Lo dice el panista doctrinario Gildardo Gómez Verónica: el principal error de los gobiernos panistas del estado fue abrir el partido a los “arribistas” atraídos por el botín del poder. Esto comenzó desde el gobierno de Alberto Cárdenas, pero a Francisco Ramírez Acuña y a Emilio González les ganó la soberbia y el amiguismo. A nivel federal pudo suceder lo mismo, a juzgar por la doble debacle electoral.
Gildardo Gómez Verónica, uno de los últimos panistas tradicionalistas y doctrinales, buen parlamentario, ideólogo siempre relegado a tercer plano por los tres gobiernos emanados de ese partido en Jalisco, quiere ser ecuánime al hablar del negro panorama al que se enfrentará el PAN en Jalisco y en el resto del país:
“Si el PAN pierde, por un lado pierde el poder y queda arrinconado; pero, por el otro, se depura. Antes hubo una arribazón de oportunistas que acabó con la imagen tradicional del partido.
“Lo pervirtieron, lo corrompieron. Ya sin el poder, espero que toda esa gente se vaya y el partido vuelva a sus orígenes, a ser fiel, de tradición, doctrinal: el PAN idea, de principios. Se convirtió en un medio para obtener chamba.”
Para él incluso Emilio González, quien para muchos panistas fue quien llevó el PAN al despeñadero, es un arribista procedente del Partido Demócrata Mexicano.
Entrevistado por Proceso Jalisco en el cuarto piso de las oficinas centrales de la Comisión Federal de Electricidad División Jalisco, donde es contralor, el exsenador de la República y varias veces diputado federal y local indica que la debacle de su partido comenzó, irónicamente, desde que llegó a la gubernatura.
Atribuye la molestia de los electores a que esperaban mucho del PAN. Sin embargo, justifica en parte los malos resultados: “Hay una razón por la que no pudo lograr el cambio: nunca tuvo el PAN la mayoría legislativa. Eso la gente no lo analiza. El PRI lo bloqueó, lo vetó, y no dejó que el país cambiara”.
–¿Fueron el PRI y el PRD los responsables de bloquear las reformas?
–Sí. Bloquearon la reforma energética, la hacendaria y la educativa. Por ejemplo, en materia hacendaria nunca se ha podio hacer una gran reforma porque el PRI la bloquea; en la educativa se sigue en las mismas con un sindicato todopoderoso, una educación corrompida. En lo laboral tampoco: los intereses sindicales son todopoderosos, no aceptan que se reduzca la jornada de trabajo, por ejemplo. Y la reforma energética tampoco… Hasta en Cuba se permite la inversión privada, pero en México no. Muchas cosas que el mundo moderno exige, las bloquean. Se plantean muchos dogmas, problemas sempiternos. La verdad, no se pudo hacer el cambio. En la reforma electoral se avanzó, pero no se culminó.
–¿Dogmas por intereses?
–Algunos son por intereses. Por ejemplo, la reforma electoral: es tradición del PRI que no debe haber reelección de presidentes municipales, diputados y senadores. Pero debería ser pareja. A la mejor del presidente no, esa la bloquearon.
–¿Quién bloquea la reforma educativa?
–El PRI, el SNTE, y ahora Elba Esther Gordillo, que ya está aliada con ellos, con Peña Nieto.
–Pero Calderón tuvo la culpa, se alió con ella.
–En parte sí, por ganar la elección. Y una de las cosas que le fallaron fue su alianza con Elba Esther
De igual forma, a decir de Gómez Verónica, la reforma hacendaria fracasó “porque el PAN quiso el IVA generalizado aunque el afectado no sea el pueblo, sino los ricos. De la energética, lo único que se logró fue desaparecer Luz y Fuerza del Centro. En petróleo tampoco. Mientras en Brasil, un país de izquierda, y en Cuba permiten inversión de la iniciativa privada, en México no. Por eso muchos aspectos no se pueden abordar: el sindicato es poderosísimo, es un botín que no sueltan. Así pasa en la CFE, aunque aquí ya se medio profesionalizó y todavía queda un bastión del régimen caduco.
“No obstante esto, la macroeconomía se ha mantenido. No ha hubo devaluaciones ni endeudamiento, y tenemos reservas internacionales bastante altas. En este aspecto el PAN ha hecho bien las cosas. Las está haciendo.”
Calderón, Emilio y sus amigos
Gómez Verónica tiene 70 años y conoce bien a los panistas destacados. Es amigo de casi todos. Para él, “Felipe Calderón hizo un gran gobierno, está haciéndolo. El defecto es que se llevó a puros amigos, aunque hay algunos muy brillantes”.
Dicen que Felipe es tan celoso que no permite que nadie brille más que él. En lo personal, dice, “es muy brillante, excelente”, pero “todos los que trabajan en su gobierno, aunque sean brillantes, tienen que someterse. Salvo Carstens, en todos los demás puestos han prevalecido sus amigos, compañeros de universidad o condiscípulos, como Javier Lozano, Germán Martínez Cázares, José Ángel Córdova, Gustavo Madero y Juan Molinar Horcasitas.
A pesar de ser un reconocido especialista en asuntos legislativos, Gómez Verónica no ha pasado de cargos menores en la Secretaría General de Gobierno, Educación y alguna otra dependencia local. Consultado sobre los errores de los tres gobiernos estatales emanados de su partido que le impedirán ganar esta vez la gubernatura, responde:
–El principal es haber abierto las puertas del partido a mucha gente que, con tal de conseguir chamba, se doblegaba ante los últimos dos gobernadores. Aunque también se dio con Alberto Cárdenas, no fue tanto como con Paco (Ramírez Acuña) y con Emilio (González). Con ellos se desfondó todo esto. Se dice que hubo negociaciones. Sucedió que muchos no panistas se arrimaron, no por convicción sino por conveniencia, y el que hayamos perdido la zona metropolitana hace tres años fue una respuesta a todo esto.
–Y a nivel estatal ¿cómo han sido los tres gobiernos panistas?
–En los tres últimos gobiernos jaliscienses se relegó a los panistas, a la mayoría de los tradicionalistas. ¿Motivos? Se cometió un error: hubo muchos aciertos pero mucha gente quería trabajo y ofrecían una lealtad sin límites. Se abrió (el gobierno) a una legión; se multiplicaron los empleados, por ejemplo, en el Ayuntamiento de Guadalajara y en el gobierno estatal. Era puro arribista y surgieron líderes que supieron manejar eso; desplazaron a pianistas porque controlaban votos y con eso ganaban convenciones. Lo mismo pasó en el Congreso, en el estado, en los ayuntamientos. Fue un gran error.
Cuenta que hasta el final de la campaña algunos panistas creían que aún podían ganar Guadalajara, Zapopan y ciertos municipios de Los Altos, con lo que Fernando Guzmán ganaría la gubernatura, pero nadie estaba seguro de esto:
“Las encuestas nos dan por muertos. Yo espero que no nos vayamos al tercer lugar. Entre la dirigencia del partido hay dos panoramas: uno negro, que es donde el PAN pierde todo; y el optimista, en el que podría haber una sorpresa”.
Los panistas creían a media semana que con una ligera ventaja que llevara Josefina Vázquez Mota sobre Peña Nieto en Jalisco, podría remontar y darse aquella posibilidad que la propia candidata ha llamado “el milagro”.
–¿Qué tipo de gobierno tendría Vázquez Mota si hubiera triunfado?
–Un gobierno de coalición. Hubiera corregido el rumbo y tendría panistas también en su gabinete. De Fox no sé que decirte. Fox no tuvo panistas. Felipe tuvo amigos.
–¿Cuándo hubo más errores, con Emilio o con Ramírez Acuña?
–¡Ah, caray! Soy amigo de Paco, y con Emilio llevo una buena relación. En lo personal tienen muchos aciertos, tanto Paco como Emilio. Paco tenía muchos amigos de afuera en el gobierno, y se aliaron. Se le pasó la mano y creó muchos intereses. He oído muchos rumores pero no tengo certeza.
En cambio, sí está seguro de que Ramírez Acuña, ahora flamante embajador de México en España, “sigue siendo el mismo: orgulloso, duro… No ha cambiado mucho. Ya era así. Se acostumbró al poder y cedió ante sus amigos que no eran panistas.
“Emilio, un arribista que venía del PDM, en lo personal tiene muchos aciertos, pero cometió errores y el principal fue ese: permitir que la nómina del gobierno creciera tanto… y su alianza poco clara con la Iglesia; bueno, no con la Iglesia sino con una parte del clero.
–Con el cardenal Juan Sandoval Íñiguez…
–Sí.
–El limosnazo al Santuario de los Mártires (90 millones de pesos, que el Arzobispado rechazó ante las protestas de la sociedad).
–Fue un error. Hubo una reacción, aunque lo hizo a la mejor de buena fe, para ayudar a la gente. Ahí le falló.
–Catolicismo de un gobernador llevado al extremo, a lo cristero.
–Un catolicismo muy a lo PDM. Algo hay de eso, es de Los Altos, de Lagos, y su formación pedemisa algo habla de eso. En el PAN somos católicos, pero don Efraín (González Luna) no, ni cristero. Anacleto (González Flores) lo invitó y él no quiso participar porque era una organización medio clandestina: “Soy católico, pero hacia afuera tengo que ser parejo”.
–¿Otro error?
–Su afición a la bebida, sus desenfrenos…
–Como aquella célebre mentada de madre.
–Sí, pero a cambio tiene muchos aciertos. Eso lo puso en la picota. Pero Emilio alentó mucho la investigación en la electrónica, que no había. Lo del Macrobús lo manejaron mal, no hicieron más líneas. Lo hicieron donde tal vez no debieron construirlo: la calzada Independencia, que la angostaron siendo una avenida tan tradicional, y ya no pudo hacerse nada porque la gente se opuso. Debieron hacer nuevas avenidas.
“Hubo otras políticas impopulares, como hacer la vía Express por la Avenida Inglaterra; la (fracasada) presa de Arcediano, de Paco Ramírez… Son errores que crisparon a la gente. En Guadalajara, yo creo que la crisis más grave es la del desempleo.
–¿Y las alianzas de González Márquez con gente poderosa?
–Darle dinero a la iniciativa privada dio mucho de qué hablar. Escandalizó, pero alentó mucho la inversión privada.
–Y meter gente como sus hermanos, lo que el candidato Fernando Guzmán le reprochó en el debate de #YoSoy132 a Enrique Alfaro, que decía no tener compromisos con nadie…
–Bueno, Emilio, tengo entendido, tiene como diez hermanos y dos de ellos son amigos de Alfaro.
El ahora contralor de la CFE en Jalisco destaca la gran afición de tiene Emilio González a la cibernética, “como si el gobierno se manejara electrónicamente. Sabe mucho, tiene una gran capacidad en esa área y él hace un mundo ideal de computadora (…). Quiso hacer, a la mejor, un gobierno futurista, pero aquí hace falta la sensibilidad, estar con el pueblo; le faltó eso”.








