La conquista de las calles

Y volvieron a salir. El domingo 10 fueron alrededor de 5 mil jóvenes y adultos los que acudieron al llamado del movimiento #YoSoy132 capítulo Jalisco, para expresar lo que piensan de los candidatos presidenciales y de los aspirantes a la gubernatura, en particular de los priistas, y exigir a los medios democracia informativa. A los jóvenes veinteañeros no les importa lo que pase con la organización después de los comicios; lo importante, dicen, es expresar sus demandas en la calle.

A un cuando su futuro es incierto, el movimiento #YoSoy132 continúa ganando adeptos. El domingo 10, antes del segundo debate de los candidatos presidenciales, alrededor de 5 mil jóvenes volvieron a salir a las calles de Guadalajara para hacer patente su rechazo a un virtual retorno del PRI al poder.

Miguel Ángel Núñez, estudiante del Tec de Monterrey, Ileana Hernández y Monserrat Narro, ambas inscritas en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), dicen que la marcha fue un éxito. Los tres jóvenes apenas rebasan los 20 años y ya forman parte de la vocería del movimiento.

Los tres nacieron cuando Carlos Salinas de Gortari estaba en el último tramo de su sexenio y en vísperas de la convulsión económica por el llamado “error de diciembre” que postró al país en la crisis. Indican que “por ahora” se concentran en promover el rechazo a los candidatos de ese partido y en insistir en un tercer debate entre los aspirantes al gobierno estatal, que ellos proponen para el domingo 24.

“Nuestra protesta no es por lo que pasó en esa época –asegura Ileana–. Nuestra protesta es por lo que el PRI está haciendo ahora. Pareciera que los años de corrupción lo respaldaran.”

E insiste: “hechos como el movimiento estudiantil del 68, la represión a los comuneros de San Salvador Atenco, en el Estado de México, durante el sexenio de Peña Nieto, esas historias le tocaron a nuestros papás, a nuestros abuelos”.

Monserrat la secunda: “Pero hay una memoria colectiva, hemos tenido clases de historia; sabemos qué ha pasado. Y aun cuando no los hayamos vivido, eso no significa que en este momento no nos siga pesando. En el caso de la devaluación, nosotros no estuvimos, pero nos pesa; también el miedo por el 68 o el halconazo del 10 de junio de 1971. No queremos que se repitan en nuestra generación”.

Los tres insisten en que el colectivo es apartidista, aunque admiten que muchos simpatizan con el candidato del Movimiento Progresista, Andrés Manuel López Obrador, y otros con la panista Josefina Vázquez Mota. Sin embargo, Monserrat aclara que #YoSoy132 se definió antipeñista porque “hay evidencias” de que el candidato priista compró espacios noticiosos en Televisa para hablen bien de él y de sus correligionarios.

Si Peña Nieto gana la elección, comentan, tendrá tras de sí a un ente crítico que lo perseguirá el resto de la administración. Ileana le sugiere al aspirante que desde este momento comience a tender puentes de diálogo con los universitarios.

“Si vemos que otro candidato tiene una postura parecida, se le tiene que hacer notar. Para eso es este movimiento: para crear una democracia que empiece a ser realmente representativa y tome en cuenta a la sociedad”, resalta Miguel.

–¿Quién los invitó a sumarse al movimiento? –pregunta la reportera

–Fue una serie de circunstancias –responde Miguel

–Todo se fue dando. Lo que pasó en la Ibero (el 11 de mayo) fue fuertísimo. Dijimos: “si se puede allá (en la Ciudad de México) se puede aquí. ¡Vámonos poniendo las pilas!”. Y se fue corriendo la voz, sobre todo en las redes sociales y en algunas organizaciones civiles –agrega Monserrat.

Sobre sus presuntos vínculos con López Obrador, Ileana comenta que muchos de sus compañeros coinciden con el candidato del Movimiento Progresista, otros son partidarios del voto nulo. También aclara que aun cuando algunos aseguran que su principal demanda (la democratización de medios) beneficia de manera indirecta al empresario Carlos Slim, quien pelea por una tercera cadena de televisión abierta, los chicos sonríen.

“No sólo es la cantidad de televisoras, sino la calidad de lo que exponen. ¿Qué nos garantiza que si Slim pone una televisora no va a ir por la misma pista de apoyar al candidato que más le ofrezca?”, dice Ileana.

“Queremos calidad en los contenidos, más espacios a programas ciudadanos, que se impulse más la participación a través de la televisión”, completa Monserrat.

Todos contra el PRI

 

La aversión hacia un partido político y sus candidatos no había congregado a tantos jóvenes como el domingo 10, quienes hicieron explícito su rechazo al aspirante del PRI a la Presidencia de la República, Enrique Peña Nieto, y a Jorge Aristóteles Sandoval, abanderado del partido que compite por la gubernatura.

Los participantes, entre ellos estudiantes de universidades públicas y privadas, ninis, personas de la tercera edad, familias con sus bebés y algunas hasta con su mascota hicieron suya la convocatoria del movimiento #Yosoy132, capítulo Jalisco, para protestar y se declararon apartidistas, antineoliberales y a favor de instaurar juicio político contra Elba Esther Gordillo y Felipe Calderón Hinojosa.

Comenzaron a reunirse por la tarde del domingo 10 en el parque Revolución o Rojo. Algunos llevaban mantas con leyendas contra Peña; otros redactaron sus mensajes en cartulinas o en hojas tamaño carta .

Diego Hernández, del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingeniería (CUCEI) de la Universidad de Guadalajara (UdeG), escribió en su cartulina: “Estamos hartos de represiones, mentiras, feminicidios, censura. Peña: los universitarios no te quieren”.

Carlos, del UTEG: “Ahora sí, Televisa, digan que somos seis”; Alejandro, quien se identificó como nini, se pegó a su camiseta una hoja tamaño carta con la leyenda: “México tiene memoria. ¡No al PRI!”.

Eran las 16:00 horas. El sol estaba en su apogeo, lo que obligó a muchos a calmar la sed lanzándose sobre los carritos de tejuino, paletas, aguas frescas y rusas que se instalaron en las inmediaciones. Todos tenían algo que decir contra el régimen priista.

Los que no alzaron la voz, portaban letreros y cartulinas o tenían consignas en su cuerpo. “70 años de chingaderas no caben en un cartel”, se leía en uno de ellos; “EPN (Este Pendejo No)”, decía otro.

Todos amenizaron la espera con las canciones interpretadas por un grupo musical desde el área verde aledaña al ingreso al tren ligero. Los organizadores convocaron para la 16 horas, pero al final salió una hora más tarde. La mayoría de los asistentes indicaron que se enteraron del movimiento en las redes sociales; otros coincidieron en que antes del movimiento les interesaba la política “pero no tan a fondo como ahora”.

Nicolás, quien tiene 18 años y cursa el tercer cuatrimestre de contaduría pública en la Univa, esperaba bajo la sombra de un árbol en el parque de Las Estrellas la orden de salida para leer su comunicado. Comenta que el próximo 1 de julio votará por primera vez y comenta que su participación en la marcha es “para exigir que los medios den la información correcta, que no estén a favor de un candidato y que no se cometa un fraude como el de 2006”.

Nayeli, estudiante de Finanzas en la misma universidad, confiesa que aun cuando no sabe por quién votará, por eso está analizando cuál partido ha hecho mejor las cosas; aunque “hasta ahora ninguno me convence”, dice.

A paso lento

 

Y arrancó la marcha. Los jóvenes hicieron una escala en el Paraninfo Enrique Díaz de León, antiguo edificio de la UdeG, ubicado en el crucero de Enrique Díaz de León y Vallarta, donde despacha el rector general, Marco Antonio Cortés Guardado.

Varios maestros clausuraron de manera simbólica el sitio y desplegaron tres mantas. Una de ellas tenía la imagen de un canguro con la cara de Raúl Padilla López con un crío en su marsupio que tenía el rostro del candidato priista y el lema: “Votar por Aristóteles es fomentar la mafia en la UdeG”.

La segunda: “Más educación, menos negocios, Recursos sí, más transparencia. Yo amo a la UdeG. ¡Fuera! Raúl Padilla”; y una más, con un mensaje en el que se demandaba más apoyó a la educación.

Los docentes también llevaban un canguro de papel similar al de la manta y lo arrojaron por las escaleras y comenzaron a patearlo, al tiempo que gritaban: “¡Fuera Padilla!” y “UdeG libre”. Algunos comenzaron a corear: “Padilla, Peña y Aristóteles, la misma porquería”.

Los portadores de las mantas eran profesores del CUCEA, del CUCSH y del CUCS. Todos negaron que apoyaran a algún candidato. El profesor Jaime Arias Amaral comentó que “la clausura era simbólica en protesta por el manejo político que está haciendo el grupo de Raúl Padilla (en la UdeG)”.

Dijo que algunos de sus compañeros y el alumnado de esos centros han sido obligados a participar en manifestaciones como la Marcha por la Paz que organizó la Universidad. Según él, quienes se niegan a acudir son sancionados.

“Tenemos a un compañero que fue amenazado con ser sancionado duramente por las autoridades. Se trata –asegura–, de Enrique Cueva Martínez, acosado por Tonatiuh Bravo Padilla por haber hecho una encuesta en esta semana” en la cual se da a conocer que el ganador de las elecciones dentro del CUCEA sería Enrique Alfaro.

El contingente recorrió cinco kilómetros, a lo largo de los cuales muchos automovilistas les mostraron su apoyo tocando el claxon; otros conductores intentaron provocarlos mostrándoles propaganda de los candidatos priistas.

Y aun cuando los organizadores reiteraron que eran apartidistas, algunos marchistas desplegaron cartulinas en las que expresaban su inconformidad contra el PRI y el PAN: “Pienso, luego voto. No al PRI”; “60,000 muertes y vamos por más. Josefina diferente”.

Durante el trayecto por las avenidas Vallarta, Chapultepec y Mariano Otero, los manifestantes repartieron volantes en los que advertían que Peña Nieto es un “peligro” puesto que durante su mandato en el Estado de México la entidad ocupó el primer lugar en feminicidios, robo de autos, corrupción y desempleo.

Al arribar al parque de las Estrellas, cercano a Expo Guadalajara, donde se realizó el debate entre los candidatos presidenciales, los organizadores de #YoSoy132 leyeron un comunicado en el que comentaron que el objetivo de su protesta era la democratización de los medios de comunicación.

Y aun cuando acordaron no acercarse a la sede del debate, algunos simpatizantes se quedaron frente a la Expo Guadalajara. La mayoría se dirigió a la glorieta de la Minerva, donde el Movimiento Progresista colocó pantallas gigantes para ver el debate. Y ahí se quedaron.