Los finos caballos de Fidel

COSAMALOAPAN, VER.- A 18 meses de que concluyó su mandato, Fidel Herrera Beltrán abandonó la entidad que ahora se encuentra azotada por la inseguridad y una ola de ejecuciones entre cuyas víctimas se encuentran nueve periodistas. Junto con el exmandatario se esfumaron 12 caballos pura sangre que guardaba en sus establos en Nopaltepec, su pueblo de origen, ubicado en el municipio de Cosamaloapan, a 238 kilómetros de la capital del estado.

Entre los ejemplares propiedad de Herrera Beltrán destacaban por su estampa y brío El Tío, El Manchao, El CTM, El Saudito, El Mago y La Gobernadora. El Cuenqueño era brioso, imponente, de ancas delgadas y marcadas de pura fibra y músculo. Medía 1.78 metros erguido en su totalidad. De color café y un cepillado impecable pertenecía a la raza conocida como cuarto de milla. Era el jefe de jefes. Entre 2006 y 2008 preñó a más de 200 yeguas de la región de la cuenca del Papaloapan.

De acuerdo con versiones de los habitantes de Nopaltepec, esos caballos podrían estar en otro rancho de Herrera Beltrán ubicado entre los municipios de Villa Isla y Villa Azueta, al sur de la entidad, en donde además de equinos y cabezas de ganado tiene borregos.

En Nopaltepec, Herrera poseía un rancho donde estableció el Centro de Equipamiento Equino Nopaltepec para la Mejora Genética, avalado por la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural, Forestal, Pesca y Alimentación del estado (Sedarpa).

Su afición a los caballos finos lo llevó a contar con una cuadrilla de bellos ejemplares que le fueron obsequiados por políticos y empresarios de diversas regiones del país. Todos eran de carreras. Sin embargo, Herrera Beltrán consideró que podrían servir para mejorar la genética de los caballos de la región. A los ganaderos y criadores de caballos les cobraba de 500 a mil 500 pesos para que los sementales se cruzaran con sus yeguas. También los presumía en sus cabalgatas a lo largo y ancho del territorio veracruzano.

En uno de esos paseos, Herrera Beltrán marchó con el empresario Francisco Pancho Colorado Cessa, dueño, entre otros negocios, de ADT Petroservicios y acusado de lavar dinero para Los Zetas, según lo dio a conocer el diario estadunidense New York Times. En esos eventos también participó Juan Humberto García Sánchez, extitular de Sedarpa.

En Nopaltepec nada se mueve sin el permiso de Beto Cano, agente municipal y comandante de la policía. Maneja la única camioneta de la SSP estatal que hay en ese lugar, y además es el encargado del Centro de Mejoramiento Equino Cerro de los Nopales, que vino a sustituir al centro impulsado por el exgobernador.

Los privilegios, encargos y responsabilidades de Cano son fáciles de explicar: es primo de Fidel Herrera.

–Aquí no puedo dar ninguna información. No sé por qué toman fotos. No sé a dónde están los caballos y tampoco puedo informar acerca del manejo y administración del Cerro de los Nopales.

–¿Y si no es usted quién? –se le pregunta.

–Aquí la máxima autoridad soy yo. Y no hay nada qué informar. Váyanse a la deshidratadora de fruta y ahí encontrarán información.

Luce contrariado y escolta a los reporteros a la salida. Cuando éstos se marchan dice: “Faltan pocos días para elecciones y cualquier cosa se puede malinterpretar. Muchos periodistas ya están como López Obrador: hablan de fraude antes de las elecciones”.