El mentado Emilio…

“ ¡Aleluya, aleluya… chingas a la tuya!” “¡Emilio, chingas a tu madre!” Consignas como estas se multiplicaron frente al Palacio de Gobierno. Alrededor de 5 mil personas despidieron el 23 de junio a Emilio González, el último de la corta racha de mandatarios panistas en Jalisco.

Organizaciones civiles anticiparon la derrota del PAN en las urnas el 1 de julio y, en un acto que llamaron la Marcha de la Gratitud, miles de personas le fueron a devolver al gobernador la cortesía que lanzó el gobernador el 24 de abril de 2008, cuando mandó “a chingar a su madre” a todas las personas que se opusieron a que donara 90 millones de pesos al Arzobispado de Guadalajara para la construcción del Santuario de Los Mártires en el Cerro del Tesoro.

Se convocó a quien quisiera participar en el Parque Revolución a las 10:30 horas. Llegaron jóvenes, adultos, mujeres y niños, e inmediatamente se pusieron a diseñar sus carteles con las consignas de su preferencia. Los organizadores repartieron playeras blancas con letras negras y mayúsculas que decían: “Emilio, chingas a la tuya”.

Los asistentes prepararon sus gargantas vocalizando a fin de lograr la meta de la convocatoria: establecer un récord Guinness por la mentada más numerosa y ruidosa del mundo. Aparentemente se logró el cometido, pues aunque no acudieron representantes de la organización Guinness World Records, se le enviaron grabaciones y los registros para certificar que el grito multitudinario alcanzó 122 decibeles. El contingente gritó dos veces más para superar la marca, pero no lo consiguieron.

De todas formas se multiplicaron las consignas: “¡Yo se la quiero mentar!” “¡Ya vamos llegando y Emilio está pisteando!”.

Las primeras mentadas resonaron en la avenida Juárez. Cerca de la calle Donato Guerra hubo José Luis Arriaga, suegro del candidato del PRI a la gubernatura, Jorge Aristóteles Sandoval, se abalanzó sobre Enrique Rueda, persona de la tercera edad que criticaba en una pancarta la gestión de Sandoval como presidente municipal de Guadalajara.

Arriaga le rompió la cartulina al manifestante y después golpeó en el rostro al fotógrafo José María Martínez, de Milenio Jalisco, cuando tomaba fotos de la agresión. Enseguida el suegro de Aristóteles Sandoval intentó escapar en un taxi, pero otros fotógrafos lo detuvieron y lo entregaron a la policía municipal.

Al enterarse de quién se trataba, los uniformados no sabían cómo actuar. Finalmente liberaron al sujeto sin presentarlo siquiera ante el Ministerio Público, tras pagar una multa que le rebajaron de más de 300 pesos a 250 porque no se consideró un delito grave.

La nota sólo fue publicada en medios como Mural y Apro.

Insólitamente, también se escuchó la voz de Emilio González. Atronaba desde una batería de bocinas instalada en la Plaza de Armas, el destino de la marcha: “Digan lo que quieran, digan lo que quieran. Perdón, señor cardenal: ¡Chinguen a su madre!”. Era una grabación del bien recordado discurso que el gobernador pronunció en abril de 2008 durante la entrega de un cheque en Expo Guadalajara al cuestionado Banco Diocesano de Alimentos, asociación particular que se hace pasar como dependiente del Arzobispado.

Miles de voces gritaron su respuesta a las puertas del Palacio de Gobierno, que no se abrieron, y mucho menos se asomó el destinatario de la original respuesta al muy religioso político del Partido Acción Nacional. Las consignas se repetían y espontáneamente se creaban otras igualmente ingeniosas.

Entre las organizaciones convocantes estuvieron los damnificados de la explosiones del 22 de abril, la Asociación de Comerciantes de Jalisco, Red Ciudadana, la Federación General de Trabajadores del Estado y sus Municipios (FGTEM) y el Comité Ciudadano en Defensa Ambiental de El Salto, así como ciudadanos deseosos de saldar cuentas políticas con el góber aún en la silla.

En el templete situado en el extremo sur de la plaza, los convocantes comenzaron a enumerar los agravios del mandatario: la pésima gestión del Macrobús, los donativos a Televisa para la grabación de la telenovela Las tontas no van al cielo en Guadalajara; los costosos torneos de golf de Lorena Ochoa; los 90 millones de pesos al Santuario de los Mártires (que fueron rechazados por las protestas) y otra serie de derroches de dinero público.

“Es un hecho histórico. La mayoría de las organizaciones participaron de buena voluntad. Todo se hizo mediante las redes sociales y creo que es una manera de desquitarnos, si se puede usar esta expresión, de este mal gobierno, de todos los insultos que nos estuvo lanzando. La macromentada ya quedó registrada”, dijo Cuauhtémoc Peña, secretario general de la FGTEM, ya ronco de tanto grito.

Después de los posicionamientos de los grupos convocantes, el ambiente festivo continuó con la presentación del grupo de rock  Machingón, que tocó la rola “Chingas a tu madre, Emilio”, de su autoría.

Después de la manifestación, la multitud se quedó con ganas de seguir mentando madres y, a petición de unos cuantos, la última fue para el cardenal Juan Sandoval Íñiguez por hacer mancuerna con el mandatario y fue cómplice de todas sus arbitrariedades. Según ellos.

De acuerdo con los organizadores, World Guinness Records abrió una nueva categoría en su libro para registrar la megamentada, la cual será oficial en las próximas semanas.