La estrategia del PRI en Jalisco es sencilla: que su candidato a gobernador, Aristóteles Sandoval, se mantenga pegado a la suerte y a la imagen del candidato presidencial Enrique Peña Nieto. Pero algo anda mal en la campaña estatal: en el debate del domingo 10 el bien peinado aspirante prácticamente se arrepintió de sus actos como alcalde con licencia de Guadalajara y propuso políticas que antes rechazó, con tal de evadir el crecimiento de las intenciones de voto por Enrique Alfaro.
Jorge Aristóteles Sandoval Díaz, aspirante al gobierno del estado por la alianza PRI-PVEM, luce siempre una imagen impecable, tiene gustos costosos, amistades peligrosas y convicciones políticas cambiantes.
Luce ropa de marcas prestigiadas, como Hermès y Salvatore Ferragamo, sin olvidar sus relojes de hasta 140 mil pesos. Y aunque él había negado sus vínculos con el crimen organizado (Proceso Jalisco 394), admite que conoció a Ignacio Loya –identificado por la PGR como operador financiero del capo Ignacio Coronel– y tuvo que reconocer que incluso lo apoyó con una comida en su precampaña.
Además, Sandoval Díaz tuvo como secretario de Seguridad Ciudadana de Guadalajara a Servando Sepúlveda Enríquez –cercano al líder real de la Universidad de Guadalajara, Raúl Padilla López–, quien dejó su cargo por sus presuntos vínculos con el hampa e irregularidades administrativas (Proceso Jalisco 388).
Y aunque el candidato se ha querido deslindar de Raúl Padilla, se ha comprobado que se envían preparatorianos a repartir propaganda del priista a cambio de no tomarles en cuenta sus faltas a clases o aprobarlos (Proceso Jalisco 395).
Durante el último debate de los candidatos al gobierno del estado, Sandoval hizo sus habituales promesas en materia de seguridad, salud, desarrollo urbano y ecología; sin embargo, su desempeño como presidente municipal de Guadalajara provoca incertidumbre en su cumplimiento.
Sobre el combate a la delincuencia, se comprometió a instituir una “guardia estatal de seguridad ciudadana… (con) un mando único en coordinación con la zona metropolitana de Guadalajara (…) con una policía eficiente, capacitada y que gane mejor”.
Además prometió “neutralizar” a las organizaciones criminales con un nuevo Centro de Control y de Inteligencia, así como a limpiar a la policía mediante pruebas de control de confianza, “como lo hice en Guadalajara. A quienes no lo hicieron los exhorté, y ya no están en la policía”, recalcó.
Afirmó asimismo que la policía tapatía obtuvo la primera certificación en el país y que tiene más patrullas y mejores salarios para sus integrantes.
Contrasta con este alarde el testimonio de policías municipales que se han quejado de explotación laboral, de que se les escatiman prestaciones y se les obliga a callar cuando se enteran de las anomalías cometidas por sus jefes; por ejemplo, cuando algunos le brindan protección a la delincuencia organizada.
Respecto a la certificación CALEA (Comisión on Accreditation for Law Enforcement Agencies), los inconformes dicen que no se aplica bien. Por ejemplo, uno de sus lineamientos es que deben remitir personalmente a sus detenidos, pero los jefes les ordenan a sus subordinados que se hagan cargo de sus detenidos, sobre todo cuando están golpeados (Proceso Jalisco 376).
Aunque Sandoval Díaz presumió que la corporación tapatía tiene los mejores sueldos, el pasado 5 de junio un grupo de policías se manifestó para exigir el mismo sueldo que los efectivos de Zapopan, ya que mientras ellos ganan no más de 5 mil pesos, los zapopanos perciben 7 mil 600 quincenales y libres de impuestos.
En el debate del domingo 10, el candidato panista Fernando Guzmán le cuestionó a Sandoval Díaz cómo va tener una policía confiable cuando en Guadalajara “el jefe de la policía (Servando Sepúlveda) fue cinco veces requerido y no se presentó al examen de control de confianza”.
“Aristóteles, debes una explicación de por qué en dos años no se hizo el examen de control de confianza y ahora predicas que se va aplicar en el gobierno del estado”, le dijo.
A su vez, Alfaro criticó que el priista continuara la política de seguridad del PAN al proponer que se ratifique a Luis Carlos Nájera Gutiérrez, quien ha sido señalado de proteger a la delincuencia organizada (Proceso 1665, octubre 2008).
En respuesta, Sandoval Díaz criticó que en Jalisco, “en 17 años, las cosas se han hecho mal, los servicios de salud no son de primera, son deprimentes (…) Hoy mueren niños por picaduras de alacrán porque no llega la ambulancia”.
En cambio, alardeó que en Guadalajara se invirtieron más de 30 millones de pesos en quirófanos y en tecnología médica. “Así lo haré en Jalisco”, ofreció.
El alcalde de Guadalajara con licencia no se refirió, en cambio, a las carencias de material y de personal, ni a las pésimas condiciones de las instalaciones de la Cruz Verde en Guadalajara, donde faltan hasta gasas, la mayoría de las ambulancias no funciona y no se terminaron los quirófanos, como presumió el candidato (Proceso Jalisco 333 y 393). Trabajadores con más de 15 años en los servicios médicos municipales, consultados por este semanario, coincidieron en que “esta es la peor administración” para la institución.
La calificadora Standard & Poor’s reportó que Guadalajara tiene un déficit de 290 millones de pesos, por lo que modificó su calificación de riesgo crediticio de estable a negativa. Sin embargo, el alcalde interino Francisco Ayón minimizó el reporte y aseguró que la falta de liquidez del municipio “ya estaba prevista”, e incluso afirmó que no heredará ninguna deuda de gasto corriente a la próxima administración.
En el debate, el aspirante del PRI-PVEM se jactó: “No me quedé cruzado de brazos; atendimos a ese 15% (de los casi 900 mil jaliscienses sin acceso a la salud), en dos años construimos 43 Casas de Salud con atención profesional y medicamentos a bajo costo”. Prometió cobertura universal y medicamentos gratuitos.
No obstante, médicos que laboran en dichas Casas de Salud declararon que no se puede prestar una buena atención porque los equipos están inservibles y ni siquiera se les puede entregar medicamento a los enfermos porque no lo tienen en sus almacenes (Proceso Jalisco 365).
Al respecto Fernando Garza Martínez, candidato del PRD, expuso que cuando fue alcalde de Guadalajara se construyó el último hospital en el municipio y se hizo la mayor inversión en la Cruz Verde.
Ayer sí, ahora no…
En materia de desarrollo urbano, Aristóteles Sandoval se lanzó contra Enrique Alfaro al señalar que en Tlajomulco se autorizaron indiscriminadamente fraccionamientos sin medir las consecuencias. De ahí su propuesta de crear el Instituto Metropolitano.
Además, ofreció construir dos líneas del tren eléctrico, dos trenes de cercanía, una línea del BRT y un programa de vivienda “con créditos accesibles”.
Eduardo Morfín López, vocal de la organización civil Núcleo de Colonias, señala que la propuesta del candidato del PRI de contar una buena planificación urbana es por lo menos contradictoria, ya que durante su administración se otorgó el mayor número de licencias para abrir negocios en zonas habitacionales, la construcción de edificios altos y hasta casinos.
De hecho, el Núcleo de Colonias se integró por la inconformidad que generó la pretensión del ayuntamiento tapatío de cambiar el uso de suelo sin tomar en cuenta la opinión y los intereses de los vecinos.
Morfín comentó que, como dijo Sandoval Díaz en el debate, aún no han sido aprobados “en el cabildo la modificación a los planes parciales de la zona 1 Centro y zona 2 Minerva”; pero aclara: “Si no han sido aprobados entonces están vigentes los de 2003, y éstos prohíben todos los negocios que vemos en la zona, como restaurantes, panaderías, edificios, casinos, antros… Sabemos que todos operan con licencia de fonda, la cual prohíbe vender alcohol. Son unos cínicos”.
Aunque en el debate Sandoval se pronunció contra la instalación de casinos y afirmó que los actuales cuentan con “permisos federales y ahora tienen un amparo”, el 27 junio de 2011 Milenio Jalisco dio a conocer que la administración del priista emitió una autorización para que operara el casino Capri.
El permiso fue firmado por el entonces regidor Eduardo Almaguer, ahora presidente del PRI Jalisco. En ese tiempo Aristóteles aseguró que el documento amparaba el funcionamiento de un restaurante bar, no de un casino.
Otra contradicción del aspirante del PRI a gobernar el estado es que como presidente municipal se opuso a la Línea 2 del Macrobús “porque acabó con el entorno ecológico y el desarrollo urbano”, pero en su campaña actual ofrece impulsar el BRT, que es lo mismo pero, dice, “con otras especificaciones técnicas”.
En octubre de 2010 Aristóteles Sandoval y los alcaldes de Zapopan, Héctor Vielma, y de Tlaquepaque, Miguel Castro, vetaron la Línea 2 del Macrobús, lo que causó la pérdida de 952 millones de pesos que el gobierno federal aportó al proyecto. Sandoval respaldó su decisión en una encuesta en la que, aseguró, los vecinos de la ruta –de Tesistán a la Nueva Central Camionera– rechazaron el BRT. Además comentó que ese transporte no estaba a la altura de Guadalajara y que no era una buena apuesta financiera en comparación con el tren eléctrico.
Sus rivales Guzmán y Alfaro le recordaron en la confrontación de propuestas que prometió “traer un tren flotante”. El panista le comentó: “Se te olvidó esa historia y ahora promueves el BRT; no podemos andar con ocurrencias”.
En cuanto a la ecología el priista se comprometió a expropiar el bosque de La Primavera para hacerlo un parque nacional, sanear el río Santiago, aprovechar el agua pluvial, instalar 155 plantas de tratamiento, conservar la sierra de Manantlán y aprovechar las energías renovables, entre otros puntos. Lo malo es que no señaló cuándo ni cómo lo haría.
Guzmán le recordó a Sandoval que la colocación y el servicio que se contrató con la empresa Plastic Omnium –que recibirá 21.5 millones de pesos anuales por 15 años– para instalar basureros inteligentes resultó “inservible; se ensució más la ciudad, se gastó más”.
El candidato del PRI respondió que el municipio entró al concurso de la escoba de plata y que va a ganar. Lo cierto es que hasta la fecha no se le ha colocado el chip a ningún bote de basura.
En el aspecto económico, Aristóteles Sandoval aseguró que su municipio fue el más transparente del país. No obstante, el pasado 26 de abril el Colectivo Ciudadanos por Municipios Transparentes (Cimtra) dio a conocer que en la quinta evaluación realizada a 87 municipios de 18 estados, el ayuntamiento más transparente de la zona metropolitana es Tlajomulco de Zúñiga y lo sigue Guadalajara.
El 22 de febrero del año pasado, en la evaluación que el mismo organismo aplicó a los dos últimos meses de 2010, Guadalajara quedó en cuarto lugar, detrás de Zapopan, Tlajomulco y Tlaquepaque.
Finalmente, Aristóteles dijo en el debate: “No voy a tolerar a un corrupto; al primero (que se le compruebe) lo voy a meter a la cárcel”. No obstante, durante su administración salieron a la luz señalamientos contra integrantes de su gabinete por presuntos sobornos.
Concretamente, los contralores Víctor Urrea y Leonardo González, lo mismo que al secretario de Obras Públicas, Juan Carlos Uranga, se les acusó de solicitar –en una conversación por equipos de Blackberry– grandes sumas de dinero a un presunto gestor como condición para permitir la apertura de distintos negocios. Sin embargo, la investigación que realizó la “unidad anticorrupción” del propio ayuntamiento arrojó que eran inocentes.








