Apreciación artística infantil desde la escuela: Paredes

Beatriz Paredes, candidata a jefa de gobierno del Distrito Federal por el Partido Revolucionario Institucional, se dice “apasionada por los fenómenos culturales”. Melómana y compositora, crea canciones mientras toca su guitarra. En su haber tiene un disco llamado El loco afán en el que participaron artistas como Tania Libertad, Denisse de Kalafe, Liliana Felipe y Yekina Pavón, entre otras.

A solicitud de Proceso, respondió este cuestionario sobre su programa cultural:

–En una ciudad megadiversa, ¿cómo se diseña un proyecto cultural incluyente?

–Habría que preguntarse: ¿En qué consiste esa diversidad? En una ciudad cosmopolita la diversidad tiene infinitas facetas. Viene de su historia. ¿Alguna vez hemos pensado que esta ciudad es profética? Es decir, que existió en la mente humana antes de ser una realidad y se buscó el lugar para asentarla. Eso ha hecho que la Ciudad de México tenga un significado simbólico para todo el país. Somos el corazón de la nación y así nos sentimos. Para muchas personas es lugar de destino, y toda esa inmigración nos crea una fisonomía diversa.

“Pero por otro lado, la diversidad se nutre también de la manera en que nos distribuimos demográficamente en su territorio. Las diferencias, que económica y socialmente resultan en brechas, también conforman visiones de la vida y del mundo diferentes. Es una ciudad que ha sido hospitalaria y ha recibido la inmigración de grupos provenientes de otras latitudes. Por ello poseemos una diversidad de mestizajes construidos a lo largo de lo que ha sido la historia de la ciudad.

“Las diferencias generacionales se expresan también culturalmente. Incluso diría que es allí en donde se aprecia la brecha entre las diferentes edades. Se vive en un mismo tiempo, con visiones diferentes y también está nuestra pertenencia al mundo, lo que nos hace ser universales. En un proyecto de cultura, tiene que estar incluido conocer y conocernos en el mundo, en esta identidad global sabernos distintos pero pertenecientes. Y poder persistir con nuestras particularidades en la tendencia homogeneizante de hoy.

“Yo propongo un proyecto cultural que se nutra y proyecte esa diversidad, tiene que diseñarse con la participación de las diversas expresiones de la ciudad y descansar en la proyección de la cultura popular.”

–El esquema permanente que existe es el del difusionismo. ¿Qué otras opciones busca darle a la Ciudad de México?

–Son dos las vías que me parece que hay que recorrer, aprender a apreciar y aprender también a expresar. Por eso es que planteo que el acercamiento a la cultura, a la capacidad de apreciar al mundo que nos rodea y a recrearlo a partir de la expresión personal y las manifestaciones colectivas, debe darse desde el sistema escolarizado y apoyando diversos movimientos sociales de cultura popular viva en las calles y los espacios públicos.

“Gran oportunidad serán las escuelas de tiempo completo con actividades culturales, que nos permitan detectar dones y desarrollar capacidades. Ahí va también nuestra propuesta de coros y orquestas infantiles. Que realmente se restablezca la materia de apreciación artística en el sistema educativo básico.

“La construcción de un proyecto cultural forma parte de una visión de gobierno y de una responsabilidad de Estado. Es un proyecto de ciudad para hoy y para el futuro. Y en el que es necesaria la participación social y deseable la aportación privada.

“Estoy convencida de que hay que rescatar los espacios públicos para que en ellos se haga vida comunitaria y se reactive el tejido social a través de aprender a compartir. La ciudad la pienso no como un conjunto de islas, sino como una retícula que se retroalimente.

“Miles de talleres de creación artística y cultural para todas las edades y condiciones sociales.

“Y hay que apoyar y estimular a los creadores, al cine, a la industria editorial, becas especializadas para creadores jóvenes, apoyo a los proyectos de producción y exhibición de artistas maduros. Festivales descentralizados en toda la geografía de la ciudad con respaldo a los artistas mexicanos.

“Me interesa lograr un esfuerzo de coordinación con el gobierno federal y con la iniciativa privada para consolidar la red de museos y ampliar la conexión de la comunidad con ellos, y crear bibliotecas y librerías, tener campañas permanentes de fomento a la lectura. Un esfuerzo integral en materia de cultura digital y de espacios cibernéticos con bibliotecas digitales, centros de consulta y de diálogos juveniles a través del ciberespacio.”

–Siempre hay confusiones permanentes entre cultura y arte.

–No creo en esa falsa disyuntiva. El arte es cultura, aunque no toda la cultura sea arte. Y creo en las estéticas populares, dicho así, de manera plural.

–¿Cuál es su percepción personal de la cultura?

–Tiene que ver con el “ser”. Tú “eres” a partir de la cultura que te integra. Existes como una recreación de tus antecedentes culturales. Los mexicanos hemos podido persistir por nuestra identidad cultural. Como verás, la valoro enormemente.

–El populismo ha sido el esquema permanente en todos los partidos. ¿Qué pasará con el arte de élite? ¿Tienen cabida este tipo de expresiones en su proyecto?

–Creo en el arte sin adjetivos. Lo maravilloso es que “todos” pudieran tener los elementos para compartir la emoción estética, incluso las que provocan las expresiones artísticas más sofisticadas. Hay que democratizar la accesibilidad a toda expresión artística, pero sin dejar de apoyar a todos los artistas, sean de arte popular o de manifestaciones vanguardistas.

–¿Vasconcelos o Martí?

–Ambos. Las bibliotecas de Vasconcelos en la Secretaría de Educación Pública han sido las producciones más bastas hasta ahora de la literatura universal al alcance de todos. Vasconcelos tuvo su tiempo cuando se gestaba el Estado Nacional y se enfatizaba la necesidad de la unidad en torno de esa idea de nación. Tenía un gran sentido de grandeza: “Por mi raza hablará el espíritu”. Hoy, la unidad la tenemos que encontrar en la riqueza de la diversidad.

Mientras a Vasconcelos le correspondió trabajar por la consolidación del proyecto de la Revolución, José Martí se ocupó de hacer la Revolución de Independencia de Cuba. Martí llegó al espíritu de toda Latinoamérica a través de la poesía. Nos mostró el potencial revolucionario del arte. Ambos tenían la noción de patria y de justicia y a ambos les importaba que la niñez se acercara a la poesía; reivindicar nuestra pertenencia cultural a América Latina, a Hispanoamérica, es fundamental, y desde esa noción convertiremos a la Ciudad de México nuevamente en la Capital Cultural de Hispanoamérica, desarrollando estrategias de cooperación con otros países.

–¿Cómo ve el futuro de las expresiones culturales?

–No lo sé, puedo hablar de cómo me gustaría verlo. Muchos factores intervienen. Pero depende, sí, de un gobierno y su visión, como también de la valentía de la sociedad que abra sus espacios y persista en su propia búsqueda. Y hay que reconocer que estamos en la era de los grandes medios masivos de comunicación y ellos juegan también un papel fundamental en la generación y recreación de “ambientes culturales”. En una ciudad con tantas instituciones de educación superior, las comunidades universitarias también juegan un papel relevante. Lo que es crucial es que exista un marco de absoluta libertad para que el devenir de las expresiones culturales se manifieste.

–¿Cuál es su visión de los proyectos perredistas en la Ciudad de México?

–Demasiado énfasis en las ofertas de “entretenimiento” con ídolos del marketing del mundo del arte comercial. Poca difusión y poco apoyo descentralizado en las delegaciones. Hay que revisar las estrategias de manejo de los espacios públicos. La carrera de modernización capitalista del abasto dejó de lado y marchitándose a los mercados públicos, espacios esenciales de cultura popular.

“Aunque me despierta mucho interés la experiencia de los faros… muchos faros de Oriente. Me interesa la reactivación de algunos festivales. En los acontecimientos de la cultura se encuentra la gente. Hay que buscar que se enaltezca.”