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Homero Aridjis (Contepec, 1940) da a conocer su catorceava novela titulada: Los perros del fin del mundo (Alfaguara; México, 2012, 202 p.). La historia trata de la búsqueda que hace José Navaja de su hermano Lucas, quién desapareció en el Distrito Federal. La indagación lo lleva a varias zonas de la capital hasta llegar a Ciudad Juárez, en donde se entera de que ha sido asesinado. En el recorrido se topa con narcos, prostitutas, sicarios, buchonas, secuestradores. Poco después de regresar a la capital muere y va al más allá prehispánico; ahí se encontrará con seres y situaciones igualmente monstruosas.
Los perros del fin del mundo versa sobre la violencia en el México contemporáneo. Los narcotraficantes y delincuentes, para cometer sus crímenes, se han infiltrado en el Estado y frenado la acción de la policía. El control les permite actuar impunemente y asesinar a sus enemigos y oponentes. También establecer, por medio de la violencia, un dominio en las zonas que les interesan, así como imponer sus formas de vida. El orden brutal establecido ha creado una realidad similar al despiadado inframundo náhua. La narración de Aridjis tiene momentos intensos, pero la anécdota es profusa, lo que confunde al lector.
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Paul Krugman (Albany, 1953) recibió el Premio Nobel de Economía en 2008. Uno de sus principales aportes a esa ciencia fue el haber destacado la estrecha relación entre la economía y la política. Muchos de sus libros están traducidos al español y es posible encontrar Economía Internacional: teoría y política (2001), considerado como un texto clásico, así como El retorno de la economía de la depresión y la crisis actual (2009) y Fundamentos de economía (2011), entre otros. Ahora aparece ¡Acabad ya con esta crisis! (Crítica; Barcelona, 2012, 264 p.).
La propuesta de Krugman en este libro es releer a los pensadores clásicos como Adam Smith, David Ricardo y a John Maynard Keynes. Con los fundamentos que proporcionan estos teóricos la actual crisis puede interpretarse, no únicamente a partir del desmedido crédito otorgado, sino también del desempleo y la desigual distribución del ingreso. Ante esto una de las dimensiones sobre las que hay que intervenir es la de la generación de empleos a través del gasto público. Esta reducirá la tasa de desempleados y permitirá disponer de ingresos que se traducirán en consumo. El aumento de la demanda generará las condiciones para la inversión, que a su vez instaurará nuevos empleos.
El gasto público a invertir tiene que provenir de una reforma fiscal que grave las altas ganancias de personas y empresas, así como de una austeridad que elimine los derroches de la burocracia. Después el incremento de la ocupación y el consumo le dará al Estado un índice regular de ingresos fiscales que serán reinvertidos. Así, se producirá una espiral de crecimiento.
¡Acabad ya con esta crisis! es un libro sugerente, escrito con gran sencillez, y que apunta algunas medidas para salir de la crisis.








