Con el propósito de comprometer a quien resulte ganador en las elecciones presidenciales del próximo 1º de julio a dar un giro en la política cultural del país, un grupo de más de 400 artistas, promotores culturales, escritores e investigadores relacionados con los procesos culturales y las políticas públicas elaboró un documento con 10 puntos esenciales.
Dado en exclusiva a Proceso por la antropóloga Lucina Jiménez, la editora Débora Holtz y el músico Ricardo Fuentes, el documento plantea que la cultura no tiene partido, “es un derecho de todos los mexicanos de acuerdo con la reforma constitucional de 2009”, por lo cual fue entregado el sábado 23 de julio por igual a los cuatro candidatos: Andrés Manuel López Obrador, Enrique Peña Nieto, Gabriel Quadri y Josefina Vázquez Mota.
Exponen que “ante el inaceptable silencio de las campañas electorales respecto a la cultura”, el grupo se reunió para reflexionar sobre la necesidad de un cambio que cumpla con la Declaración de México, acordada en el marco de la Conferencia Mundial sobre las Políticas Culturales de México de la UNESCO, realizada entre el 26 de julio y el 6 de agosto de 1982, “en el sentido de que la cultura debe ser el eje para el desarrollo de un país y un factor de creación de ciudadanía democrática”.
Independiente de por quien decida votar cada uno, la iniciativa es apoyada por personajes como Damián Alcázar, Cecilia Appleton, Mario Bellatin, Sabina Berman, Virgilio Caballero, Tomás Casademunt, Armando Casas, Jaime Chabaud, Eduardo Cruz Vázquez, Olga Durón, Tomás Ejea, Laura Esquivel, Horacio Franco, Gael García Bernal, Antonio Gritón, Alberto Kalach, Ernesto Piedras y Juan Villoro.
Además de integrantes de organismos como la Fundación de Artes Musicales, A.C.; Rosarito Art Fest, A.C.; Tallera Colectiva de Tuxtepec, Oaxaca; Colectiva Manos Libres, de Yucatán; Academia por el Derecho, la Educación y la Cultura; Centro Cultural Los Talleres; Conservación Social del Patrimonio Cultural, A.C.; Observatorio de Comunicación, Cultura y Artes; Librerías Hidalgo; y Fundación Entijuanarte, entre otras.
Piden considerar su propuesta de 10 puntos para la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo 2012-2018, pues es fundamental “para garantizar los derechos culturales planteados en la Constitución y aprovechar las experiencias propias y las de aquellas naciones que, al asumir un compromiso con la cultura, han logrado el crecimiento económico, social, político y cultural de sus gobernados”. Los puntos son:
1) Incluir a la cultura y las artes dentro del Plan Nacional de Desarrollo como un tema común y articulado en los planes sectoriales de educación, desarrollo social, economía, salud, turismo, medio ambiente, comunicación, seguridad pública y relaciones internacionales, como lo señala la Ley de Planeación reformada el pasado 27 de enero de 2012.
2) Respetar las culturas y la diversidad lingüística de los pueblos autóctonos u originarios, comunidades y de las culturas populares y reconocer sus derechos a gestionar su patrimonio cultural.
3) Asumir que la cultura es también un sector productivo, y se le dé acceso a créditos, estímulos económicos y fiscales… La muy diversa industria cultural puede generar mayores dividendos sociales y económicos si se le da acceso a nuevas formas de gestión, a redes internacionales de intercambio, coproducción y cooperación. El Estado debe invertir en cultura y ser facilitador de la participación de otros agentes.
4) Poner fin a la discrecionalidad en la distribución de fondos públicos para la cultura y las artes, definiendo reglas claras para el financiamiento público de instituciones, entidades federativas y sociedad civil, a partir de criterios de descentralización, inclusión y beneficio social.
5) Proponer los cambios legislativos y tomar las medidas necesarias para incluir la educación artística, digital y audiovisual en el sistema educativo nacional y el uso cultural de los medios de comunicación.
6) Diseñar estrategias de promoción, difusión y fomento de la cultura y las artes a nivel internacional acordes a la política cultural de Estado y crear nuevas estrategias de promoción cultural, acordes a los cambios que demanda el avance tecnológico.
7) Impulsar la reforma de las instituciones públicas encargadas de las políticas culturales.
8) Fortalecer y ampliar políticas de fomento a las diversas ramas y actividades del sector, que estimulen la inversión pública y privada, al igual que la creación de fundaciones, colecciones, instituciones, centros culturales juveniles y otras pequeñas iniciativas no gubernamentales o mixtas, que brinden beneficios colectivos y comunitarios en este campo.
9) Crear programas de formación en gestión, administración y comunicación cultural para responsables del sector a nivel federal, estatal y municipal así como para organizaciones culturales y artísticas.
10) Tener claro que quien dirija la institución rectora del sector deberá tener la capacidad para articular una política pública de Estado, fincada en el diálogo con las comunidades culturales, instituciones y empresas, tomando en cuenta experiencias locales e internacionales exitosas. Deberá tener experiencia probada en su quehacer, contar con una visión amplia, desprejuiciada e incluyente del inacabable terreno de nuestra cultura, y gozar del respeto de los protagonistas de estos procesos
(J. Amador).








