apoyo a CASA porque su modelo pedagógico recupera muchas de las prácticas indígenas que usted menciona, y porque la multidisciplinariedad del equipo docente me parece acertada, pues va de parteras profesionales con cédula a parteras tradicionales, de médicos especialistas en ginecología y obstetricia a antropólogas y psicólogas. Además, cada semestre todas las estudiantes van a diferentes estados de la república a hacer trabajo en campo, entre dos y cuatro semanas, con parteras tradicionales como maestras.
También, CASA promueve becas y hace viajes para dar a conocer el proyecto a jóvenes de otras comunidades. El pasado mes de abril parteras y alumnas de CASA, incluyendo a la partera tradicional fundadora de la escuela, se reunieron en San Cristóbal con parteras de la organización de la cual usted es asesor. En las oficinas de la Organización de Médicos Indígenas de Chiapas (Omich) muchas parteras de dicho estado mostraron gran interés en el proyecto de becas a jóvenes, y CASA les dejó información por escrito sobre su escuela.
Estoy muy orgullosa de ser integrante de REBECA porque esta red busca los donativos necesarios para las becas de las jóvenes que quieren ser parteras y que deberán estudiar tres años en San Miguel Allende. Lo invito a conocer la escuela de CASA, y un día especialmente interesante es el 7 de julio, cuando se realizará la graduación de la decimotercera generación de parteras. Esta graduación va a ser muy especial porque tres jóvenes indígenas de Guatemala que tienen el sueño de abrir la primera escuela de partería en su país van a graduarse con sus colegas mexicanas.
Le envío un saludo cordial, y le sugiero entrar en la página de CASA: www.casa.org.mx

Atentamente
Marta Lamas