De César Mario Gutiérrez Priego
Señor director:
En Proceso 1851 se publicó un reportaje firmado por el reportero Jorge Carrasco Araizaga con el título Calderón perdió a su narconegociador, en el cual se afirmó que el general brigadier Mario Arturo Acosta Chaparro Escapite se encontraba asociado con uno de los hijos del general Jesús Gutiérrez Rebollo, lo cual resulta completamente falso y no tiene fundamento alguno.
Por este motivo, y en nombre de los hijos del general Jesús Gutiérrez Rebollo, solicito se corrija dicha información y se deje en claro que ninguno de los hijos del general Gutiérrez Rebollo tenían algún tipo de sociedad con el general ahora fallecido.
Debo decir a usted que el general Acosta Chaparro, en su calidad de militar y derivado de su relevante trayectoria incluso, por la que fue condecorado por la Sedena, como es del conocimiento público, tuvo amistad con mi padre como consecuencia lógica del quehacer militar, ya que ambos entregaron su vida a las Fuerzas Armadas de manera ejemplar.
Sin embargo, las veces que tuve contacto con el señor general fue siempre a raíz de las coincidencias que tenían los expedientes jurídicos tanto de mi padre como del general en cita, recibiendo siempre trato solidario, cordial y amistoso, derivado de las tragedias que nos unían, pero de ninguna manera resulta veraz lo afirmado por el reportero en la nota que es motivo de la presente misiva, ya que ni un servidor ni alguno de mis hermanos tuvimos algún tipo de sociedad con el militar en comento, lo que me lleva a pedirle se publique la presente nota, en ejercicio del derecho de réplica que nace de una afirmación falsa y que no tiene fundamento alguno.
Pido a usted la puntual publicación de esta aclaración en bien de la sociedad, interesada en que la verdad salga tarde o temprano a la luz.
Atentamente
Licenciado César Mario Gutiérrez Priego
Respuesta del reportero
Señor director.
Con la autorización del abogado Félix Garza, estoy en condiciones de reafirmar que el general Mario Arturo Acosta Chaparro sí mantenía una colaboración con uno de los hijos del general Jesús Gutiérrez Rebollo. No se trataba, en efecto, de una sociedad formal, sino de intercambio de información y apoyo legal en diferentes casos instruidos en la justicia militar.
Atentamente
Jorge Carrasco Araizaga








