Cuando se creía que Andrés Manuel López Obrador iba a echar toda la carne al asador para ganar contundentemente el segundo debate –celebrado en Guadalajara y el más visto gracias a que ahora sí las televisoras comerciales optaron por transmitirlo y se registró un elevado rating (22.6 puntos), el candidato izquierdista prefirió mantener un bajo perfil, ecuánime, conciliador y a ratos indefinido y hasta condescendiente con Enrique Peña Nieto; tal vez con la idea de no desdibujar su “amorosa” imagen y verse ya presidente y así no perder lo ganado, toda vez que algunas encuestas lo ubicaban, hasta antes del domingo 10, arriba del priista. Esa estrategia puede o no funcionarle, ya se verá. En cambio, de quien menos se esperaba vino la provocación y la embestida. Josefina Vázquez Mota arremetió contra sus contrincantes y aunque no está claro quién ganó la contienda –cada cual le va al aspirante de sus simpatías–, hay consenso en que fue ella la entrona. Lo cierto es que la panista fue otra, muy distinta a la que vimos en mayo. Llegó con la espada desenvainada, más suelta, mejor preparada, enjundiosa, segura de sí misma, firme y muy decidida a dejar el tercer lugar en que la colocan –o la colocaban– las preferencias electorales antes de aquel día. Tal vez sin darse cuenta del todo, supo aprovechar lo que los dos punteros, en particular AMLO, desaprovecharon: la gran audiencia que estaba ávida ver la confrontación gracias al alcance de los dos canales más vistos del duopolio, el 2 y el 13. Contrario a lo que ocurrió en el primer encuentro, en que la abanderada blanquiazul refrendó su mala campaña frente a las cámaras con una imagen de debilidad e indecisión, ahora quienes por primera vez la vieron atacar –y fueron algunos millones más que la vez anterior– con alguna destreza y hasta con cierta comicidad, podrían cambiar de parecer en cuanto a su intención del voto, particularmente muchos de los que estarían del lado del priista y los indecisos. Algunas damas comentaban, tras el debate, que dudaban por quién votar aun cuando antes ya tenían a su candidato. Y es que no debe perderse de vista el fenómeno de la televisión abierta, que va dirigido al conglomerado mayor, hacia la masa manipulada o manipulable por quien paga la propaganda y que, por ende, ha salido cuadro desde hace seis años. Por eso, independientemente de los resultados que den las encuestas del posdebate –que se desconocían hasta el cierre de la presente edición– valdrá la pena saber qué tanto se moverán las preferencias de aquí al 1 de julio. Lo que sí se puede asegurar es que el ganador de la contienda fue el presidente Calderón, que no fue tocado ni por su muy mal instrumentada guerra en contra del narcotráfico ni por los miles de muertos directos y colaterales, y al no ser expuesto tampoco lo fue la candidata de su partido.
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No obstante el hipotético escenario de que JVM se pueda ubicar en el segundo lugar y, en un descuido pelear incluso el primero, parece que eso no le servirá a Fernando Guzmán, el abanderado panista al gobierno de Jalisco. Éste sigue bien colocado en el tercer lugar, como se corroboró en el debate casero realizado la mañana del domingo 10, la misma fecha que el presidencial. Guzmán no hizo gran cosa por subir. En cambio, y aunque las encuestas ya no le favorecen tanto como cuando arrancó la campaña, Jorge Aristóteles, del PRI, sigue aparentemente en primer lugar, pero seguido de cerca por Enrique Alfaro quien va en ascenso. Tras el debate recibió una calificación de más de ocho puntos y dejó muy atrás a sus cuatro contrincantes. Empero, el candidato del Movimiento Ciudadano tiene en su contra un poderoso enemigo que ha apostado todo para no dejarlo llegar: Raúl Padilla, exrector de la Universidad de Guadalajara, quien con todo tipo de recursos le hace la guerra sucia a través de la estructura udegeísta. Pero hay un factor oculto que puede ser decisivo: la confusión. Mucha gente cree que Alfaro va, como El Peje, por todas las izquierdas, lo que puede llevarla a votar por Fernando Garza, del PRD, en lugar de hacerlo por Alfaro, registrado por Movimiento Ciudadano.
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