Aunque el IEPC promueve el sistema de urnas electrónicas para colocarse a la vanguardia tecnológica en los comicios del próximo 1 de julio, expertos en la materia señalan que los aparatos son todavía caros y técnicamente inseguros, sobre todo en época de lluvias. Incluso, añaden, varios países que los utilizaban ya volvieron a las boletas de papel. Argumentos a los que el presidente del instituto electoral, Tomás Figueroa, responde: “Más caro sería no tener una elección”.
El próximo 1 de julio, 43 de los 125 municipios del estado usarán el sistema de votación electrónica que, según el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC) debería reducir los errores en el llenado de las actas, pero en la práctica resulta dudoso y costoso.
La compañía Pounce Consulting afirma que se trata ya de la tercera generación de este tipo de urnas y que cuentan con un avanzado sistema de escritura en braille y audio para guiar a quienes padecen discapacidad visual.
La compra de estas urnas electrónicas fue cuestionada desde el proceso de licitación por la entrega tardía de mil 200 unidades que servirían para elegir al gobernador, diputados y presidentes municipales en el estado. El gobierno del Distrito Federal de plano revocó el contrato con esa empresa tapatía, porque detectó 26 fallas en el sistema. Y aunque las urnas que se utilizarán en Jalisco tienen un sistema operativo distinto a las de la capital del país, expertos consultados por este semanario señalan que las fallas técnicas persisten.
El consejero electoral Nauhcatzin Bravo Aguilar dice en entrevista: “Desde la licitación pareciera que se favoreció a la empresa de Lorenzo Ponce para que ganara a toda costa”.
Se refiere al trato privilegiado que se le ha dado a dicho empresario en la administración de Emilio González, que le ha otorgado varios contratos. Por ejemplo, Bravo recordó los kioscos médicos que Ponce monta para los hospitales del estado y las lonas de vinilo que se colocaron en los estadios durante los Juegos Panamericanos, que Lonas Lorenzo, S.A. de C.V., cobró a sobreprecio: 36 millones de pesos, según publicó Felipe Cobián en su columna Partidero en noviembre pasado (Proceso Jalisco 359).
“La empresa se dedica a un poco de todo, no tiene un desempeño único en tecnología o urnas para procesos electorales. Por otro lado, es claro que hay un riesgo latente, y más si los simulacros han evidenciado los errores. Es cierto que se han corregido algunas fallas, pero habrá que valorar”, indica el consejero.
Sin embargo, el presidente del IEPC, Tomás Figueroa, opina que el quinto simulacro realizado con las urnas electrónicas fue exitoso. Asegura que no se encontraron fallas adicionales a las conocidas y que ya corrigieron éstas, pero reconoce que el día de las elecciones no se realizará de inmediato el conteo en 10% de estos receptáculos de votos, dado que estarán en zonas remotas y sin telecomunicaciones, lo que significará un retraso de cuatro o cinco horas para conocer el cómputo final de casi 100 urnas.
Las fallas en la transmisión de datos no son nuevas. En el tercer simulacro sólo 85% de las urnas instaladas funcionaron bien. En el segundo sólo trasmitió 77% de las urnas, ya que la inestabilidad del voltaje característica de nuestro país ocasionó que los aparatos se apagaran. Ahora el IEPC pretende controlar este problema instalando plantas de energía alterna.
Incluso esas dificultades parecen menores junto a las anteriores anomalías. En los primeros tres simulacros las papeletas caían cara arriba, mostrando el sentido del voto, que constitucionalmente es secreto. Para el cuarto ensayo el fabricante colocó un aditamento para garantizar que cayera siempre cara abajo.
De acuerdo con la información del IEPC, entre los errores iniciales estaban los problemas de impresión, la pantalla táctil no respondía y se complicó la instalación de 60 urnas.
En entrevista con Proceso Jalisco, el presidente del IEPC, Tomás Figueroa, admite que el costo de las urnas se incrementó más de lo previsto, ya que se terminó pagando más de 60 millones de pesos, adicionales a los más de 3 millones gastados en la impresión de boletas y material electoral extra para los distritos estatales 1, 17 y en el municipio de Gómez Farías, en caso de que fallen las urnas electrónicas.
Sobre la naturaleza de estos posibles desperfectos, indica que no existe el riesgo de que el software sea hackeado porque tiene un sistema similar al de una transferencia bancaria.
“Las fallas que se han presentado en las urnas –aclara– se deben a que en los traslados (a lugares) de muy difícil acceso se golpean los equipos, pero esto se repara y tiene solución; en caso de que algunas fallen, tenemos las boletas extras.”
En el resto del estado se utilizarán las normales boletas de papel, que costaron 22 millones de pesos, tres veces menos que las urnas electrónicas destinadas a 11.24% del Padrón Electoral. Cuando se le pregunta al presidente del IEPC si no considera excesivo el costo de los aparatos, sobre todo al tomar en cuenta que no garantizan totalmente un buen funcionamiento, replica:
“¿Que es caro? Es más caro no tener una elección, ¿no crees? Además es una inversión que, más que valor económico, promueve la democracia y nos brinda confianza y seguridad. El día en que confiemos en los procesos electorales nuestras elecciones serán más económicas.”
Consultado aparte, el consejero electoral Juan José Alcalá Dueñas disiente de Figueroa. Precisa que cualquier software es propenso a ataques cibernéticos, ya que si bien la urna electrónica incluye cinco candados, el riesgo informático se produce en fracciones de segundo.
“Más allá del hackeo –agrega–, lo que tenemos que garantizar es que las fallas no persistan. Hemos pensado que se debería integrar la posibilidad de votar con la boletas de papel y utilizar las urnas como una especie de PREP (conteo rápido) para garantizar una mejor elección, pero eso aún está en veremos.”
Él aprueba que el IEPC emule a países como India, Brasil y Estados Unidos en el uso de tecnología electoral de vanguardia, pero considera que debería tomarlo con calma, dados los riesgos técnicos y el alto costo del sistema de urnas electrónicas.
De vuelta al papel
También entrevistado al respecto, el académico del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas de la Universidad de Guadalajara, Jorge Alatorre, acepta que las urnas electrónicas promueven la modernidad, pero aclara que en el mundo hay un retroceso hacia el uso de las boletas de papel, porque muchos de los aparatos no son viables para utilizarse en una elección.
Por ejemplo, en Estados Unidos –recuerda el investigador–, tanto Florida y California como Colorado y Ohio decidieron volver al papel después de comprobar fallas persistentes en las máquinas.
Cita la investigación de la Universidad de Princeton titulada Security Analysis of the Diebold AccuVote-TS Voting Machine y publicada en 2007, que en sus conclusiones afirma que la urna electrónica más avanzada del mundo, conocida como Diebold AccuVote-TS, ofrece un margen para socavar su precisión y la credibilidad de sus resultados.
Los problemas detectados en ese modelo son similares a los de una computadora de escritorio: las dos tienen problemas de seguridad y fiabilidad, incluyendo errores de software que propician la manipulación de sus datos. Por eso cuestiona Alatorre:
“Yo no veo un beneficio práctico. Necesitamos hacer un balance de costo y beneficio; saber en realidad qué estamos ganado con las urnas electrónicas, cuánto nos cuestan y cuáles son los riesgos verdaderos.
“Si analizamos los principios del IFE, son la certeza y la legalidad, y no la rapidez de conocer los resultados, que ha sido la idea que nos venden. Esta elección (con urnas electrónicas) nos está saliendo demasiado cara y arriesgada. El papel puede ser rudimentario, pero es más económico y no falla en los simulacros.”
Los riesgos aumentan en esta época del año, dice: “Si ya existe una cantidad de variables que pueden dañar la elección con las urnas. Aunque repararen la energía y la tarjeta madre, sobre la marcha podremos ver nuevas fallas, sobre todo considerando que julio es un periodo de lluvias, por lo que lo hace aún más complejo que las urnas funcionen en su totalidad”.
Y concluye: “Esta historia empezó mal, se complicó más y parece que acabará peor. Existe más probabilidad de error que de acierto. Si hemos visto que en cuatro de los cinco simulacros hubo fallas, por principio de probabilidad es muy probable que fallen de nuevo el día de la elección”.








